Nuevamente el jet lag hace mella y a las 4 de la mañana estoy con los ojos como platos sin poder dormir. Harta de dar vueltas me levanté al baño y me encontré con esto :
La verdad que quién no se puede resistir? Era el gato de la dueña del piso, que venía en busca nuestra para mimos y al cual tenía prohibido el paso a la habitación. La dueña fue bastante original e hizo hasta un cartel en plan en Busca y Captura por Mentiroso y prohibido el paso...
A las 7 de la mañana ya nos empezamos a arreglar. La verdad es que es un poco desesperante levantarse tan temprano, porque al no ser de la ciudad, no sabes dónde ir ni qué ver tan temprano. Teníamos que desayunar fuera, por lo que yo tenía clarísimo que tenía que ser en Paneera, una cadena de panadería-pastelería, donde tienen unos bagels increíbles. Miramos en el GPS y vimos que había uno cerca para ir con el coche, así que nos dirigimos hacia allí. Desayunamos un café relativamente "bueno" en comparación con lo que te sirven en USA y este bollo cada uno, todo por el módico precio de 14 dólares (un poco caro para lo que era creo yo):
Creo que era lo más decente que pudimos encontrar para desayunar si nos ponemos a pensar en lo que el resto de hoteles, etc, nos ofrecían
Ya con el estómago lleno, volvemos al apartamento, recogimos, decimos adiós a nuestro amigo gatuno y hacemos marcha hacia el Gateway Arch. Menos mal que fuimos temprano, apenas pillamos colas...eso sí, serían las 9 ó 10, no recuerdo muy bien, y el calor ya apretaba de muy mala manera.
Para dejar el coche, hay indicaciones de un parking que está un poco alejado del arco y que cuesta 6 dólares. Pero el paseo es agradable porque atraviesas un parquecito donde hay sombra y con el calor se apreciaba.
Al entrar, nos encontramos con este curioso cartel...si es que estos americanos son la leche!
La entrada sólo cuesta 10 dólares, precio razonable para un sitio turístico. El Gateway Arch es de los monumentos más altos construidos en Estados Unidos. Debido a lo estrecho que es, tienes que subir en una minicápsula con 5 asientos. Decir que es NO APTO para claustrofóbicos...se pasa un poquito mal con tanto ruido y tan poco espacio jeje.
Una vez arriba, realmente no hay mucho que hacer. Solo ver las vistas desde tanta altura. Había un poco de bruma por lo que algunas de mis fotos no salieron muy allá.
Coincidimos con una familia de Menonites (creo que se dice así en español?) y evidentemente, tuve que hacerles un robado porque me fascinan
Después de una media hora sacando mil fotos, bajamos. Ya no había mucho más que hacer. La verdad es que St. Louis es de lo que menos vimos de todo el viaje, hicimos más bien como parada para dormir y visitar el arco, pero no entraba en mis planes visitar mucho más.
Muertos de calor, cogimos camino hasta Nashville donde me esperaban alrededor de 5 horas conduciendo.
Es muy curioso que cuando vas conduciendo por la autovía, antes de las salidas, te va indicando qué vas a encontrarte en esa salida (restaurantes, gasolineras y lugares para dormir). En absolutamente TODAS las salidas tenían un McDonalds, luego en segundo grado eran o KFC o Subways. Teníamos claro que no queríamos comer comida basura, así que en la salida que vimos el nombre de un restaurante que no era ninguno de estos, aprovechando que de paso teníamos que echar gasolina, nos desvíamos.
Comimos en un restaurante que se llamaba the Dolphin o algo por el estilo (de verdad que mi memoria pez no da para más
Muerta de conducir tantas horas, por fin llegamos a nuestro destino: Club - Hotel Nashville Inn & Suites. Aquí nos alojaríamos dos días. Dos noches por 137€ con desayuno incluído...fue de nuestros alojamientos preferidos! Nos encantó el hotel en general y el desayuno buffet estuvo bastante completito. Tenía hasta piscina y spa pero no pudimos aprovecharlos. La cama gigaaaaaante y súper cómoda!
Sigo con el relato de Nashville en otra etapa!








