La combinación de excursiones de este día fue un poco rara. En principio la idea que llevaba era visitar Utrecht y Amersfoort el mismo día, que aún no estando conectadas con Amsterdam por la misma línea de tren, al menos estaban muy próximas entre sí. Sin embargo, en los días previos al viaje no tenía muy claro si ir a Utrecht o no y las opiniones que había en el foro eran contradictorias. Para unos la ciudad era muy bonita y para otros no merecía la pena el desplazamiento. Así las cosas, en el último momento pensé cambiar esta ciudad por Alkmaar y su mercado del queso. Lo lógico hubiese sido combinar Alkmaar con Zaanse Schans, pero tenía interés en ver los molinos de Kinderdijk por una parte y por otra no veía otro día para ir a Amersfoort. Así pues, junté Alkmaar, al norte de Amsterdam, con Amersfoort, que queda al sudeste.
Las máquinas de venta de billetes en la estación central no admiten billetes, sólo monedas o tarjeta, por lo que para todos los viajes en tren que hice, adquirí siempre el billete en los mostradores de venta. Para ir a Alkmaar el billete ida y vuelta cuesta alrededor de unos 15€ por persona y tarda poco más de media hora. Hay trenes con frecuencia, pero los directos son cada media hora aproximadamente (10:42, 11:12, 11:42, etc...) y tienen como destino la población de Den Helder. El andén suele ser el 8.
Al salir de la estación de tren de Alkmaar no hay mucha dificultad para encontrar el mercado del queso, ya que hay unas chicas vestidas con el traje típico que indican el camino. El casco antiguo está muy cerca de la estación de tren, pero hay algunos autobuses que acercan un poco. Mi intención era ir hasta la iglesia de San Lorenzo y como no me apetecía ir andando, cogí el autobús número 5 hasta la parada Kerkplein, junto a la iglesia. Me dio la vuelta a toda la ciudad en 15 minutos, pero por un euro no importa.
Por la plaza de la iglesia de San Lorenzo estaban poniendo puestos de venta ambulante, con diferentes tipos de productos y algunos con olor a fritanga que me echaban para atrás a las 10 de la mañana. Caminando por Langestraat, que es la calle principal, se llega en unos 10 minutos como mucho a la plaza donde montan el mercado. Dicha calle, aparte del Ayuntamiento, de estilo gótico, no tenía nada más que me llamara la atención. Cuando llegamos a la plaza Waag (Waagplein) o plaza del Peso Público, pasadas las 10 de la mañana, el mercado había comenzado y estaba a tope de gente.
Las máquinas de venta de billetes en la estación central no admiten billetes, sólo monedas o tarjeta, por lo que para todos los viajes en tren que hice, adquirí siempre el billete en los mostradores de venta. Para ir a Alkmaar el billete ida y vuelta cuesta alrededor de unos 15€ por persona y tarda poco más de media hora. Hay trenes con frecuencia, pero los directos son cada media hora aproximadamente (10:42, 11:12, 11:42, etc...) y tienen como destino la población de Den Helder. El andén suele ser el 8.
Al salir de la estación de tren de Alkmaar no hay mucha dificultad para encontrar el mercado del queso, ya que hay unas chicas vestidas con el traje típico que indican el camino. El casco antiguo está muy cerca de la estación de tren, pero hay algunos autobuses que acercan un poco. Mi intención era ir hasta la iglesia de San Lorenzo y como no me apetecía ir andando, cogí el autobús número 5 hasta la parada Kerkplein, junto a la iglesia. Me dio la vuelta a toda la ciudad en 15 minutos, pero por un euro no importa.
Por la plaza de la iglesia de San Lorenzo estaban poniendo puestos de venta ambulante, con diferentes tipos de productos y algunos con olor a fritanga que me echaban para atrás a las 10 de la mañana. Caminando por Langestraat, que es la calle principal, se llega en unos 10 minutos como mucho a la plaza donde montan el mercado. Dicha calle, aparte del Ayuntamiento, de estilo gótico, no tenía nada más que me llamara la atención. Cuando llegamos a la plaza Waag (Waagplein) o plaza del Peso Público, pasadas las 10 de la mañana, el mercado había comenzado y estaba a tope de gente.
No hay datos conocidos de cuándo se celebró por primera vez el mercado del queso en Alkmaar, aunque en el último tercio del siglo XIV la localidad consiguió los derechos de pesaje y una balanza y en 1593 se fundó el gremio del queso, por lo que se supone que en ese año ya se celebró el mercado. El gremio del queso se dividía en varios almacenes, diferenciados por un color: rojo, verde, amarillo y azul. Cada uno de estos almacenes constaba de un grupo de varios portadores del queso y de un bolsero. Los portadores del queso eran los encargados de trasladar el queso sobre una tabla hasta la balanza, donde el bolsero era responsable de poner las pesas en la balanza. Los portadores iban vestidos con un traje blanco y un sombrero con lazo, del color del almacén al que pertenecieran. Además, existía otra persona llamada "padre del queso", que era como la jefa de todos los almacenes y que se distinguía de los demás por ser el sombrero de color naranja y por llevar un bastón.
El mercado se celebra los viernes de 10 a 12:30 desde principios de abril hasta principios de septiembre. Actualmente es un mercado turístico, en el que se representa el traslado del queso a la balanza y el pesado, la subasta y el traslado del queso a unos carros para su posterior distribución. No hay queso como tal de Alkmaar, sino que los quesos son de Edam y de Gouda. Tampoco se realiza el comercio del queso entre mayoristas y minoristas, actividad que sí se realiza en el mercado semanal de Gouda.
En la página de turismo de Alkmaar se puede ver el programa del mercado:
www.kaasmarkt.nl/ ...;submenu=7
Durante la representación del mercado, se retransmite lo que está ocurriendo en una pantalla grande que hay en la plaza. Además hay un periodista explicando en diferentes idiomas la historia del mercado y diferentes datos de interés. Uno de los idiomas en los que se explica es en español. En la plaza hay unas chicas vestidas con traje típico (las únicas que deben ir así en toda la ciudad) que venden una bolsa consistente en un queso y una tabla para cortar el queso, por un precio de 10€. Todo el espectáculo se puede contemplar sentado en una grada. Para pillar sitio es conveniente o ir antes de las 10 o en el intermedio entre una explicación y otra (todo el acto se explica en 2 ocasiones). Alrededor de la plaza hay varios puestos ambulantes en los que venden diferentes tipos de quesos y otros productos típicos.
En la página de turismo de Alkmaar se puede ver el programa del mercado:
www.kaasmarkt.nl/ ...;submenu=7
Durante la representación del mercado, se retransmite lo que está ocurriendo en una pantalla grande que hay en la plaza. Además hay un periodista explicando en diferentes idiomas la historia del mercado y diferentes datos de interés. Uno de los idiomas en los que se explica es en español. En la plaza hay unas chicas vestidas con traje típico (las únicas que deben ir así en toda la ciudad) que venden una bolsa consistente en un queso y una tabla para cortar el queso, por un precio de 10€. Todo el espectáculo se puede contemplar sentado en una grada. Para pillar sitio es conveniente o ir antes de las 10 o en el intermedio entre una explicación y otra (todo el acto se explica en 2 ocasiones). Alrededor de la plaza hay varios puestos ambulantes en los que venden diferentes tipos de quesos y otros productos típicos.
Cruzamos el puente que hay junto a la torre del edificio de la Balanza Pública hacia la calle Fnidsen, que es otra típica.
Paramos a comprar en una frutería que se llama Kropsla en el número 83 de la calle. Tienen platos preparados y zumos. Nos costó unos 10€ un recipiente de ensalada griega, otro de arroz con pollo y otro de frutas variadas. Cruzamos el canal Luttik Oudorp, donde se puede observar una casa de madera que recibió un impacto de bala durante el asedio español de la ciudad. Se trata de la Huis met de Kogel.
Siguiendo la calle pasamos por unas casas en una de las cuales vimos de pronto a una mujer en ropa interior (por decir algo) junto a la ventana. Debíamos de estar en un mini barrio rojo. Paramos a comer junto al canal Noord-Hollands antes de volver en el autobús a la estación.
La sensación general que obtuve de Alkmaar no fue especialmente positiva. No me llamó la atención en exceso.
Regresamos a la estación central de Amsterdam y compramos los billetes para Amersfoort. El precio es aproximadamente de unos 16 ó 17€ por persona ida y vuelta. La frecuencia del tren es cada media hora y para en el andén 10.
Cogimos el autobús 2 hasta la parada Stadhuis, la que se queda más cerca de la Koppelpoort, que es lo que primero me interesaba ver. La Koppelpoort es una antigua puerta de entrada a la ciudad construida en 1400, con aspecto fortificado, a orillas del río Eem. De camino, fuimos junto al canal que rodea el casco antiguo de Amersfoort. Sobre el canal se encuentran las casas medievales que están anexas a la propia muralla.
Regresamos a la estación central de Amsterdam y compramos los billetes para Amersfoort. El precio es aproximadamente de unos 16 ó 17€ por persona ida y vuelta. La frecuencia del tren es cada media hora y para en el andén 10.
Cogimos el autobús 2 hasta la parada Stadhuis, la que se queda más cerca de la Koppelpoort, que es lo que primero me interesaba ver. La Koppelpoort es una antigua puerta de entrada a la ciudad construida en 1400, con aspecto fortificado, a orillas del río Eem. De camino, fuimos junto al canal que rodea el casco antiguo de Amersfoort. Sobre el canal se encuentran las casas medievales que están anexas a la propia muralla.
El caso es que aunque la Koppelpoort es impresionante, no está en un paraje pintoresco como se podría pensar al ver las fotos de la ciudad. La cara interior de la puerta da al interior de la ciudad antigua, pero el exterior está hacia la parte moderna de la ciudad y no pega ni con cola. Además, el agua no está muy limpia ni hay muy buen olor.
Deshicimos parte del camino y entramos al casco antiguo por donde está el museo Flehite, dedicado a la zoología y arqueología de la provincia de Utrecht y a la historia y artesanía local de Amersfoort.
Pasamos de largo, porque no estábamos en esta ocasión interesados en visitar museos y nos dedicamos a callejear en dirección a la plaza Hof.
No se pierde en casi ningún momento la visión de la torre Vrouwe (Vrouwetoren) o torre de Nuestra Señora, construida en el siglo XV y únicos restos de una iglesia que estuvo en el mismo lugar. Esta torre tiene 100 m de altura, así que teniendo en cuenta la baja altura de las casas en el casco antiguo, pues se ve casi todo el tiempo.
La plaza Hof está dominada por la iglesia de San Jorge o Sint Joriskerk, iglesia de culto protestante edificada en estilo gótico en el siglo XV. No la pudimos visitar porque estaba cerrada.
La plaza Hof está dominada por la iglesia de San Jorge o Sint Joriskerk, iglesia de culto protestante edificada en estilo gótico en el siglo XV. No la pudimos visitar porque estaba cerrada.
Detrás de la plaza Hof hay otras 2 plazas con ambiente por las que se puede pasar: la Appelmarkt y la Groenmarkt.
Hicimos una pausa para tomar algo en el Grand Cafe "In den Grooten Slock", en Zevenhuizen 1. La carta estaba exclusivamente en holandés, así que lo primero que se nos ocurrió tomar fue un té y un brownie. 6'45€ y un sitio muy agradable para descansar.
La calle Lange o Langestraat, tiene pinta de ser la principal calle comercial en el casco antiguo. Hasta Zara está aquí. Un extremo de la calle está limitado por otra de las puertas medievales de entrada a la ciudad: la Kamperbinnenpoort, construida en el siglo XIII.
La calle Lange o Langestraat, tiene pinta de ser la principal calle comercial en el casco antiguo. Hasta Zara está aquí. Un extremo de la calle está limitado por otra de las puertas medievales de entrada a la ciudad: la Kamperbinnenpoort, construida en el siglo XIII.
Nos dirigimos hacia el otro lado, para acercarnos a la Vrouwetoren. Se encuentra en otra plaza bastante animada y con muchas terrazas. No pude hacerle fotos porque daba el sol de frente.
Nuestro paseo nos llevó a continuación a lo largo del canal Korte o Kortegracht hasta la calle Muurhuizen, donde se encuentra una hilera de casas de las que mencioné que dan al canal que rodea la ciudad.
Nuestro paseo nos llevó a continuación a lo largo del canal Korte o Kortegracht hasta la calle Muurhuizen, donde se encuentra una hilera de casas de las que mencioné que dan al canal que rodea la ciudad.
Hay algunos edificios interesantes, como el que fue primer hospital de Amersfoort: el hospital de Santa Isabel (siglos XVI-XX) en Muurhuizen 33. Otra interesante es la casa Tinnenburg o Huis Tinnenburg (siglo XV) en Muurhuizen 25. Justo en este punto, que está en el cruce con Kortegracht, se hace una buena foto.
Giramos por la calle Muurhuizen hacia la derecha y nos metimos por el callejón Weeshuisgang para ir a salir al canal (Zuidsingel) y ver las casas de la calle Muurhuizen desde el otro lado. Viendo posteriormente fotos a través de Google Maps, es una pena que no siguiéramos andando por esa calle, porque bien vale un paseo específico. Cada casa tiene algún detalle especial.
Estábamos poniendo ya punto final a la visita. Salimos del casco antiguo en dirección a la calle Stadsring, que es por donde pasan todos los autobuses. Vimos el antiguo monasterio de Mariënhof, en el que ahora se celebran eventos. No me quería ir sin ver la 3ª de las puertas que quedan en la ciudad, que es la Monnickendampoort, pero con las prisas de coger el autobús de regreso a la estación (línea 6), pues no nos acercamos, a pesar de que estábamos sólo a unos metros.
Cuando llegamos a la estación central, el tren que iba hacia Amsterdam se acababa de ir. Tuvimos que esperar media hora hasta el siguiente, pero se retrasó y cuando llegó otro tren y nos subimos, resulta que iba para Haarlem y el aeropuerto de Schiphol, pero no para Amsterdam. Menos mal que nos dio tiempo a bajarnos. Entonces un trabajador de la estación indicó que para Amsterdam había que subirse en el tren de la vía contigua o al menos eso le entendimos, pero igual que la vez anterior, resulta que el tren iba para otra ciudad (Utrecht), así que vuelta a bajarnos del tren. Entre una cosa y otra estuvimos esperando una hora hasta lograr subirnos a un tren que fuese a Amsterdam
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Llegamos al hotel sobre las 9 de la noche, por lo que decidimos cenar otra vez con la comida que teníamos del supermercado.
Cuando llegamos a la estación central, el tren que iba hacia Amsterdam se acababa de ir. Tuvimos que esperar media hora hasta el siguiente, pero se retrasó y cuando llegó otro tren y nos subimos, resulta que iba para Haarlem y el aeropuerto de Schiphol, pero no para Amsterdam. Menos mal que nos dio tiempo a bajarnos. Entonces un trabajador de la estación indicó que para Amsterdam había que subirse en el tren de la vía contigua o al menos eso le entendimos, pero igual que la vez anterior, resulta que el tren iba para otra ciudad (Utrecht), así que vuelta a bajarnos del tren. Entre una cosa y otra estuvimos esperando una hora hasta lograr subirnos a un tren que fuese a Amsterdam
Llegamos al hotel sobre las 9 de la noche, por lo que decidimos cenar otra vez con la comida que teníamos del supermercado.