El día 14 de julio llegamos como estaba previsto a KL y nos encontramos en el aeropuerto. El plan para ese día era simplemente llegar a la ciudad, ir al hotel y salir a cenar. La mejor forma para ir del aeropuerto al centro es cogiendo el tren rápido KLIA Ekspres, tanto desde la terminal normal como desde KLIA2 (35 MYR por persona y trayecto, tarda sólo 28 min). El tren nos dejó en KL Sentral, y el hotel lo teníamos en la zona de Bukit Bintang. Podíamos coger el monorraíl pero como era el primer día, de noche y estábamos cansados decidimos ir en taxi (13 MYR, precio fijo y cerrado al coger el taxi en el mostrador de KL Sentral). El hotel donde estábamos, el Maison Boutique, está cerca de la parada de monorraíl de Imbi, a unos 5 minutos andando. La verdad es que cuando el taxi se metió por esas callejuelas nosotros flipamos un poco pensando dónde nos habíamos metido, pero luego hicimos el recorrido andando varias veces y ningún problema (tengo que decir que en ningún momento tuve sensación de inseguridad en KL en absoluto). El hotel está muy bien, totalmente recomendable. Después de dejar las maletas y darnos una ducha rápida, salimos a cenar por la zona. Queríamos ir a lo fácil e intentamos cenar en el food court del centro comercial Berjaya Times Square, que está justo en la parada de Imbi, pero se nos hizo tarde y ya estaban cerrando (cierran muy pronto!), así que acabamos en un puestecillo de la calle y cenamos murtabak (una especie de masa rellena de carne picada y verduras) muy rico por muy poco dinero (16 MYR).
El día siguiente lo teníamos dedicado a ver KL, y tuvimos que organizarlo y decidir qué nos interesaba más ver. El primer sitio que visitamos fueron las Batu Caves, unas cuevas hindúes a las afueras de la ciudad a las que se puede llegar en tren, en la línea KTM Komuter. Os dejo un mapa del transporte público de KL, porque a veces hay gente que no sabe que el tren llega hasta allí y les dicen que hay que ir en taxi (y claro, el tren es infinitamente más barato):

Llegar a las cuevas nos costó 3.70 MYR por cabeza (monorraíl + Komuter). Las cuevas son gratuitas, y desde primera hora estaban ya a rebosar de gente: muchos turistas, pero también muchos hindúes. La vista de la estatua y los escalones desde abajo es lo más impresionante, luego el interior de las cuevas es quizás un poco decepcionante.
Eran poco más de las 9 de la mañana cuando llegamos y ya hacía un calor horroroso, así que al subir todos esos escalones os podéis imaginar cómo acabamos de sudor! El sitio está lleno de monos (macacos), así que hay que tener cuidado con gafas de sol, gorras y bolsos porque son muy gamberros.
La visita nos llevó poco más de media hora, porque los escalones no son para tanto y una vez dentro tampoco hay tanto que ver. Lo malo es que el tren sale cada media hora así que perdimos uno por poco y nos tocó esperar un rato al siguiente. El plan era coger otra vez el Komuter hasta KL Station (2 MYR por persona) y desde ahí ya ir andando viendo la zona más turística de la ciudad (con permiso de las Petronas). Cuando nos bajamos en KL Station y cruzamos uno de los puentes elevados nos empezamos a dar cuenta de lo poco tourist friendly que es KL en nuestra opinión: no es una ciudad hecha para caminar, y todavía menos pensada para el turista. Hay mucho tráfico, muchas obras, muchos pasos elevados, es difícil orientarse y, en mi opinión, no es particularmente bonita. Eso no quita para que si uno hace una escala allí se acerque unas horas a ver las cuatro cosas que merecen la pena, pero yo no le dedicaría más de un día, y de hecho nos alegramos mucho de haber cambiado el plan inicial de pasar dos días allí para darle un día más a Borneo y pasar sólo uno en KL.
Lo dicho, desde KL Station hicimos una ruta andando hacia el norte, hasta Masjid Jamek, pasando por el templo Sri Mahan Mariamman, Petaling St (Chinatown), el mercado central y la plaza Merdeka, donde se encuentran el edificio Sultan Abdul Samad, la mezquita Masjid Jamek y el Museo Nacional Textil. En Chinatown vimos muchos puestos con multitud de artículos (falsos) de marca pero no compramos nada. En el Central Market pudimos cambiar dinero a un cambio muy razonable (por cierto, mucho mejor que en Borneo, si tenéis que cambiar hacedlo en KL!) y compramos alguna chorradilla; son puestos sobre todo de textil y de artesanía, y había cosas muy chulas. Es un mercado bastante grande, dos pisos, y te puedes tirar la mañana entera. A la mezquita se puede entrar pero hay que taparse de arriba a abajo y nos contentamos con verla desde fuera. La Plaza Merdeka es una extensión enorme de césped con un banderón ondeando a la poca brisa que había; lo más interesante son los edificios de alrededor.
Templo Sri Mahamariamman
Entrada a Chinatown
Mezquita Masjid Jamek
Edificio Sultan Abdul Samad en Plaza Merdeka con las Petronas y la torre Menara de fondo
Museo Nacional Textil en Plaza Merdeka
Hacía un calor insoportable y ya nos estaba entrando el hambre, así que decidimos dejar la plaza Merdeka y poner rumbo a las Petronas. Como no habíamos sido capaces de decidir si era mejor verlas de día o de noche, el plan era ir a comer en la zona de las torres para verlas de día, dar un paseo por el parque donde están, acercarnos a la zona de compras y centros comerciales de Bukit Bintang a pasar el resto de la tarde para terminar en el bar del Trader’s Hotel viendo el atardecer sobre las torres.
Cogimos el metro desde Masjid Jamek hasta KLCC (1.80 MYR cada uno) y como teníamos tanta hambre acabamos comiendo dentro del centro comercial Avenue K, que es donde nos dejó el metro. Comimos laksa (sopa típica malaya) por 20 MYR y salimos a la calle para admirar las torres Petronas, que estaban justo enfrente. Son dos moles realmente impresionantes, y tienen un centro comercial en la base que puedes cruzar andando y te permite admirarlas desde abajo. Este centro comercial, el Suria, es donde se encuentran las marcas más exclusivas, así que no nos entretuvimos mucho dentro. A la salida había un Starbucks y no pudimos resistirnos a la tentación de un café helado, porque eran las 2 y pico de la tarde y hacía un calor horroroso. El parque de donde toma el nombre la estación de tren, el KL City Centre Park, es un sitio muy curioso donde la gente va desde a correr hasta a darse chapuzones en las fuentes-piscinas que tiene. Y por supuesto, con unas vistas increíbles de las torres.
Torres Petronas desde el KLCC park
Después de un paseo, pusimos rumbo al que posiblemente sea el centro comercial más famoso de KL, el Pavillion. Un amigo nos había dicho que él había estado en KL hacía unos años y le había parecido un sitio estupendo para ir de compras, muy barato y con cosas interesantes, y como habíamos tenido muy buenas experiencias de compras en Bangkok, decidimos dedicarle un rato al famoso Pavillion. Para llegar allí desde KLCC lo mejor es coger la pasarela peatonal que se inauguró no hace mucho, que conecta el Trader’s Hotel con Bukit Bintang y tiene varias entradas/salidas por el camino. Digo que es la mejor opción porque caminar a nivel de calle por esa zona debe ser casi misión imposible, y con la pasarela ni te pierdes ni te achicharras (es cubierta y tiene aire acondicionado). Es más de un kilómetro de pasarela y se tarda unos 15 minutos en llegar hasta el Pavillion.
Cuando entramos a las primeras tiendas del Pavillion nos dimos cuenta de que de chollo, nada. Precios muy normales, a nivel europeo o incluso más caros. Me sorprendió mucho porque no creo que la mayoría de la gente que vive allí se lo pueda permitir, pero aun así había bastante gente. Fue un poco decepcionante, porque habíamos pasado poco tiempo en la zona de Chinatown y Central Market pensando que ya haríamos compras en el Pavillion, pero no merecía la pena, así que al final lo único que hicimos fue un poco de tiempo por la zona hasta que pudimos volver por la misma pasarela hasta el Trader’s Hotel para ver la puesta de sol. Este hotel tiene un bar en el piso 33 llamado Skybar que sabíamos, gracias al foro, que tiene una de las mejores vistas de las Petronas pues está justo en frente. Llegamos cuando todavía era de día, así que pudimos coger una de las mesas con mejores vistas, y pedimos unos cócteles ya que era happy hour (47 MYR). El bar tiene hasta una piscina! Pero cuando llegamos estaba ya cerrando. Pudimos ver cómo se iba haciendo de noche y se iluminaban las torres, y tengo que decir que yo creo que es uno de los mejores recuerdos que tengo del viaje. Las torres iluminadas por la noche son sencillamente espectaculares.
Torres Petronas desde el Skybar del Trader’s Hotel
Después de hacer un millón de fotos decidimos que era hora de ir a cenar, y como estábamos reventados de tanto andar cogimos un taxi desde la recepción del hotel hasta Jalan Alor (11.40 MYR). Es una calle en Bukit Bintang llena de farolillos, puestos de durian y restaurantes con mesas fuera, y lo más difícil es elegir dónde comer.
Jalan Alor
Cenamos en un tailandés (18 MYR) pero no acertamos, una pena la verdad. Desde allí volvimos andando a nuestro hotel, estábamos reventados pero habíamos visto lo que queríamos ver en KL y nos quedamos satisfechos. Hay más cosas que hacer en la ciudad (el Bird Park debe ser una maravilla, pero no pudo ser), pero con el tiempo que teníamos no podíamos apretar más. Al día siguiente había que madrugar mucho para coger el AirAsia de las 9:45 a Kuching. En un principio íbamos a coger el KLIA Ekspres otra vez, que serían 70 MYR, pero en el hotel nos dijeron que un taxi nos costaría 80 MYR y nos recogía en la puerta, de forma que nos ahorrábamos el monorraíl y el paseo con las maletas. Dejamos encargado el taxi y nos fuimos a dormir, que estábamos muertos!
Próxima etapa: Kuching y Bako National Park