
Como temiamos ayer, amanecemos antes de llegar a puerto rodeados de niebla y con un pronostico de lluvia que nos complicara un poco los planes que tenemos para hoy.

De hecho, sobre las 8.30 atracamos en la capital de Alaska bajo una fina pero persistente llovizna que nos acompaña a recoger el coche de alquiler y que en instantes se transforma en lluvia .






Dejamos el centro de la ciudad y salimos por la unica carretera existente en direccion a Auke Bay , tenemos intencion de ir a Eagle Beach, Saint Therese's Shrine y por supuesto el grandioso Mendenhall Glacier.

A media mañana deja de llover y el cielo recupera un poco de luz, nos alejamos unos 35 km. e incluso damos un paseo por la zona del Herbert River, un rio que se forma en el glaciar del mismo nombre. 



Desde alli y con hambre decidimos regresar al barco a comer y terminar las visitas por la tarde. Luego comprobaremos que ha sido una mala decision porque a partir de las 3 de la tarde comienza a llover con intensidad y empeora la visibilidad por las nubes bajas, de tal modo que cuando llegamos al glaciar apenas se divisa su enorme lengua confundida con el tono blanquecino que cubre el cielo.





Una pena el mal tiempo que ha hecho y lo grave es que la prevision para mañana en Skagway es igual de mala. Ya veremos si se cumple o no y si nos complica el recorrido en el tren minero del Yukon que nos espera mañana desde las 7.30 y a lo largo de 7 horas por unos paisajes esplendorosos que nos retrotraen a la fiebre del oro en Klondike. Tenemos previsto pasar la frontera canadiense y disfrutar de los historicos lugares donde tantas fortunas se hicieron y tantas calamidades sufrieron.
Zarpamos de Juneau a las 21.30, vemos la maniobra de desatraque desde el comedor y luego... A la cama, que mañana nos levantamos a las 6.30.