DÍA 5 RUTA ACCIDENTADA AL GRAN CAÑÓN
En este viaje, he tenido bien claro una terrible realidad: una cosa son los bonitos planes que hacemos en el papel, y otra, bien distinta, lo que termina pasando.
Por ejemplo, en el papel, el día de hoy era tranquilo; desayuno relajado en nuestro hotel, paseo por el pintoresco pueblo de Williams, y subida de una hora en coche al Gran Cañón. La llegada estaba prevista sobre las 11 y media, justo para registrarnos en el hotel (Bright Angel Lodge) y coger el shuttle para visitar el cañon con toda la tranquilidad del mundo. Todo eso para terminar el día disfrutando de una mágica puesta de sol.
Por ejemplo, en el papel, el día de hoy era tranquilo; desayuno relajado en nuestro hotel, paseo por el pintoresco pueblo de Williams, y subida de una hora en coche al Gran Cañón. La llegada estaba prevista sobre las 11 y media, justo para registrarnos en el hotel (Bright Angel Lodge) y coger el shuttle para visitar el cañon con toda la tranquilidad del mundo. Todo eso para terminar el día disfrutando de una mágica puesta de sol.
Triste realidad: un miembro de nuestro grupo se habia pasado el día anterior bastante enfermo (vomitos, cansancio...) Esperábamos que, con el descanso, se sintierá mejor. No hubo suerte. La noche fue incluso peor para la pobre. Obviamente no íbamos a seguir el viaje hasta que la hubiera visto el médico, así que tocó llamada al seguro (gracias que lo teniamos) y espera de un ratito hasta que nos encontraran la clinica más cercana.
Mientras esperabamos la llamada de vuelta, el resto (que no somos ni medio solidarios :mrgreen:) aprovechamos para desayunar deliciosas tortitas, ver nuestro hotelito con sus detalles encantadores y dar una vuelta por el pueblo. No es muy grande, pero es el típico pueblo americano que imaginas encontrar. Ni que decir tiene que hicimos cientos de fotos, de las tiendas, los carteles, los buzones... hasta las matriculas de los coches (las tonterias que hace uno de turismo, aunque reconozco que me encantó la de Utah con el Delicate Arch que ibamos a visitar días después en Arches)
Mientras esperabamos la llamada de vuelta, el resto (que no somos ni medio solidarios :mrgreen:) aprovechamos para desayunar deliciosas tortitas, ver nuestro hotelito con sus detalles encantadores y dar una vuelta por el pueblo. No es muy grande, pero es el típico pueblo americano que imaginas encontrar. Ni que decir tiene que hicimos cientos de fotos, de las tiendas, los carteles, los buzones... hasta las matriculas de los coches (las tonterias que hace uno de turismo, aunque reconozco que me encantó la de Utah con el Delicate Arch que ibamos a visitar días después en Arches)
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Williams está justo en la ruta 66, así que podeís imaginar perfectamente cual fue una de las fotografias más repetidas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Sobre las 10 de la mañana, nos comunicaron donde teniamos que ir. La clínica estaba en Flagstaff, por suerte a menos de media hora, así que tomandonos las cosas con resignación y una sonrisa (y agradeciendo que nos hubiera pasado al principio y no cuando estuvieramos en medio de Death Valley) nos encaminamos alli. Ibamos a descubrir y conocer el el sistema de salud americano.
Curiosamente, es muy parecido al español
. La espera parece que es internacional. Menos mal que somos un grupo campechano, que solemos tomarnos estos inconvenientes con humor. Estando con amigos y con una sonrisa las cosas se llevan mejor y no es como si el Gran Cañón se fuera a mover. En plena sala de espera del médico formamos un gabinete de crisis y recompusimos el viaje. Además, viajo con profesoras de inglés. Lo mucho que aprendieron sobre cultura y sistema sanitario norteamericano. Casi podrán hacer una tesis.
Al final, la cosa no era tan grave. La recetaron unos antibioticos y con una palmadita nos mandaron para casa. La siguiente parada era la farmacia, pero como las crisis dan hambre antes paramos para comer en un Subway que estaba al lado de la clínica (superbarato, sopa y pizza por menos de 5 dolares
)
Cuando llegamos a la farmacia, comprobamos otra diferencia con España, nada de darte la receta al momento, te tenian que dar de alta en no sé que sistema (supongo que sería por el tipo de medicamento) así que, nos dijeron que esperaramos media hora. No sé si el Gran cañón se movería, pero nosotras tampoco.
Y alli cometimos el primer error. ¿Qué hacer con esa media hora? Pues al ladito teniamos una libreria Borders y decidimos ir alli. Nada más proponerlo me di cuenta de mi GRAVE error. A ver, seamos lógicas, ¿sueltas a ocho personas adictas a los libros (cuatro de ellas profesoras de inglés y siempre buscando materiales, y otras cuatro que ni siquiera tienen esa excusa pero que les encanta leer) y les dices que en la puerta en un cuarto de hora? SEGURO. Conseguimos salir tres cuarto de hora después y el volumen de equipaje del coche había aumentado considerablemente...
Cuando conseguimos salir de ese bucle (habíamos visto de la ciudad de Flagstaff más de lo que esperabamos) eran casi las cinco. Al fin, nos pusimos en camino hacía el Gran Cañon (es decir vuelta a Williams y subida) pero el día no terminaba ahí.
Había leído que las tormentas de verano en el Gran cañon eran frecuentes y dignas de admiración, pero no podía imaginarmelo...hasta ese momento...
Pasando Williams nos encontramos en medio de una tormenta increible, rayos de los que iluminan el cielo y agua estilo cortina, eso si, el paisaje con esos cielos oscuros de los que te dejan sin aliento. Por suerte, estabamos viviendo casi el final de la lluvia, en media hora el cielo se aclaró y paramos en una gasolinera con una tienda enorme (piedras, regalos, recuerdos, libros...muy interesante), y la amable mujer nos dijo que había estado lloviendo todo el día y que el Cañon había estado lleno de nubes...
Al menos eso nos hizo sentir un poco mejor...
En frente, de la gasolinera tenían una exposición de coches antiguos y tras merendar, aprovechamos para hacernos unas fotos con los autos.
Curiosamente, es muy parecido al español
Al final, la cosa no era tan grave. La recetaron unos antibioticos y con una palmadita nos mandaron para casa. La siguiente parada era la farmacia, pero como las crisis dan hambre antes paramos para comer en un Subway que estaba al lado de la clínica (superbarato, sopa y pizza por menos de 5 dolares
) Cuando llegamos a la farmacia, comprobamos otra diferencia con España, nada de darte la receta al momento, te tenian que dar de alta en no sé que sistema (supongo que sería por el tipo de medicamento) así que, nos dijeron que esperaramos media hora. No sé si el Gran cañón se movería, pero nosotras tampoco.
Y alli cometimos el primer error. ¿Qué hacer con esa media hora? Pues al ladito teniamos una libreria Borders y decidimos ir alli. Nada más proponerlo me di cuenta de mi GRAVE error. A ver, seamos lógicas, ¿sueltas a ocho personas adictas a los libros (cuatro de ellas profesoras de inglés y siempre buscando materiales, y otras cuatro que ni siquiera tienen esa excusa pero que les encanta leer) y les dices que en la puerta en un cuarto de hora? SEGURO. Conseguimos salir tres cuarto de hora después y el volumen de equipaje del coche había aumentado considerablemente...
Cuando conseguimos salir de ese bucle (habíamos visto de la ciudad de Flagstaff más de lo que esperabamos) eran casi las cinco. Al fin, nos pusimos en camino hacía el Gran Cañon (es decir vuelta a Williams y subida) pero el día no terminaba ahí.
Había leído que las tormentas de verano en el Gran cañon eran frecuentes y dignas de admiración, pero no podía imaginarmelo...hasta ese momento...
Pasando Williams nos encontramos en medio de una tormenta increible, rayos de los que iluminan el cielo y agua estilo cortina, eso si, el paisaje con esos cielos oscuros de los que te dejan sin aliento. Por suerte, estabamos viviendo casi el final de la lluvia, en media hora el cielo se aclaró y paramos en una gasolinera con una tienda enorme (piedras, regalos, recuerdos, libros...muy interesante), y la amable mujer nos dijo que había estado lloviendo todo el día y que el Cañon había estado lleno de nubes...
Al menos eso nos hizo sentir un poco mejor...
En frente, de la gasolinera tenían una exposición de coches antiguos y tras merendar, aprovechamos para hacernos unas fotos con los autos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nuestro día (o lo que quedaba de él, mejoraba) y se nos olvidaba lo mejor. Pusimos rumbo a Grand Canyon Village. Cuando me imaginaba el Gran Cañón, no imaginaba esos paisajes de bosques y verde pero es precioso, la carretera es cómoda y bien señalizada y el GPS te guía bastante bien. Nada más entrar en el parque vimos una pareja de ciervos comiendo junto a la carretera.
Nos acercabamos al hotel. No habíamos pasado el día en el Gran Cañon pero, tras el médico nos habiamos quedado más tranquilos, y nos los habiamos pasado bien juntos que es lo que importaba. Además, el día aun no había acabado y nos esperaba un broche de oro, porque habiamos llegado justo al atardecer.
Yapi Point estaba lleno, así que los rangers nos redirigieron al siguiente parking a menos de medio kilometro. Alli cogimos un sendero señalizado de menos de 300 metros que, entre bosques, nos llevó al borde del cañón.
No hay palabras. Te lo pueden haber dicho miles de veces, puedes haberlo leído en cientos de diarios y haber visto las fotos, pero la primera mirada al Gran Cañón deja sin respiración. De la belleza, ya eramos conscientes en ese momento, la inmensidad la intuiamos y la confirmariamos al día siguiente.
Alli estabamos. Viendo la puesta de sol en el Gran cañón y de repente nada importaba, ni los planes, ni la hora, ni el cansancio. Teniais razón, foreros, esa imagén, ese momento, es algo que hay que vivir aunque sea una vez. Y las fotos no le hacen justicia.
Nos acercabamos al hotel. No habíamos pasado el día en el Gran Cañon pero, tras el médico nos habiamos quedado más tranquilos, y nos los habiamos pasado bien juntos que es lo que importaba. Además, el día aun no había acabado y nos esperaba un broche de oro, porque habiamos llegado justo al atardecer.
Yapi Point estaba lleno, así que los rangers nos redirigieron al siguiente parking a menos de medio kilometro. Alli cogimos un sendero señalizado de menos de 300 metros que, entre bosques, nos llevó al borde del cañón.
No hay palabras. Te lo pueden haber dicho miles de veces, puedes haberlo leído en cientos de diarios y haber visto las fotos, pero la primera mirada al Gran Cañón deja sin respiración. De la belleza, ya eramos conscientes en ese momento, la inmensidad la intuiamos y la confirmariamos al día siguiente.
Alli estabamos. Viendo la puesta de sol en el Gran cañón y de repente nada importaba, ni los planes, ni la hora, ni el cansancio. Teniais razón, foreros, esa imagén, ese momento, es algo que hay que vivir aunque sea una vez. Y las fotos no le hacen justicia.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
HOTEL: Después de disfrutar un rato largo de la puesta de sol, recorrimos el camino de vuelta hasta el coche y llegamos a Gran Canyon Village. El Bright Angel Lodge es un hotel con cabañas que se encuentra en pleno parque. El precio no es exagerado y a mi parecer merece la pena por la ubicación. Teníamos pensado disfrutarlo más, pero, en fin... Cuando llegamos al edificio, varios se quedaron en el coche, mientras otros bajamos a hacer el check inn. Fue rápido y nos dieron cuatro habitaciones una al lado de otra. También nos dieron una mapa con la ubicación de la cabaña y los aparcamientos (no estaba lejos, en realidad, desde el Lodge andando a la cabaña se llegaba en dos minutos, pero se agradece porque estaba oscuro y eso de que de noche todos los gatos son pardos se aplica en este caso porque todas son igualess)
Eran casi las diez y estaba completamente oscuro. Aparcamos en una zona de parking junto a una valla que ponía una señal de prohibido continuar. La carretera terminaba allí (mañana descubririamos porque eso era importante) Nuestra cabaña estaba al lado. Descargamos las maletas, y nos reunimos en una de las cabañas para cenar todos juntos. Luego un rato de risas y de relax antes de irnos a dormir.
El Bright Angel Lodge costó 46 euros por persona, pero los volvería a pagar sin duda. Habitaciones cómodas, limpias y en una ubicación que no podrás creerte (aúnque aun no fueramos conscientes)
*** Imagen borrada de Tinypic ***