Día 8: Martes 20 de Agosto del 2013
Midtown, Hell's Kitchen y Top of the Rock
Arranca un nuevo día con el sonido del despertador, que no suena como el resto del año, estas dos semanas suena a la emoción de pasar otro día más en la gran manzana. Sin tiempo que perder nos preparamos para estar a las 8:00 en la calle. El dinero de la caja fuerte empieza a delatar que estamos cerca del final de este increíble viaje, pero eso no va a impedir que disfrutemos los últimos días como si fuesen los primeros.
Salimos a la calle y enfilamos rumbo hacia Times Square por nuestra querida 42rd St, cómo no le vamos a coger cariño a esta calle? Cuando llegamos a la altura de la 7th Ave. bajamos por esta hasta Penn Station donde hoy desayunaremos.
El sitio elegido es Tick Tock Dinner, típico restaurante americano con aire retro y abierto 24 horas. Lo elegimos básicamente por estar mas o menos cerca de la zona que hoy visitaríamos. Nos sentamos y nos atiende un chico latino. Yo me decido por unas tortitas de arándanos acompañadas de beicon con un zumo de naranja, mientras que Estefania elige unas french toast con fresas además de un batido de chocolate para beber.
Una vez nos sirven todo esto nos damos cuenta de lo generosas que son las raciones. También nos llama la atención el plato con sirope, mantequilla y demás extras con el que acompañan todo.
Todo resulta delicioso pero desgraciadamente las french toast no pueden plantarle cara a las que nos habíamos tomado el otro día. Aún así quedamos muy llenos y contentos que es lo importante. Nuestro camarero nos hace un pequeño lío con la cuenta pero nos asegura que pagaremos menos así y como el precio nos cuadra (35$) no le damos mas vueltas.
No tenemos que modificar mucho la ruta para visitar la tienda B&H. Aunque el otro día estuviera ya cerrada no pensaba irme sin verla. Por suerte se encuentra en la misma manzana en la que estamos así que es el momento de entrar en ella.
Es impresionantemente grande y con un stock infinito. En su catálogo te puedes hacer a la idea de la cantidad de referencias que tienen en electrónica, fotografía y video.
En un primer momento habíamos pensado comprar un pequeño trípode para las fotos nocturnas pero a estas alturas del viaje lo descartamos. Aun así damos un buen paseo por la tienda toqueteando y probando algunas cosas.
Seguimos subiendo por la octava avenida hasta el edificio que le da nombre a la plaza más famosa de la ciudad. De paso aprovechamos para ver Times Square por la mañana ya que todos los días que habíamos pasado por aquí había sido a última hora. La principal diferencia es que podemos andar cogidos de la mano y no teniendo que esquivar a cientos de personas por minuto para recorrer 50 metros. No tiene el mismo “encanto” pero se agradece mucho a la hora de entrar a las tiendas o dar un paseo.
Y hablando de tiendas; aunque ya le hemos dado algún meneo importante a la tarjeta en estos días, se puede decir que es en este momento en el que queda inaugurada la maratón de compras neoyorquinas!
Empezamos por la tienda de los Yankees, mucho mas pequeña que la del estadio pero aun así pillamos algunos regalos y un comedero para mi perrita.
Ahora toca ir a Toys “R” Us! Y es que somos unos niños grandes y no podemos evitar tirarnos un buen rato en una de las jugueterías mas chulas de la ciudad.
Según entramos nos encontramos con la famosa noria. Por suerte la cola de niños que hay para montarse y que haya que pagar unos 6$ hace desistir a Estefania de subirse así que seguimos investigando la tienda.
Yo estaba buscando desde hacia tiempo un Wall-E electrónico que justamente tenían allí. El problema es que era un muerto considerable y pensándolo fríamente sabía que me las iba a ver y desear a la hora de llevarlo hasta Madrid así que allí se tuvo que quedar el pobre.
Después de recorrer prácticamente la totalidad de la tienda haciendo especial hincapié en los peluches, los Playmobil y los Lego salimos de la tienda con unos cuantos regalos para nuestros amigos.
No tenemos que andar mucho para entrar en la siguiente tienda, concretamente Disney Store. Aunque es mucho menos grande e impresionante que la anterior también merece una visita. Ahí podemos encontrar muchísimas cosas de las películas de Disney y Pixar aunque la mayoría de la tienda está dedicada a las últimas producciones y a las princesas Disney. Buscamos algún muñeco de los marcianos de Toy Story pero no tuvimos suerte aunque Estefania si se coge una camiseta de recuerdo.
Salimos de estos dos mundos de fantasía y regresamos a Times Square donde descansamos un rato en las famosas escaleras rojas mientras vemos todo lo que allí pasa y hacemos algunas fotos. Parece que siempre está pasando algo, en ese momento están rodando algún tipo de anuncio o algo parecido de la marca de zapatos Nine West.
Antes de abandonar temporalmente la zona entramos a Hershey’s donde compramos algunas tabletas de chocolate para llevarlas a casa.
Ya es mediodía así que cogemos rumbo al oeste por la 48th St hasta el Hudson, cruzando por el camino todo Hell’s Kitchen. A pocos metros esta el Intrepid Sea-Air-Space Museum el cual vamos a visitar.
Sin ser ninguno de los dos apasionados de la materia nos pareció interesante visitarlo.
Sacamos nuestras entradas impresas a través de la Go Select y pasamos al interior rápidamente. El portaaviones tiene varias zonas diferenciadas siendo las principales el hangar, la cubierta y la torre siendo este el orden que nosotros seguimos. A parte de esto también podemos ver un submarino nuclear, un transbordador espacial y un Concorde.
Empezamos por el interior del barco en el que se encuentran los aviones más antiguos y donde más proyecciones e información podremos encontrar sobre él. Si de verdad tenéis tiempo e interés en todo esto os recomiendo que cojáis la audioguía.
Continuamos visitando la cubierta en la que básicamente se exponen el resto de aviones y helicópteros que allí se encuentran. Poco a poco te vas dando cuenta de lo grande que es y todo lo que abarca el museo. Justo al fondo de la cubierta se encuentra la torre de mando, una de las partes más interesantes para nosotros. También hay un pequeño hangar de restauración donde están poniendo guapo a un caza.
Entramos en la torre en la cual subiendo por sus empinadas escaleras podemos ver la sala de comunicaciones, los camarotes de los altos cargos, la sala de mandos… A pesar de todo esto lo que más nos gusta y nos llama la atención es encontrar a dos hombres bastante mayores que habían servido en la marina y en ese mismo barco. No paraban de responder a las preguntas de toda la gente que allí estaba con una sonrisa. Les colgaba del cuello una acreditación con una foto suya en blanco y negro de, probablemente viendo sus edades, la guerra de Vietnam.
Salimos de nuevo a la cubierta principal, donde buscamos una maquina para comprar agua y sentarnos un momento. En nuestras entradas está incluida la visita al submarino pero viendo la cola que hay para entrar y la poca gracia que le hace a Estefania meterse en algo tan claustrofóbico decidimos dejarlo para otra ocasión. También influyen las ganas que tenemos de sentarnos un rato y que empezamos a tener algo de hambre.
Son casi las 14:30 cuando cogemos la 44th St y empezamos a caminar hacia el Midtown. En la misma calle nos encontramos con nuestro restaurante de hoy, Camine’s.
Es uno de los sitios preferidos para las familias que quieren comer en un italiano. Las raciones son enormes por lo que lo habitual es pedirlas para compartir.
En el local hay bastante gente, por suerte somos previsores y habíamos reservado a través de Opentable hace meses. Nos sentamos y nos traen las cartas. Nos atiende un simpático chico que nos aconseja sobre las cantidades para no pasarnos. Pedimos únicamente un plato de pasta para compartir, concretamente unos Penne al Vodka y un mojito de arándanos para mi. Puede parecer poco pero la verdad es que viendo el pedazo de fuente que nos ponen puedo asegurar que nos cuesta terminarla. Menos mal que están increíblemente deliciosos y eso hace que podamos con ellos. El mojito estaba fuerte a rabiar, era pequeño y caro. Pedimos la cuenta (55$) y continuamos nuestro recorrido.
Volvemos a cruzar Times Square por tercera (y no última…) vez hoy camino a Bryant Park no sin antes hacer una parada en la tienda de la HBO.
Esta se encuentra justo al lado de las oficinas de la cadena así que es fácil confundirse al entrar.
La tienda no es muy grande pero podemos encontrar todo tipo de objetos relacionados con las series de esta cadena que difícilmente veremos en otros sitios. La mayor parte del local está destinado a las series que están actualmente en emisión como Broadwalk Empire y Game of Thrones aunque yo buscaba la sección de The Sopranos. Salimos de allí con una taza de estos últimos de recuerdo y entramos en Bryant Park.
Este es quizás uno de los parques con más personalidad de la ciudad. Metido entre rascacielos de oficinas y calles abarrotadas de comercios aquí siempre hay un rincón de tranquilidad. Tranquilidad que turistas y trabajadores de la zona buscan para poder descansar un rato, hacer yoga, leer o comer en una de las mesitas de metal que hay repartidas por aquí.
Damos un rodeo al parque mientras observamos la pequeña pradera totalmente vacía por el sol que pega en ese momento. También vemos como a otros no les queda mas remedio que trabajar montando el telón para las proyecciones del cine de verano.
Viendo lo cerca que estamos del hotel decido dejar a Estefania en el parque descansando y hablando por el móvil mientras yo me acerco a dejar todas las bolsas que llevamos.
Ya de vuelta dejamos Bryant y entramos en la New York Public Library que está justo al lado. Este es otro de los sitios que siempre nos suena de todas las películas y series en las que ha salido, no es de extrañar ya que es una de las bibliotecas más importantes del mundo. Damos un paseo por ella mientras observamos su increíble arquitectura y la cantidad de gente que allí se encuentra, no solo visitantes, sino gente leyendo o con sus ordenadores. No recomendable para gente que se desconcentre fácilmente! Nos cortamos un poco con las fotos para no molestar mas de lo necesario aunque es imposible irse sin hacer alguna.
Según salimos cogemos la 5ª Ave, esta vez para recorrerla tranquilamente (demasiado tranquilamente…) no como el domingo.
La primera tienda a la que entramos es a la de la NBA donde me llevo una pequeña decepción. Siempre había visto fotos y oído hablar de la antigua tienda pero esta era la que habían abierto hace poco justo al lado y no tenia mucho que ver. Bastante pequeña, cara y sin el encanto de la otra. Compré una camiseta normalita de los Boston Celtics y nos soplaron 30$ pero bueno…Está claro que la próxima vez iré a la de la NFL.
Seguimos subiendo por la avenida hasta encontrarnos con los almacenes de lujo Saks Fifth Avenue y justo enfrente el Rockefeler Center en el que mas tarde entraremos. Poco después se encuentra St. Patrick's Cathedral de la cual poco o nada podemos ver ya que se encuentra totalmente cubierta de andamios. Es tal la desilusión que hasta nos ahorramos la foto.
Poco nos dura la desilusión, justo lo que tardamos en llegar a una de nuestras tiendas de chocolate favoritas y ver en el escaparate una enorme fuente de este liquido elemento y un montón de fresas, ya tenemos merienda!
Vamos comiendo mientras seguimos andando hasta que llegamos a la tienda de Hollister. No hay cola en la entrada así que entramos a echar un ojo. Dentro la cosa cambia, allí hay mas gente que en la guerra. Damos una vuelta rápida y mientras Estefania empieza a guardar cola para pagar yo la guardo en la de los probadores. Después de un buen rato salimos de allí con poco mas que una sudadera. Los precios están muy bien pero la aglomeración y las colas hacen que merezca poco la pena.

Seguimos hasta la que es hermana mayor de Hollister, la tienda de Abercrombie & Fitch. Entramos al ver que no había cola en la puerta y por suerte había menos gente que en la anterior. En principio debíamos tardar menos pero la tienda en inmensa! Cinco plantas que dan para tirarse allí toda la tarde, por suerte nosotros la recorremos en “solamente” una hora. Salimos de allí con un par de bolsas y con la sensación de que nuestro plan para esta tarde corría un serio peligro aunque tampoco se nos ve muy preocupados.
A causa de esto decidimos no entrar dentro de Tiffany’s & Co y verlo desde fuera, tampoco es que fuésemos a comprar nada. Aprovechamos para ver también uno de los edificios del tipo que mejor se lo ha montado en esta ciudad, Donald Trump.
Llegamos a la parte mas al sur de Central Park y volvemos a encontrarnos con el cubo de Apple, el cual vemos por fuera, y la increíble F.A.O Schwarz.
Por suerte nos dejan entrar en la juguetería aunque están a punto de cerrar. Esta no es una juguetería convencional ya que mezcla lo retro (peluches, juguetes de animales y dinosaurios) con lo más actual como los Minions que tanto le gustan a Estefania. La zona dedicada a Barbie es gigante aunque la de las golosinas tampoco se queda atrás. Por si fuese poco puedes tocar el piano de la película Big y ver a Zoltar, algo que no dudamos en hacer.
Tras despedirnos del soldadito de plomo que custodia la entrada a la tienda vemos que está empezando a anochecer.
Nuestra idea era ver la puesta de sol desde el Top of the Rock así que volvemos sobre nuestros pasos sin tiempo que perder hasta la entrada al edificio. No tenemos suerte, tenemos que esperar unos 50 minutos para poder subir así que nos resignamos y nos vamos a descansar un poco a los bancos que hay a la entrada del complejo. Por si fuera poco la tienda de Lego acaba de cerrar y me tengo que conformar con verla por fuera. Me entretengo un rato haciendo fotos hasta que llega la hora de subir.
Lo lógico seria que teniendo que coger hora para subir al mirador hubiese menos cola para subir. Para nada, nos tiramos esperando para llegar arriba casi 45 minutos más. Eso sí, no te da tiempo a aburrirte mientras esperas entre proyecciones, fotos e historias sobre los Rockefeller y el edificio. Tampoco ayuda que estemos ya cansados y cargados de bolsas.
Una vez arriba todo eso se te olvida, lo que allí ves se te quedará grabado para siempre. Bajo rápidamente de la nube al darme cuenta de que el objetivo de mi cámara no entra entre las cristaleras! Luego descubriremos que más arriba no hay este problema. Este es uno de los puntos en los que el mirador del Empire State gana, es mas fácil poder apoyarse en la barandilla para sacar una foto.
Casi una hora fue suficiente para poder disfrutar de todas sus alturas y vistas. Un grupo de chicas españolas maldicen la hora en la que se dejaron la réflex en casa y no poder inmortalizar ese momento en condiciones. Yo les comento que después de ocho días cargado con los casi dos kilos de cámara me dan ganas de tirarla desde allí arriba!
Bajamos de allí mucho mas rápido de lo que hemos subido y salimos del recinto a través de las galerías subterráneas de tiendas que hay, desgraciadamente todas cerradas ya. Llegamos hasta la esquina de la 50th St con Avenue of the Americas dónde nos encontramos el Radio City Music Hall.
Subimos por la avenida hasta la altura de la calle 53 y nos desviamos un momento a observar la fachada del MoMa. Siguiendo nuestro camino llegamos a la Love Sculpture en la que dos jóvenes muy simpáticas se ofrecen a hacernos una foto a los dos juntos.

Son las 22:30, ya va siendo hora de cenar no? Nuestros cuerpos reclaman su dosis de hamburguesa diaria así que andamos una manzana más hasta el hotel Le Parker Meridien en el que se encuentra el secreto peor guardado de la ciudad, Burguer Joint. Esta pequeña hamburguesería se encuentra en el hall del hotel detrás de una gran cortina roja. El sitio es bastante angosto y tenemos que hacer un poco de cola para pedir. Mientras tanto observamos como las paredes están decoradas, entre otras cosas, con las firmas de mucha de la gente que por aquí ha pasado. Por suerte conseguimos una mesa en la que sentarnos a cenar. Pedimos dos cheeseburguers completas, una de patatas fritas y dos Coca-Colas. Es el típico sitio donde no hay mil variedades de hamburguesas, aquí lo que destaca es la carne. Ni es el mejor sitio, ni tiene las mejores hamburguesas, ni son las más grandes, ni siquiera son las más baratas (25$) pero en conjunto conforman un sitio original y especial dónde cenar así que quedamos contentos con la elección.


Salimos de este extraño lugar y continuamos por la 56th St hasta el cruce con Broadway para volver por cuarta y última vez (por hoy…) a Times Square. Una vez allí nos quedaba por visitar la tienda de M&M’s World. Es difícil imaginar que se pueda llegar a hacer tanto merchandising de algo tan simple como son los M&M’s. Recorremos la tienda comprando algunos regalos y M&M’s al peso para nosotros. Mis preferidos son los de pretzel y los de Estefania son los de menta aunque los dos nos peleamos por los de crema de cacahuete. Con la compra hecha volvemos a la calle con todo el gentío.
Es media noche y el cansancio puede con nosotros. Vamos haciendo algunas fotos mientras bajamos hasta la 42nd St para dar por terminado el día.
Cuando llegamos al hotel intentamos colocar las bolsas dentro del armario pero eso empieza a ser misión imposible. Con la tontería nos metemos en la cama a la 1:00, menos mal que solo quedan un par de días porque dudo que aguantásemos mucho mas a este ritmo.
El planning hoy ha dejado mucho que desear, tal vez porque queríamos abarcar mucho por la tarde o porque no habíamos calculado bien el tiempo que íbamos a pasar dentro de las tiendas. Seguramente fuese un poco por las dos cosas. A causa de esto nos hemos dejado bastantes tiendas por ver como Lego Store, Apple Store y Tiffany & Co. por dentro, Bloomingdale’s, Dylan’s Candy Bar, Niketown, Nintendo World… También queríamos haber merendado en Serendipity3 y haber visto por fuera el Metlife y el Lipstick.
En principio, como el último día tenemos toda la mañana libre por si ocurrían cosas como estas, no nos preocupamos demasiado.