Llegamos en tren desde Datong a mediodía, tras pasar unas 7 horas en asiento duro. El problema no es el asiento, que es normal y corriente, sino que hay tal cantidad de gente con billete para ir de pie y con una media de 4 maletas gigantes cada uno que a no ser que entres corriendo te encuentras en tu asiento, sí, pero completamente empotrado sin posibilidad alguna del más ligero movimiento. Todo con la banda sonora de los chinos comiendo cada 5 minutos aproximadamente y las miradas de sorpresa de ver occidentales metidos en esa especie de circo que no deja de tener su gracia (para un trayecto de un par de horas es más recomendado, para más no si no quieres acabar lesionado durante meses).
Ya en Pekín, para comenzar con buen pie, nada como un paseo por la plaza más grande del mundo, situada en pleno centro y clara muestra de los contrastes de la ciudad: la Plaza de Tian'anmen. Por un lado la rodean elementos arquitectónicos históricos, como la Ciudad Prohibida y la Puerta de Quianmen; y, por otro, edificios de estilo soviético como el Museo Nacional y el Gran Palacio del Pueblo, sede de la Asamblea Popular Nacional.
Para acceder a la plaza, tanto desde el metro como desde las calles circundantes, hay que pasar un control de seguridad.
Visitamos también la zona de Quianmen y Wangfujing, famosa por sus puestos de comida "exótica": pinchos de bichos variados pero también otros muchos de comida normal y locales de las principales cadenas de comida rápida como McDonalds, Pizza Hut, Subway...
Aquí tenéis el vídeo de nuestros 4 días en Pekín: