A las 8:30 y después de desayunar en el apartamento nos dirigimos a la
batería alemana de Longues sur Mer. Nos cuesta aproximadamente una hora llegar hasta allí y cuando lo hacemos hay muy poquita gente. A medida que vaya pasando la mañana se irán acercando visitantes. El pequeño centro de información no abre sus puertas hasta las 10:00. Recorremos los diversos emplazamientos de los cañones de 155 mm y el puesto de dirección de tiro. Uno imagina que ruido harían esos cañones terroríficos y se le ponen los pelos de punta. Desde el acantilado se divisan a la derecha los restos del puerto artificial de Arromanches. El paseo es agradable pero el tiempo empieza a dictar su ley. Tenemos que ir al
cementerio americano y allí estamos a las 11:00.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Hay un aparcamiento para coches y caravanas al lado de las puertas principales de acceso al recinto, sin entrar en él. Es pequeño pero cuando llegamos no tenemos problemas para encontrar sitio. Dentro del recinto hay también un gran aparcamiento así que no me parece que haya ningún problema para aparcar si se llega en coche particular. Hay que atravesar un control de seguridad estricto y se accede a un edificio en el que hay mucha información sobre el día D y sus héroes, sobre todo la 1ª de infantería del ejército de los Estados Unidos que recibió un duro castigo en Omaha y los Rangers que tomaron la cercana batería de Point d’Hoc. Arriba hay un estanque de agua que quiere prolongarse hacia el mar. Es un lugar bonito que transmite la paz que faltó en aquellos años terribles. Debajo del edificio hay un completo muestrario audiovisual sobre la 2GM. Si se dispone de tiempo merece la pena detenerse en él para comprender la génesis de ese infierno que fue la segunda gran guerra. A través de una puerta en esa planta se llega al cementerio. Todo está extraordinariamente cuidado: las flores, el césped, los árboles, todo lo que allí se encuentra tiene un aspecto inmaculado. Sería sobrecogedor si no fuese porque estamos allí un montón de personas: todas las lenguas posibles se oyen, es una pequeña Babel… Demasiada gente para sentir plenamente la mística del lugar. Así y todo comenzamos a caminar por las cruces y las ocasionales estrellas de David que encontramos. En las inscripciones de las mismas el dato que más llama la atención: la extrema juventud de todos los que allí cayeron. La guerra y sus consecuencias, la guerra y esa piedra contra la que tropezamos una y otra vez… nunca aprendemos. Personalmente siento gratitud hacia estos soldados que permitieron que nosotros hoy estemos aquí, disfrutando de nuestras vacaciones y nuestra libertad. El respeto de la gente que se encuentra visitando el cementerio es máximo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cuando terminamos bajamos a la playa de Omaha en la que hay gente bañándose, corriendo, disfrutando de un día soleado como el de hoy. Es una playa larga y ancha ahora que la marea está baja. Nos acercamos al agua aunque sólo sea para mojarnos los pies. Me doy la vuelta y se me vienen a la cabeza los primeros minutos de la película “Salvad al soldado Ryan” y lo que tuvo que ser aquello. La playa grande y las colinas dominadas por los alemanes en sus posiciones. La diferencia entre un día cualquiera y el infierno en la Tierra. Subimos otra vez hacia el monolito que recuerda a la 1ª de infantería y de ahí a buscar los coches. El hambre aprieta y encontramos relativamente cerca un lugar para sentarnos y reponer fuerzas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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El siguiente objetivo es visitar la
batería Crisbecq, una posición alemana. Está al lado del pueblo de Saint-Marcouf y también se la conoce por la batería Marcouf. Es un recinto vallado y de explotación privada en el que se conservan bastante bien las construcciones que existieron en ese lugar. Da una idea bastante completa de lo que era un lugar así. Hay mucho material que ilustra y ayuda a comprender como debía de ser la vida allí. Aquí hay que pagar 7 euros por adulto y 4 por los niños pero merece la pena a mi juicio. A la entrada te dan un plano con la dirección de la visita en la que explican para qué servían cada una de las construcciones. Hay también varios cañones colocados aunque muchos de ellos no son de la 2GM. Algunos son más modernos y otros algo más antiguos. Nos lleva recorrerla algo más de una hora y en cuanto acabamos vamos en busca del soldado Steele.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Llegamos cerca de las 18:00 horas a Saint Mère-Eglise. Es un pueblo no muy grande. En la plaza se encuentran los lugares más interesantes para visitar: la iglesia de la que cuelga el muñeco que representa al paracaidista de la 82ª aerotransportada que se quedó colgado del tejado y que tiene una vidriera curiosa cuando menos y el
museo Airborne de la 101ª aerotransportada que merece mucho la pena. Hay que tomarse al menos dos horas para verlo. Quiero dejar claro que si no eres fan de la historia y de la 2GM todo esto se puede hacer pesado. El museo tiene muchísimo material, desde uniformes hasta aviones, planeadores, camiones, tanques, armas y objetos de todo tipo utilizados en aquel momento. La tarifa es de 8 euros para los mayores de 16 y de 5 euros para los niños y jóvenes entre 6 y 16 años. Como digo el museo es completo e interesante para la chavalería. Hay montado un avión C-47 enterito además de un planeador de los utilizados ese día. Además del material hay cantidad de información. La serie
“Hermanos de Sangre” es una buena piedra de toque para hacerse una idea de lo que fue el día D en la península de Carentan, cuya ocupación y liberación era vital para poder tomar Cherburgo. Cuando salimos nos dirigimos a la iglesia para ver la famosa vidriera de los paracas. Otra cuestión para reflexionar.
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Volvemos a Caen porque ya se ha hecho tarde. Son casi las 20:00 y tenemos por delante una horita más o menos de camino. Cenamos en el apartamento. Mañana, más.