Y llegamos a Narita.
Nervios, pero mil. Preguntas en el aire… sabré dónde cambiar el dinero? Sabré cómo coger el KEISEI normal, el barato? Y cómo sacar la PASMO? Y cómo enterarme en esas máquinas con tantos simbolitos de Casita, palito, sombrerito y redondita?
Bueno… en el control de pasaportes tras recogida de maletas se ve la eficiencia japonesa, todo muy suave. Salimos de la zona restringida y todo es como cualquier aeropuerto del mundo. Cambiar dinero es fácil e intuitivo, y el cambio, ya sabéis que es bueno, no tanto como en ese banco de Akihabara, pero bastante bien.
Tema transporte. Yo llevaba apuntado y con gráficos toda la ruta casi paso por paso… (camina 34 pasos y gira a la derecha, luego el tercer botón de la izquierda de la máquina, luego al ver la baldosa desconchada 3 pasos más y voltea izquierda…)
En fin, que no es necesario. Si os habéis movido por cualquier sistema de transporte europeo de gran ciudad, fijándote un poco es intuitivo. Ahí tuve mi primera experiencia contraria a mi sueño…
Me habían dicho, había leído, lo AMABLES que son los japos… que te abordan si estás en dificultades o perdido…
NOSOTROS con 4 maletas, aquella en el carro y mirando por dónde era nuestro tren teníamos ciertos problemas. Vale que lo solventé rápido, pero mira, me hacía ilusión que un japo me acompañara de la manita, por aquí, por allá… pues no. Ni aquí ni en todo el viaje.
En fin… sin más novedad llegamos a KEISEI UENO. Siguiendo mi guía súper precisa llegamos fácil al HOTEL,6 minutos, no sin antes subir un tramo de escaleras que, unido a la humedad reinante y a nuestras muchas horas sin dormir, nos dejó exhaustos.
Eran la 1 del mediodía y nos dejaron hacer el Check-in. Amables, sí, pero como en cualquier hotel. Con la alegría del Upgrade y sin hambre, fuimos a nuestra primera visita. ASAKUSA y la Nakamise Dori.
Nos resultó curioso que muchos y muchas iban con su yukata/kimono por la zona, y es que imagino que es como cuando en las ciudades del norte de España los señores y señoras se ponen el “traje de domingo” para pasear por la plazoleta…
Llegamos
JAPON!
Nos gustó, pero ojo… llena de gente… pasear no era una opción, sino dejarte llevar por la marea. Todas las tiendas eran curiosas, pero el carro nos impidió meternos a ver alguna. Acompañado de la música de mil millones de Cigarras cabreadas y de una calor creciente.
Chulo, pero con un olor a PORT AVENTURA… nose… no me flipó como me esperaba.
Tenía yo un restaurante recomendado por la zona pero al activar el google maps fue imposible orientarse… así que acabamos comiendo en otro sitio, que, por cierto, estuvo bien.
Una tónica del viaje fue que en los sitios donde nos hubiera apetecido comer, sea por recomendaciones foreras o sea porque lo veíamos y pensábamos… BUAAA, QUE CHULO!! O no los encontrábamos, o estaba todo tan cerrado y tan en japonés, que decíamos… y a la peque qué le pedimos? Y nosotros? … bueno… pues busquemos unos FAMILY RESU de esos que hay platos de cera en el escaparate. Y acabamos comiendo en estos sitios. Muy bien, pero con ese ay de… y cómo se comerá en este sitio tan escondido?¿¿??
El trato en todos los restaurantes con los niños ESPECTACULAR…
Dejo fotos de varios menús infantiles y del tema de los platos de plástico, para que se vea que es fácil elegir, si ves eso.
Papis y mamis viajeros, no temáis, que vuestro vástago comerá muy bien, aunque sea a base de arroz, pollo y fideos, pero es que tienen múltiples variaciones de eso… y todas están exquisitas.
Después de comer y de intentar meternos en varias tiendas sin éxito, por el reducido tamaño de sus pasillos, volvimos al hotel y luego cruzamos la calle para ver AMEYOKO.
Ameyoko es muy chulo. Un gran mercadillo con gente gritando, ropa de deporte muy barata, (tallas japos, es decir, mi 46 de pie y XXL de talla se fueron casi de vacío), recuerdos, comidas, Izakayas, Sushi Kaitens, Kebabs, Takoyakis… Todas os gustarán.
Paseamos por esa zona 2 o 3 veces al anochecer y el único problema es que para cruzar la avenida que pasa por la zona, tienes que, o subir y bajar un montonazo de escaleras (3 minutos), o ir a buscar los ascensores, que entre una cosa y otra te tiras 15 minutos andando y desandando niveles. Con el carro de la niña, eso cansaba. Y recalco que durante el día estábamos a unos 32C, y por la noche a 30C.
Cenamos Takoyakis, Nigiris y pollo
Y el día se acabó… a las 21h todos muertos y el Jet Lag apenas afectó…