Si, no me he vuelto loco, todo esto, por eso nos hemos pegado este madrugón infame a las 5:30 de la mañana. Bueno, lo cierto es que no solo que para que nos dé tiempo a hacer todo el trayecto que tenemos para hoy nos hemos levantado tan temprano, también porque gracias a este madrugón hemos podido disfrutar del cañón del Colca, el segundo cañón más profundo del mundo con 3600 metros de profundidad, sus andenes y sus montañas y ver volar al Cóndor, el ave carroñera voladora más grande del planeta que sale bien temprano y por esto hay que llegar pronto a su “casa”. Aquí es donde la cultura popular toma fuerza y cuan razón tiene al aseverar que “al que madruga Dios le ayuda”, aunque yo más creo que lo que te ayuda es el madrugón no Dios que para algo te lo has currao ¿no?
Salimos de Chivay, y cogemos una carretera de tierra en bastante mal estado, no sé cómo no se desmontan autobuses tan destartalados como en el que vamos nosotros. Pegamos botes de medio metro sobre el asiento, aunque lo que vemos hace que merezca la pena.


Pasamos pueblos cada vez más pequeños y cada vez con menos recursos, da pena la verdad, mala gestión del turismo en el valle pues todos o casi todos los ingresos van a parar a Chivay, los demás poco se benefician de esto, y se nota. Una pena. En cada parada sigue habiendo un tinglao para el turista, eso sí.
A las 8:45 ya llegamos a la cruz del Cóndor tras casi 2 horas de tortuosa y polvorienta pista. Anduvimos un poquito para llegar a los miradores, aunque esto es opcional porque el autobús también te sube, es solo para los culos inquietos.


Esperamos un poco y enseguida el cóndor se muestra ante nosotros, incluso volando de 4 en 4 y a muy pocos metros de nosotros, de hecho pareciera que nos estaban esperando, impresionante, de verdad, pocas veces he visto respetando la naturaleza a tantísimas personas permaneciendo en silencio, solo roto con el silbido del aire rozando en las alas de este ave cuando se paseaba delante nuestra y nos miraba desde el aire y el “oooooh” que esto provocaba, sobrecogedor, aun hoy pensandolo se me pone el pelo de punta.

Parece una tonteria visto asi, pero de verdad que es algo que impresiona y para mi es una de las cosas de las que mejor recuerdo guardo, para mi gusto, una de las mejores experiencias vividas en Perú, será porque pocas cosas en la vida hacen que se te ponga la piel de gallina. Un consejo, nosotros nos llevamos los prismáticos y la verdad es que con el cóndor fue donde más los aprovechamos, aunque hubo momentos que estuvieron bien cerquita de nosotros.

De vuelta a Chivay, llegamos a las 11:45h, el grupo va de nuevo a un restaurante turístico y nosotros repetimos dónde comimos ayer, además tampoco teníamos tiempo de buscar más pues en una hora salíamos de regreso hacia Arequipa.
Podríamos pensar que comer a las 12h de la mañana no es posible, nuestro horario europeo que nos empeñamos en seguir a rajatabla, pero teniendo en cuenta que llevábamos desde las 5:30 en pie, uno come lo que le pongan en la mesa, y más si estaba rico como fue el caso.
A la vuelta el autobús ya no para, más que en unos baños par los necesitados y se va directo hacia Arequipa.
Por la carretera seguimos pegando botes, mi culo ya pide un descanso, hasta que por fin nos dejan en el hostal Sta. Catalina, nos despedimos de Dina, que maja.
Aun no es muy tarde, 4:30, y el autobús hacía Puno que nos habían reservado desde el hostal, no salía hasta las 19h, asique después de reorganizar las mochilas, salimos a dar la última vuelta por Arequipa, aprovechamos para comprar algo para cenar en el bus, pues íbamos a estar viajando de 19:00 a 00:00.
Lo malo de la Pza. de Armas en Arequipa es la caza del turista que se práctica, sobre todo si vas por los soportales, nosotros tratamos de evitarlo, es imprescindible atravesar la Pza. para poder ir más tranquilos, si no te acosan de forma insoportable, yo es que no lo llevo nada bien, incluso me pongo borde con ellos, no lo puedo evitar, se que es su trabajo, y es algo que necesitan, pero es que....
Entramos en el “Súper” y compramos algo para desayunar y cenar esa noche en el autobús, esta hasta arriba de gente, casi más extranjeros que peruanos.
En el hostal recogemos mochilas y en taxi (1€), vamos a la terminal terrestre, no sé porqué pero hoy la veo caótica y un jaleo insoportable, debo estar cansado.
Mientras esperamos para poder subir al bus (Cía. Flores) nos abordan tres personas del patronato de turismo, Mónica se deshace de dos de ellos echando leches. Solo querían que rellenáramos una encuesta sobre el Valle del Colca. Muy majos joe, ya que cuando terminamos nos regalan un brochecito, aquí en España haces una encuesta y a veces simplemente te dan las gracias.
Las 19h, subimos al bus. Nos temíamos lo peor cuando en la TV había puestos videos musicales de cumbia, con mujeres moviendo el culo, pa'rriba, pa'bajo, y el audio a todo trapo, esto es Perú profundo……… ¡5 horas así y muero!, yo saque los tapones para los oídos por si acaso, pero tuvimos suerte de que bajaron el audio y dejaron solo los culos… ahora sí, ¡PERFECTO!
El momento más caótico, pero también el más gracioso del viaje lo protagonizo una señora que, cargada a la espalda como una mula, con su traje típico de la zona, y de pie en el pasillo justo a nuestra altura, reclamaba un asiento que decía ser el suyo a un chico que estaba sentado detrás nuestra, mientras, bloqueaba el pasillo y no dejaba pasar a nadie ni para adelante ni para atrás, el chico decía que se bajaba enseguida (nuestra compañía hacia una parada para recoger y dejar viajeros en una estación propia, y él se bajaba ahí), aquí vino el momento “dramático” puesto que el autobús se puso en marcha y teníamos como a 20 personas dando tumbos de un lado para el otro de pie en el pasillo, fue como ver “El camarote de los hermanos Marx” en directo. Mientras, la señora seguía de pie cuando podía haberse sentado en cualquier lado, reclamando su asiento. Mónica y yo nos partíamos de risa, aunque tratabamos de no ser demasiado descarados porque pensé que nos mataban y más en un autobús repleto de peruanos, éramos los únicos extranjeros.
Respecto al viaje, una vez que la señora consiguió la conquista de su asiento, nada reseñable, de Arequipa a Puno son 5 horas, el autobús esta vez no es gran cosa, pero por 3,5€ ¿qué más podemos pedir? las carreteras tampoco están en buen estado, la película que pusieron fue una porquería, y empiezo a echar de menos los doblajes españoles, consigo dormirme, toda una proeza.
Por otra parte a Mónica le costo dormirse, sigue sin fiarse de nadie y el autobús hace unas cuantas paradas abriendo y cerrando la compuerta de los equipajes, aqui hay que hacer una plegaria por nuestra mochilas, nos tapamos con el saco de dormir (bendito sea) pues la temperatura baja sin piedad, y por fin duerme algo. Otro gran momento es cuando despierto y veo un bulto en el pasillo del autobús… lo palpo medio dormido ¿qué es esto? ¿un perro? ¿un niño?... lo destapo: un pobre señor, que estaba durmiendo en el suelo en el pasillo, harto de mi decide levantarse e irse…
Después de tantas horas en un autobús en el día de hoy, ya se hizo pesado.
En Puno,Ricardo, dueño del hostal “El duque Inn”, que nos recomendaron en Arequipa, nos recoge en la estación y nos lleva en un taxi de un amigo suyo hasta el hostal (0’95€), os recuerdo que es muy importante intentar no aventurarse en cualquier taxi. El hostal "El duque Inn" está un poco en cuesta, pero ojo…¡hospitalidad total! y recomendable 100%. Nos enseña un par de habitaciones, para que elijamos la que más nos guste, y decidimos por una con una panorámica fantástica de Puno y del lago Titicaca, en el que podríamos ver amanecer ¿quizá mañana?