Era un día en el que estábamos a 5 minutos de la entrada al parque, por lo que no hacía falta madrugar ni salir pronto, pero la costumbre no nos dejaba opción. Estirándolo y tras desayunar el típico café (esta vez algo mejor, porque eran cafeteras en la recepción) y navegar un poco con el wifi (también en la recepción, porque aquí no llegaba a las habitaciones) a las 8 pasadas nos pusimos en marcha. El coche tenía una notable capa de hielo y a esas horas aun hacía bastante frío. Justo en ese momento nos dimos cuenta que la piscina era cubierta climatizada, si nos llegamos a enterar antes…

Así que entramos en Bryce y pasamos por el visitor center, y después de pensar en hacer uso del shuttle, al final cogimos el coche.
Con poco coche hasta el momento y muchas horas por delante, era el día ideal para hacer una excursión, así que fuimos a Sunrise Point y, después de un buen rato observando el espectáculo del mirador, dedicimos bajar a hacer el Queens Garden Trail para enlazar con el Navajo Loop Trail de subida. Por el camino fuimos quitándonos capas de ropa porque cada vez empezaba a apretar más el calor. Llegamos a Sunset Point para volver a maravillarnos con las vistas tras subir por Two Bridges. En ese momento me di cuenta de que el camino que hubiera merecido la pena realmente era Wall Street, así que decidí bajar para volver a subir (esto ya tuve que hacerlo yo solo). Este esfuerzo extra mereció la pena, sin duda, pero para quien vaya de nuevas, puede obviar el camino de Two Bridges.
Aquí vimos un espectáculo a causa de nuestros queridos japoneses. Un chaval de unos 16 años decidió que se había cansado de subir la zona de Wall Street por el curveteo del camino y tiró directamente pared hacia arriba. Evidentemente, llegó un punto en que ya no podía tirar para arriba y se montó la gorda con todos los japoneses gritando, unos diciendo que bajara, otros que intentara subir, otros que lo intentara lateralmente… y todos los demás turistas (yo incluido) haciendo fotos. No sé cómo acabaría la cosa, teníamos cosas más interesantes que hacer.
Una vez arriba de nuevo, andando de vuelta a Sunrise Point donde cogimos el coche y fuimos hasta el final del camino, en Rainbow Point, para parar en los miradores según volvíamos. La verdad es que, tras los dos primeros miradores, ni Rainbow Point, ni Yovimpa Point, ni Black Birch Canyon, ni Ponderosa Canyon, ni Agua Canyon, ni Swamp Canyon nos dijeron prácticamente nada. Natural Bridge nos gustó un poco más por el arco natural que había y Farview Point tenía una buena vista lejana (como no), pero sin más.
Un poco decepcionados volvimos para ver Bryce Point y luego Inspiration Point (desde todos los puntos, que son 3). Aquí la moral nos volvió a subir, porque ambos miradores nos parecieron simplemente grandiosos.
Mi recomendación a quien vaya con tiempo justo o decida hacer como mucha gente dos parques en un día (Bryce y Zion) es que pueden coger el shuttle y recorrer Sunrise, Sunset, Inspiration y Bryce Point y si quieren el trail Queens Garden + Navajo Trail y se quedan con lo mejor (de largo) del parque.
Era pronto, a las 2 pasadas de la tarde estábamos en Sunrise otra vez, donde comimos y ya cogimos el coche para ir al sur.
Como aun era muy pronto para ir a Page, paramos a hora y media de camino en Kanab, en donde visitamos una tienda museo con unos cuantos decorados antiguos de películas del oeste. Bien, gratis y de paso, no es mala parada.
También pensé en desviarme a Coral Pink Sand Dunes State Park, pero no quería saturar a mi señora con más coche y más desierto, y para que descansara, ya nos dirigimos a Page.
Teníamos poco más de 1 hora hasta allí y aun me permití el parar en uno de los miradores de Lake Powell, concretamente Scenic View (poco indicado y a la izquierda en nuestro camino, no era una salida fácil), muy cerca de la carretera y que se supone bonito al atardecer. Sin más, me dejó un poco frío.
Y llegamos a Page(donde era una hora menos, ya que estábamos otra vez en Arizona) y a nuestro hotel de la cadena Western. Nos tocaron malas vistas, estábamos en la primera planta y solo veíamos un muro, pero para lo que íbamos a estar... Aun aprovechamos esos últimos momentos de la tarde en la piscina y, sobretodo, en la especie de jacuzzi que había al lado, con agua excesivamente caliente, pero bueno.
Aquí cogimos el coche, primero para comprar provisiones y después para salir a cenar. Vimos varios mexicanos y nos llamaron lo suficiente para decantarnos por ellos, eligiendo finalmente el Fiesta Mexicana. Otro acierto y, sin duda, la mejor comida de todo el viaje. Nos pusieron nachos para abrir boca y pedimos un burrito y unas enchiladas que compartimos. Nos llenamos mucho y sin duda los 40 $, propina incluida, nos parecieron muy bien invertidos (gastados).
