Nuestro
cuarto día de viaje nos llevó
de vuelta a Italia. Como os hemos contado, teníamos que
devolver el coche en el
mismo país donde lo habíamos
alquilado si no queríamos pagar una multa de 500 euros. Y como la ciudad con
oficina de Maggiore más
cercana a la frontera de Francia era
Sanremo, habíamos reservado para dormir esa noche en el pueblo que popularizó su famoso festival de música.
Pero la
visita fuerte de la jornada no era la de Sanremo, sino la de
Mónaco. Habíamos oído muchas cosas, buenas y malas, del principado y teníamos
mucha curiosidad por ver qué nos encontraríamos.
Desayunamos bien en nuestro hotel de
Niza y a eso de las 10.15, estábamos saliendo dirección Mónaco. El
trayecto entre ambas ciudades es de
20 kilómetros y tardamos una
media hora en cubrirlo.
Mucha gente recomienda
no llevar el coche a Mónaco porque sólo se puede aparcar en
parkings y estos
no son baratos, pero como no teníamos más remedio que llevarlo, decidimos dejarlo en el centro del cotarro: el parking del Casino de Montecarlo.
Cuando salimos a la superficie, esta fue la
primera visión que tuvimos del
Principado:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Empezamos el
recorrido por Mónaco admirando el
Casino y los
cochazos aparcados a las puertas. Rodeando el edificio, llegamos a unos
jardines elevados donde hay una
bonita vista del club naútico y de todo el puerto.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Bajamos en un
ascensor y aparecimos dentro del
circuito urbano de Fórmula 1, concretamente dentro del famoso
túnel. Tanto Ana como yo somos grandes amantes del deporte así que nos hizo
ilusión estar dentro del túnel que tantas veces habíamos visto por la tele.
La suerte nos acompañó además, porque
faltaba apenas un mes para la celebración del
GP de Mónaco y estaban
montando todo el trazado del circuito. Así que aprovechamos para hacer
andando toda la parte que da al mar, la más espectacular.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Justo antes de llegar a la famosísima curva de
La Rascasse, vimos una
hamburguesería con muy buena pinta. Aún era pronto, pero
la apuntamos mentalmente para bajar a comer después.
La
zona de la curva es muy
chula porque justo después, están los
boxes y se pasa por
meta. La verdad es que
disfrutamos mucho del paseíto por la zona y nos hicimos unas fotos estupendas para el recuerdo.
Desde allí, fuimos hacia la zona de la
Plaza de Armas, donde había un
mercadillo y un
ambiente muy bueno. Cogimos unas
bebidas y nos sentamos a
descansar un poco en uno de los bancos.
Con las pilas cargadas, afrontamos la
visita a la Villa Vieja de Mónaco, situada en lo alto de la
colina. La
subida está
dividida en varios tramos de
rampas desde los que vas teniendo cierta
perspectiva del Principado.
La rampa finaliza en una
puerta de entrada por la que se accede a la
Villa y que da paso a una
plaza en la que se encuentra el
Palacio Real.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Dejando el Palacio atrás, nos dirigimos hacia el
mirador desde donde se puede disfrutar de bonitas
vistas del Principado:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Desde la plaza, cogimos una de las tres
calles peatonales que atraviesan la villa vieja. Son muy
pintorescas, estrechas y con tiendas y restaurantes con encanto.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Siguiendo una de las calles, llegamos a la
Catedral de San Nicolás, famosa por las bodas de la
familia Grimaldi (también por los enterramientos). Delante hay unos
jardines muy bonitos que dan al
mar. La zona resulta muy bonita y agradable.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Desde allí, bajamos andando hacia el
Museo Oceanográfico y rodeamos la colina de la Villa Vieja. Cuando terminamos, era la
hora de comer y hacía mucho tiempo que teníamos claro dónde íbamos a ir: a la
hamburguesería de La Rascasse.
El sitio en concreto se llama
Son of a Bun y está en el 30 de la famosa
Rue de la Piscine. Pinchando en el nombre tenéis mi crítica de Tripadvisor, pero para resumir deciros que se comen
hamburguesas top a un precio estupendo.
Muy recomendado.
Desde el restaurante,
caminamos de regreso hacia el Casino en busca del
coche, poniendo fin a nuestro periplo por Mónaco. Volvimos por la zona del circuito de urbano que nos faltaba por recorrer a pie pero no pudimos disfrutarlo mucho. Y es que el
cielo, que llevaba amenazando todo el día, empezó a
descargar como si no hubiera mañana. Así que, como pudimos, llegamos hasta el
parking y
abandonamos el Principado camino de Sanremo.
El
trayecto entre Mónaco y Sanremo es de 42 kilómetros y tardamos unos
45 minutos en cubrirlo. Teníamos
las 18.00 como hora límite para
devolver el
coche de alquiler en la oficina de Maggiore. Fuimos con tiempo de sobra y a eso de las 17.15 estábamos dejando el Fiat en el centro de la ciudad.
Desde la Piazza Colombo, nuestro
apartamento para aquella noche quedaba muy cerca. Habíamos reservado en
Casa Zeffirino, un B&B muy agradable en el que estuvimos muy a gusto y que
recomendamos.
Dejamos las maletas, nos dimos una ducha y salimos a recorrer la ciudad.
Sanremo no es un sitio espectacular y seguramente no es una visita imprescindible, pero
si te pilla de paso, es un
buen lugar para echar un
par de horas.
Antes de iniciar el paseo, nos acercamos hasta la [b]estación de tren para comprar los
billetes con destino
Niza del día siguiente. Tuvimos que comprar dos trayectos: Sanremo-Ventimiglia y Ventimiglia-Niza.
Desde la estación, bajamos hasta el mar y
paseamos por el Marítimo[/b] hasta llegar a la altura de la Iglesia ortodoxa rusa. Desde allí, nos dirigimos a uno de los edificios más famosos de la ciudad, el
Casino:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y desde el Casino, sale la
mejor y más animada calle de todo Sanremo: el
Corso Giacomo Matteotti, una
vía peatonal de casi
un kilómetro que llega hasta la
Piazza Colombo y que está llena de tiendas, de artistas callejeros, heladerías y restaurantes.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Uno de los hitos del Corso Giacomo Matteoti es, quizá, el
edificio más famoso de toda la ciudad, por encima incluso del Casino, el
Teatro Ariston, el lugar que acoge cada año el mundialmente conocido
Festival de la Canción de Sanremo.
Para
cenar, elegimos un sitio muy cercano al apartamento:
Pizza Power. Otro sitio
recomendadísimo en el que tomamos la
auténtica pizza italiana hecha al horno de leña y de postre... ¡
Calzone de Nutella!
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La idea era tomarnos un
helado tras la cena, ¡pero con la calzone de
nutella quedamos llenos! Así que tras
otro paseíto por el centro, nos dirigimos a Casa Zeffirino a
dormir plácidamente.