El 1 de abril, miércoles, empezó nuestro viaje por Liguria y la Costa Azul. El vuelo de Ryanair de las 09.35 con destino Pisa salió con puntualidad y sin contratiempos de Barajas y a las 11.50 estábamos tomando tierra en el pequeño aeropuerto de la ciudad italiana.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Ya en la terminal, buscamos la zona de Coches de Alquiler. Como pasa en otros aeropuertos, hay que coger un autobús (o andar unos minutos) para llegar al parking donde están los vehículos. La parada del bus está bien indicada y se encuentra nada más salir por la puerta principal a la derecha.
El alquiler lo tramitamos, como siempre, a través de rentalcars.com. Ya lo he dicho en otras ocasiones pero no me importa repetirlo. Rentalcars tiene el mejor servicio de atención al cliente que conozco; son amables, eficientes y muy profesionales. Si tenéis que alquilar un vehículo en cualquier parte del mundo, os lo recomiendo encarecidamente.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Recogimos el coche en Maggiore (un fiat 500i) y a eso de las 12.30, pusimos en el GPS la dirección del parking más próximo a la Piazza dei Miracoli de Pisa, nuestra primera parada del día. La dirección es Via Cammeo Carlo Salomone, 51. Es un parking al aire libre situado a 3 minutos andando de la explanada y no es muy caro. La distancia desde el aeropuerto es de unos 6 kms y os llevará unos 10'.
Aparcado el coche, atravesamos la puerta que da acceso a la Piazza, esta fue nuestra primera perspectiva:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Yo había estado ya hacía algunos años, pero Ana no lo conocía y le gustó. Hacía un día espectacular y la vista de los monumentos con el verde de la hierba y el azul del cielo hacían que el lugar brillara con luz propia.
Paseamos desde el Baptisterio hacia la torre, pasando por la catedral, deteniéndonos para apreciar los detalles. A Ana le impresionó mucho lo inclinada que está la famosa torre. Y es que en directo, da bastante sensación...
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En previsión, habíamos apuntado varios sitios para comer por los alrededores. Y como hacía tan bueno, elegimos coger una pizza para llevar y tomarla sobre el césped en la misma Plaza. Nos gusta tanto la pizza y el aire libre que la verdad es que no nos costó mucho decidirlo...
La opción 'portare via' como dirían los italianos, estaba a unos 5-7 minutos de la explanada, en la pizzería 'Al Bagno di Nerone' (Largo del Parlascio, 26). Pedimos dos pizzas y unas bebidas y pagamos unos 20 euros. El horno es de leña, el trato fue muy bueno y las pizzas, como pudimos comprobar minutos después a pocos metros de la Torre Pendente, estaban muy ricas.
Serían las 14.30 cuando volvimos a cruzar la Piazza camino del parking. La siguiente parada en aquel primer día era Lucca. Se nos había quedado pendiente en nuestro viaje por La Toscana en 2006 y era el momento de saldar la deuda.
La distancia entre Pisa y Lucca es escasa, unos 18 kilómetros que cubrimos, yendo tranquilos en unos 25 minutos.
En Lucca, aparcamos al lado del casco histórico. Había parquímetros, similares a los de Madrid. Pusimos unas dos horas de ticket y emprendimos la visita a la ciudad. Al acceder al interior de la zona vieja, vimos que había unos carteles con un itinerario recomendado. Agradecidos, hicimos una foto con el móvil al cartel y fuimos siguiendo tranquilamente el trazado sugerido.
La ciudad es muy bonita, repleta de calles y plazas llenas de encanto, torres e iglesias y mucho ambiente. Una vez comida la pizza, la siguiente parada gastronómica estaba claro: il gelatto. Tomamos uno en una heladería del centro y nos supo a gloria, los tíos juegan en otra liga...
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Completado el paseo por Lucca, volvimos al coche para dirigirnos a nuestro cuartel general las dos primeras noches: Beverino, a 95 kilómetros de Lucca.
Beverino es un pequeño pueblo (casi una aldea) situado a 17 kilómetros de La Spezia, la 'capital' de la región de Cinque Terre. Después de mucho mirar, decidimos hospedarnos allí, básicamente, por el alojamiento. Y es que encontramos en Tripadvisor un lugar que parecía irrechazable: Al Castello da Anna María
Pese a que, lógisticamente, era más sencillo alojarse en La Spezia, preferimos tener que hacer los 17 kms en coche, y quedarnos en Al Castello. No nos equivocamos...
Nada más ver el entorno, pensamos que la cosa tenía buena pinta, y cuando llegamos a Al Castello y conocimos a Anna María, nos convencimos más de nuestra decisión: un amor de señora. El apartamento, además, es una chulada y tenía todos los detalles que te puedes imaginar, hasta un bizcocho y unos dulces de bienvenida. Os dejo unas fotos para que veáis que no exagero...
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Anna María nos enseñó el apartamento y nos hizo unas cuantas recomendaciones buenísimas de la zona, culturales, turísticas y gastronómicas. Y nos aconsejó encarecidamente visitar Portovenere al atardecer.
Pese a que llevábamos ya un día exigente, no hizo falta que nos lo dijera dos veces. Pusimos Portovenere en el GPS y partimos hacia allá buscando el atardecer.
El pueblo, situado al final del Golfo de La Spezia, está a 28 kilómetros de Beverino pero se tarda unos 45 minutos en cubrir la distancia, pues las carreteras son muy sinuosas y no se puede ir rápido.
Pese a que Portovenere no forma parte de las Cinque Terre, es una visita absolutamente obligatoria. Para aparcar, además de parkings, hay parquímetros lo que termina siendo bastante cómodo. Nosotros los utilizamos y no tuvimos ningún problema.
Como os digo, Portovenere es precioso. La zona del espigón está llena de casas de colores y al final, justo en la punta, está la Iglesia de San Pedro, desde donde hay una perspectiva inmejorable para presenciar el atardecer...
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Una vez que se marchó el sol, fuimos a buscar un restaurante para cenar. En Tripadvisor recomendaban Portivene, un mare di sapori. Lo encontramos y tenía una pinta extraordinaria, pero es muy pequeñito y estaba lleno. Buscamos otra alternativa y entre las distintas posibilidades, terminamos eligiendo La Marina Da Antonio
Está en un sitio estratégico y el local es muy bonito. La verdad es que cenamos muy bien y tuvimos una velada agradable con una relación calidad-precio aceptable.
Y tras la cena, con una jornada larga a las espaldas, cubrimos los 28 kilómetros de vuelta hasta Beverino y caímos absolutamente rendidos en nuestra camita de Al Castello da Anna María...


