Llegó el día.
Después de años, de leer las obras completas de Murakami, de imaginarme Bill Murray caminando por Shibuya, de Oliver y Benji, de Naruto…
1 de Agosto. 4am AEROPUERTO de Barcelona. El sueño comienza y… BADABUM! 350 personas esperando a facturar, cada una con 4 maletas y sólo 2 mostradores de facturación abiertos… Bien TURKISH, bien… jo…
En un amago digno de Messi (y soy madridista), me colé y solo hice 3 pasajeros de cola, mi excusa, la niña, que era muy temprano y yo con 4 maletas me apuraba mucho. Nunca lo he hecho, y viajo un montón, pero ese día lo hice, sorry.
Todo el resto normal, llegamos a Estambul. Ojo, pero mucho. No es un aeropuerto friendly. Está masificado y hay muy pocos asientos. En 9 horas de escala da tiempo a ver la ciudad previo pago de visado de 15 EUROS, pero como que ya la conocíamos, optamos por pagar SALA VIP. La PrimeClass. 25 EUROS por cabeza, niña gratis, y teníamos sofás, barra libre de comida y bebida, y hasta duchas y chikipark para la peque. Vamos, los mejores 50 EUr gastados en un aeropuerto.
Dejo foto…
El vuelo a Tokyo sin contratiempos, aquí os dejo foto del avión y añado que Turkish en intercontinental tiene detalles culinarios y de confort muy chulos. La recomiendo.
La nena durmió acurrucada entre nuestros 2 asientos y el suyo y se portó genial.