6º DÍA: QAQORTOQ - FIORDO DE TASSERMIUT
Por la mañana tomaremos el barco con dirección al fiordo de Tassermiut (considerado uno de los paisajes más bellos del planeta, que recuerda a Patagonia y Yosemite). En este fiordo se enclavan tres de las paredes verticales de granito más altas del planeta; el Ulamertorsuaq (1.830 m), el Ketil (2.200 m) y el Tinniteertuup (2.100 m). Una visión impresionante!!
Las navegaciones en general son largas, incluso hay veces que comemos en el mismo barco el pícnic, son barcos pequeños con zona cubierta porque en las navegaciones hace mucho frío. Son momentos de relajación
Llegada a nuestro campamento junto a la granja de Poulsen, un inuit que vive junto con su familia en total aislamiento y que fue objeto de un reportaje en el National Geographic americano.
El campamento se encuentra en un saliente del fiordo, aquí no tenemos nada fácil el acceso al agua potable por lo que hay que cuidar bastante los bidones que tenemos.
Por la tarde la dedicamos a descansar y a aprender a pescar truchas y salmones. Alguno tuvo suerte y todo lo que se pesca se cena, así que todos muy contentos.
7º DIA: TREKKING A TASSIUSAQ
Después de una noche de lluvía, la humedad llega a cotas impresionantes lo que aumenta mucho la sensación de frío, nos levantamos, hacemos el pequeño amago de aseo de los campamentos, desayuno y comienza el día.
Hoy realizamos un trekking por el sendero de Saputtiq para llegar al pequeño poblado inuit de Tassiusaq. Este poblado con apenas 30 habitantes y sin agua corriente en las casas representa de manera clara la sensación de aislamiento de las pequeñas poblaciones inuit en donde la población debe ser casi autosuficiente. El aislamiento acompañado de unas condiciones de vida duras ha hecho mella en la población y la bebida es moneda corriente.
Como el día está medio lluvioso nos dejan parar a comer en una casita que tienen para actos sociales, con una salita, cocina y baño. Dentro de las casas suele haber muy buenas instalaciones como la calefacción que siempre está a tope.
Regresaremos al campamento por las colinas hasta una pista que el granjero Poulsen ha construido en solitario durante años para poder comunicarse con la granja de Nalusaq.
Llegamos a mediados de la tarde, unos cuantos a pescar, otros a preparar la cena y el resto a disfrutar de una de las vistas más impresionantes que te puedes echar a la cara
8º DÍA: TREKKING O PESCA
Hoy en el programa teníamos 2 alternativas, hacer un trekking 500 y subir a la montaña desde donde se puede ver el fiordo completo o dedicar el día a ir al río a pescar. Como el día está nublado y no va a permitir ver mucho me quedé pescando. He de decir que ha sido uno de los mejores momentos conmigo misma que he tenido. Imaginad, me encuentro subida en una piedra, en medio de la naturaleza, preparando mi caña, con una tranquilidad inmensa. Te sientes muy pequeñita y afortunada de estar en ese momento en ese sitio. Sentí la desconexión total con la civilización donde nadie puede encontrarme.
Todo lo que conseguimos pescar dió para una cena impresionante de sopa de pescado y pescaditos a la plancha, dió para comer los 13 y dar un poco al grupo que había llegado esa misma noche.
La comida en estas condiciones es la peor parte, hay muy poca infraestructura para comer variado así que normalmente suele haber tres o cuatro alternativas, así que cada cosa que se sale fuera de lo habitual se transforma en una fiesta gastronómica, y no sé si es por la situación o qué pero sabe todo a comida de dioses.

Por la mañana tomaremos el barco con dirección al fiordo de Tassermiut (considerado uno de los paisajes más bellos del planeta, que recuerda a Patagonia y Yosemite). En este fiordo se enclavan tres de las paredes verticales de granito más altas del planeta; el Ulamertorsuaq (1.830 m), el Ketil (2.200 m) y el Tinniteertuup (2.100 m). Una visión impresionante!!

Las navegaciones en general son largas, incluso hay veces que comemos en el mismo barco el pícnic, son barcos pequeños con zona cubierta porque en las navegaciones hace mucho frío. Son momentos de relajación

Llegada a nuestro campamento junto a la granja de Poulsen, un inuit que vive junto con su familia en total aislamiento y que fue objeto de un reportaje en el National Geographic americano.
El campamento se encuentra en un saliente del fiordo, aquí no tenemos nada fácil el acceso al agua potable por lo que hay que cuidar bastante los bidones que tenemos.
Por la tarde la dedicamos a descansar y a aprender a pescar truchas y salmones. Alguno tuvo suerte y todo lo que se pesca se cena, así que todos muy contentos.

7º DIA: TREKKING A TASSIUSAQ
Después de una noche de lluvía, la humedad llega a cotas impresionantes lo que aumenta mucho la sensación de frío, nos levantamos, hacemos el pequeño amago de aseo de los campamentos, desayuno y comienza el día.
Hoy realizamos un trekking por el sendero de Saputtiq para llegar al pequeño poblado inuit de Tassiusaq. Este poblado con apenas 30 habitantes y sin agua corriente en las casas representa de manera clara la sensación de aislamiento de las pequeñas poblaciones inuit en donde la población debe ser casi autosuficiente. El aislamiento acompañado de unas condiciones de vida duras ha hecho mella en la población y la bebida es moneda corriente.
Como el día está medio lluvioso nos dejan parar a comer en una casita que tienen para actos sociales, con una salita, cocina y baño. Dentro de las casas suele haber muy buenas instalaciones como la calefacción que siempre está a tope.
Regresaremos al campamento por las colinas hasta una pista que el granjero Poulsen ha construido en solitario durante años para poder comunicarse con la granja de Nalusaq.
Llegamos a mediados de la tarde, unos cuantos a pescar, otros a preparar la cena y el resto a disfrutar de una de las vistas más impresionantes que te puedes echar a la cara

8º DÍA: TREKKING O PESCA
Hoy en el programa teníamos 2 alternativas, hacer un trekking 500 y subir a la montaña desde donde se puede ver el fiordo completo o dedicar el día a ir al río a pescar. Como el día está nublado y no va a permitir ver mucho me quedé pescando. He de decir que ha sido uno de los mejores momentos conmigo misma que he tenido. Imaginad, me encuentro subida en una piedra, en medio de la naturaleza, preparando mi caña, con una tranquilidad inmensa. Te sientes muy pequeñita y afortunada de estar en ese momento en ese sitio. Sentí la desconexión total con la civilización donde nadie puede encontrarme.
Todo lo que conseguimos pescar dió para una cena impresionante de sopa de pescado y pescaditos a la plancha, dió para comer los 13 y dar un poco al grupo que había llegado esa misma noche.
La comida en estas condiciones es la peor parte, hay muy poca infraestructura para comer variado así que normalmente suele haber tres o cuatro alternativas, así que cada cosa que se sale fuera de lo habitual se transforma en una fiesta gastronómica, y no sé si es por la situación o qué pero sabe todo a comida de dioses.
