Ese día teníamos visita a Alcatraz a las 8:45, y tenía la alarma puesta a las 7:15 de la mañana. No hizo falta porque, por costumbre en este viaje, nos despertábamos todos los días entre las 6 y las 7, de maravilla para empezar el día pronto y con luz.
Nos lo tomamos con calma, desayunamos nuestro donut con el (horrible) café que hay en prácticamente todas las habitaciones de todos los hoteles, bajamos a la recepción a recuperar nuestra maleta que ya había llegado y fuimos al Pier 33 que estaba a menos de 10 minutos andando.
Tras la espera de rigor, embarcamos rumbo a Alcatraz. Nos salió una mañana nebulosa, prácticamente no se veía la Coit Tower enfrente del embarcadero, y fría, agradecí llevar el forro polar y el chubasquero-corta vientos encima. En el trayecto hacia la isla pudimos ver (o más bien intuir) el Golden Gate entre la bruma.
Alcatraz, una gran visita. Nos encantó, y la audioguía nos pareció magnífica, la mejor de cuantas hayamos usado en cualquier sitio, sin duda. Muy entretenida, amena e interesante. Una vez finalizada, tras pasar por la carísima tienda de recuerdos, subimos a ver el hospital. Y no podíamos irnos de allí sin volver a pasar por el mirador donde está al faro y (volver a) maravillarnos con la espectacular vista del skyline de San Francisco al otro lado de la bahía y del Golden Gate a nuestra derecha. Para entonces ya teníamos un día bastante despejado con el sol a la vista.
Una vez desembarcados de nuevo en el Pier 33, nuestra idea era subir a Coit Tower, pero veía a mi señora con pocas ganas de subir cuestas… y pensé que mejor nos dirigíamos directamente a Chinatown.
La verdad es que no se que esperaba de este barrio. Quizá algo más que una sucesión de “todo a 100” y tiendas de recuerdos, con lo que, aunque no me decepcionara, no llegó a encantarme. Hasta la puerta, claro, que eso si que me encantó. Por aquí tuvimos nuestro primer contacto, a la luz del día, con las empinadas cuestas y sus tranvías y las vistas de los rascacielos de la zona financiera.
Acto seguido fuimos a Union Square, donde nos sentamos a descansar un rato, y a Powell St con Market St, donde está el famoso intercambiador de los tranvías. Este es el primer punto donde vimos la invasión masiva de turistas que nos íbamos a encontrar en nuestro viaje.
Muy cerca de allí paramos a comer (comida rápida) y seguimos pateando Market St hasta desviarnos a la zona de Civic Center y el City Hall. Esta zona parecía más peliaguda, mucho homeless, un par de intercambios de droga que vimos, mucho loco suelto… pero supongo que, como digo, solo lo parecía, pues no tuvimos problemas ni nada, aun yendo con la cámara en la mano y con nuestra inconfundible cara de turistas.
Aquí la primera idea era coger transporte público para volver al hotel (eran las 3 de la tarde) y descansar un poco antes de dar otra vuelta, pero cambiamos el plan y echamos a andar por Polk St hacia Lobard St. Solo que a mitad de camino, en Pine St, se me ocurrió que estaría bien bajar a Financial District a caminar entre los rascacielos, cosa que hicimos para, posteriormente, coger Columbus Avenue otra vez hacia Lombard St, la cual hicimos de subida tras pasar por Washington Square Park y la iglesia de San Pedro y San Pablo. Una vez en las alturas de Lombard St, bajamos por Hyde St, un espectáculo de inclinación, con los tranvías y la bahía abajo al fondo, donde se veía enteramente Alcatraz.
De ahí ya al hotel, serían algo cerca de la tarde y, aunque pensábamos salir a cenar por Fisherman Warf, el cansancio pudo con mi señora y me tocó bajar al 7eleven a por algo de cena suave (cuando bajé eran más de las 9 y había ya muchos locales de comida cerrados). Total, otra vez durmiendo pronto.