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Fin de año en el Dodgy Dock

Fin de año en el Dodgy Dock ✏️ Diarios de Viajes de Grenada Grenada

La libertad, más que un situación física, claramente apreciable, ocasionalmente puede simplemente ser un estado de ánimo. Cosas como esas, se aprenden cuando afrontas viajes en solitario. Y ese tipo de libertad a la que me refiero, no implica que...
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GRENADA EN UNOS CUANTOS ACTOS

Diario: GRENADA EN UNOS CUANTOS ACTOS

Puntos: 5 (2 Votos)  Etapas: 8  Localización: Grenada Grenada 👉 Ver Etapas

La libertad, más que un situación física, claramente apreciable, ocasionalmente puede simplemente ser un estado de ánimo. Cosas como esas, se aprenden cuando afrontas viajes en solitario. Y ese tipo de libertad a la que me refiero, no implica que sea desagradable pasar tiempo en familia o con los amigos. Por el contrario, esos momentos de separación son los que permiten replantear y hasta revalorizar las relaciones que has construido durante toda tu vida.

Mientras me preparaba para salir a la cena con Adrián y su familia, tocaron a mi puerta. Era Oliver, y a su lado una esbelta joven, que presento como su hija. Querían saber si tenía planes para esa noche, o por el contrario me quedaría en casa. Estaban organizando su cena de año nuevo, y no tenían ningún problema con sumar un puesto a la mesa. Vaya que fue una sorpresa ese ofrecimiento, pues apenas y había compartido un par de momentos con Oliver. Les conté sobre la cena con Adrián y su familia, agradecí la invitación y para intentar corresponder un poco a tan maravilloso gesto, propuse compartir un brindis mientras esperaba un taxi.

Rossane, la hija de Oliver, tenía 32 años. Canadiense de nacimiento, economista de profesión, y cansada del “caos” de Toronto. Decidió mudarse a la tierra de su padre. Con apenas 6 meses viviendo allí, había conseguido quedarse con un cargo gerencial en uno de los bancos de la isla. Su delgado rostro irradiaba felicidad cuando decía que lo mejor de Grenada era que casi no había semáforos, además de la indescriptible calidez caribeña. Oliver soltaba una carcajada, colocaba su copa en la mesa al mismo tiempo que cruzaba los brazos, y decía no encontrar alguna razón lógica para que su hija cambiara la modernidad y estabilidad del primer mundo, por una isla que vive del turismo. Rossane se defendía diciendo que no había nada más placentero que tener la libertad de poder escoger el lugar donde quieres pasar el resto de tus días, o al menos una buena parte de ellos. Cuanta sabiduría en esas palabras de Rossane. En vista de que el taxi nunca llegó, tuve que prepararme mentalmente para emprender mi caminata de 2 km hasta Camerhogne Park, el sitio de encuentro fijado antes de la cena. Me despedí con un fuerte abrazo, mientras les agradecía por su calurosa amabilidad. Cuando estaba a punto de cruzar el umbral de la casa, me detuve, y en un gesto que ni yo mismo sé de donde salió, giré, y levantando mi mano grité el coro de aquella canción de José Feliciano “I wanna wish you a Merry Christmas, my friends”. Oliver y Rossane se miraron, rieron hasta más no poder, y me daban las gracias.

Mientras caminaba por la carretera, pensaba en hacer auto stop para no llegar tarde. Como no sabía si era ilegal, inmediatamente desistí. Pero apenas pasó una de las furgonetas del transporte público, hice señas para que se detuviera, y poder subir a ella. El viaje duró menos de 10 minutos, pero realmente fue un “viaje”. La furgoneta llevaba unos 6 pasajeros, al parecer todos se conocían, pues iban hablando entre ellos. Cuando escribo “hablando” realmente quiere decir que se gritaban a pesar de estar a medio metro de distancia. Lo de los gritos era comprensible pues al mismo tiempo la furgoneta retumbaba por el sonido ensordecedor de una mezcla de calipso y drum & bass. Era bastante surrealista la situación, pero para nada atemorizante, por el contrario, podías sentirte a gusto y con personas que solo querían divertirse un rato. Cuando estábamos a una cuadra del Camerhogne Park, solicité se detuviera, no me escucharon; grite en medio de la música, ni se inmutaron. Entonces hice señas como si tuviera un ataque de pánico, y muy amablemente el resto de los pasajeros le pidieron al chofer que se detuviera. Una muy grata experiencia por sólo $ EC 2,50 ($ 1).

Cuando llegue al parque, Adrián y su familia estaban un poco molestos por mi demora. Intenté explicarles toda mi aventura, pero al parecer nadie tenía muchas ganas de escuchar mis anécdotas. De pronto escuche una carcajada, una que me parecía conocida. Cuando dijeron “oh boy! You are crazy”, giré velozmente y allí estaba Elwen, el Sancho Panza caribeño. El estaría a cargo del transporte esa noche. Entramos a la furgoneta, y con la ayuda de Elwen, hicimos algunas bromas para aliviar la tensión del momento. Para cuando llegamos al restaurant, ya reinaba nuevamente el espíritu de camaradería.

El restaurant donde habían reservado era el Dodgy Dock, ubicado en True Blue Bay Resort, casi detrás del aeropuerto Maurice Bishop, y frente a la St Georges University. Como su nombre lo indicaba, estaba en el muelle (y por ende, repleto de americanos). Así que podíamos comer al mismo tiempo que veíamos al mar Caribe haciendo gala de una inusual tranquilidad. El grupo se sentó en el bar, Alejandra y yo fuimos a caminar por el pequeño muelle que bordeaba a los comensales. Ella estaba en sus 30 y algo, aunque sus ojos color café reflejaban una inocencia casi infantil. Con una mano sujetaba la cámara, y con la otra recogía su cabello castaño. Al tiempo que hablábamos, ella tomaba fotos. Buscaba una que captara “el frio americano, en el caluroso caribe”. A medida que buscaba la iluminación ideal, nos alejábamos de la multitud. Nos sentamos, y tuvimos una de esas conversaciones donde te sientes a gusto, intercambiando puntos de vistas, historias, experiencias, etc. No sé en qué momento me pareció sentir que había una especie de “feeling” entre ambos, pero no pude siquiera comprobarlo, pues llego Adrián, diciendo que tenía bastante tiempo buscándonos porque ya teníamos mesa, y ellos no podían ordenar porque ninguno hablaba inglés.


*** Imagen borrada de Tinypic ***
El menú ofrecido por Dodgy Dock

Volvimos a la mesa. Como entrada, pedí “Tandoori spiced cornish hen with lentil dhal and pineapple puree”; es decir, pollo rebosado en harina con una salsa de especias hindúes (tandoori), lentejas y un extremadamente delicioso puré de piña. El plato principal fue “Callaloo shrimp and lobster callaloni with parmesan creme”; lo que era igual a camarones con unas pequeñas hojas (callaloo) que le daban cierto sazón, y langosta igualmente aderezada con esta especie de orégano caribeño. Para finalizar, el postre fue “Citrus tart with sorrel and ginger sorbet and candied nuts”; esta si es fácil de explicar, un delicioso pie de limón con jengibre y nueces. Todo este banquete tuvo un costo de unos $ 80.

En cuanto al ambiente del Dodgy Dock, pues bastante agradable. Toda la noche pudimos disfrutar de música en vivo. Hasta las 10 pm, no sonó nada diferente al jazz. Los americanos parecían estar cómodos, pero los pocos latinos presentes estábamos un poco inquietos esperando que la velada se hiciera un poco más animada, algo coherente con el caribe. Luego vino una coreografía con bailarines haciendo un baile tribal al ritmo de los tambores. Y en la última hora llego el calipso y el pop. Los últimos diez minutos del año fueron acompañados por la música de Avicii y Pharrell Williams. Acto seguido, se dio inicio a un espectacular show de fuegos artificiales que duro casi 1 hora. Alejandra, Adrián y yo estuvimos en el bar y bailando hasta casi las 3 am, hora en la que notamos el cansancio de Laura y Noelia. Llamamos a Elwen, quien con su acostumbrada cordialidad nos llevaría hasta Mont Tout y luego me dejaría en L’Anse Aux Epines. Pero en el trayecto note algunas miradas cómplices de Alejandra, y sin nada que perder, le invite a seguir la noche en algún local nocturno. Adrián pensó que la invitación también iba dirigida a él, y se apuntó.



Tomado de @dodgydock Filmado esa noche (31/12/2014)



Mi resumen del 31/12/2014 en el Dodgy Dock

Elwen nos dejó frente a Camerhogne Park, la zona más activa en la noche. Era todo un espectáculo, para ellos la noche apenas comenzaba. Decenas de puestos de comida ambulante, y como el alcohol me hace un ser hambriento, me sentí en el paraíso. Roties, asados, hamburguesas y muchas otras delicias, por menos de $ 4. Después de comer, entramos a un local nocturno a seguir la fiesta. Subimos las escaleras, y de pronto todo era oscuridad al ritmo del calipso. Segundos después, bajaba del techo una bola disco al estilo John Travolta. Al final del salón, se veía el bar, lleno de luces de neón y rodeado de sillones de cuero. Era como estar una película de gangsters de los 70. Al parecer no era común que los turistas fueran a bailar a otro lugar más allá de los resorts; pues todas las miradas estaban puestas sobre los tres blanquitos que estaban con la boca abierta junto a la puerta. A medida que caminábamos hacia el bar, las mujeres miraban de reojo, y los hombres no dudaban en invitar tragos a Alejandra.

Para intentar pasar desapercibidos en el bar, pedimos un par de Carib. Pero eso no era suficiente, seguíamos siendo el centro de atención. Mientras Alejandra y yo intercambiábamos miradas de nerviosismo, Adrián disfrutaba su sorpresiva fama. Un par de tragos después se fue al baño y cuando volvió, en una de esas extrañas sorpresas de la vida, llego acompañado de una simpática chica que no entendía absolutamente nada de español, y el, pues ya sabíamos que era incapaz de enlazar una frase coherente en inglés. Lo importante es que al parecer había feeling entre ellos. Alejandra y yo reíamos a carcajadas. Le dijimos que nos íbamos hasta el parque, por precaución le anotamos la dirección de la casa en un papel, y nos despedimos.

Para nuestra sorpresa, no éramos los únicos que habíamos pensado en ir al parque. Personas haciendo yoga (4 am), parejas, grupos de jóvenes, etc. Nos sentamos en una de las bancas. El farol que estaba detrás de nosotros tenía un problema, y la luz se tornaba tenue durante algunos segundos, dándole un toque romántico a la ocasión. La conversación giraba en torno a nuestras expectativas en la isla. Para ella, mi situación de viajero solitario en época navideña, era admirable. Me decía que lo había pensado en un par de ocasiones, pero no tenía la “valentía” para hacerlo. Intentando hacerme el interesante, le dije que alguien alguna vez había dicho que la valentía está sobrevalorada. El silencio se apodero del momento, y en un movimiento prácticamente sincronizado nos acercamos para darnos un beso. Quince minutos después, ambos sabíamos que debíamos ir a otro lugar. En su casa, estaría su familia, así que estaba descartado. Mi casa estaba a dos kilómetros, y obviamente no había ni un taxi en el perímetro. Después de un rato, coincidimos en que el mejor lugar era ir hasta la playa. Probablemente estaría desierta, y aun nos quedaban un par de horas hasta el amanecer. Como dos quinceañeros nos tomamos de la mano, y caminamos por el sendero que conducía a la playa. Estábamos a menos de cinco metros de la arena, cuando escuchamos unos gritos en perfecto español, inconfundiblemente venezolano para más señas, era Adrián. Haciendo gala de nuestra sincronía, Alejandra y yo soltamos nuestras manos, y nos alejamos un par de pasos, lo suficiente para que su hermano no tuviera sospecha alguna.

Avanzábamos por la arena, y cuando veíamos diferentes puntos de posible refugio (caseta de salvavidas, por ejemplo) surgía una mirada cómplice entre Alejandra y yo. Adrián había regresado porque la chica con quien estaba, terminó consumiendo más alcohol de lo que podía permitirse, teniendo que ser auxiliada por sus amigos y poniendo punto final a los planes de Adrián. Cuando los primeros rayos del sol despuntaban, decidimos sentarnos en un pequeño muelle de madera. Aunque la idea era sumergir los pies un par de minutos, terminamos quitándonos la ropa y nadando casi una hora.


*** Imagen borrada de Tinypic ***
Grand Anse Beach en la madrugada

Había sido una larga jornada, y al notar a los primeros transeúntes del día, decidimos que era hora de dormir un poco. Atravesamos el, ya bastante familiar, Camerhogne Park y cruzamos la calle. Pronto llego una de las furgonetas de transporte publico un tanto abarrotada, preguntamos si en su ruta estaba L’Anse Aux Epines, y dijeron que sí. Me despedí calurosamente de Alejandra y Adrián, y subí pensando que estaría en casa en apenas cinco minutos. Nada más alejado de la realidad, pues la furgoneta no estaba trabajando como transporte público en ese momento, simplemente aprovechaban para recoger pasajeros. Así que, sin haberlo solicitado, tuve un tour por todas las zonas deprimidas de Grand Anse, Morne Rouge y sus alrededores. Afortunadamente Grenada es una isla con índices de seguridad prácticamente idílicos, y no tuve percance alguno. Al momento de llegar a L’Anse Aux Epines, e intentar cancelar el costo del traslado, aprovecharon que no tenía billetes de baja denominación y terminaron cobrándome $ EC 50 ($ 20) por un trayecto de 2 km. Apenas baje de la furgoneta, escuche las carcajadas del chofer y el resto de los pasajeros.

Cuando entre a la casa, eran casi las 9:00 am. Puse a llenar la tina, y me deje caer sobre el suelo mientras veía tv. Estaba realmente agotado, y un tanto desilusionado por el saldo agridulce de la jornada. Entonces sonó el teléfono, era un mensaje de Alejandra “Que buena noche. Ahora tenemos que descansar un poco, quedaron cosas pendientes por hacer y necesitaremos energía. Un beso”.

Gracias por leer!!!




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Total comentarios: 5  Visualizar todos los comentarios
Imagen: Yennefer  Yennefer  03/07/2015 11:30   📚 Diarios de Yennefer
Tu primer viaje en solitario y tu primer diario con un inicio que promete sesr interesante. Ánimo y no lo dejes sin terminar. Saludos
Imagen: Monik2012  Monik2012  01/09/2015 01:38   📚 Diarios de Monik2012
Pero no sigues escribiendo tu diario!!!! Vamos, por favor! Me encantó el comienzo y me gustaría verlo terminado....Un saludo!
Imagen: Angel2711  angel2711  02/09/2015 06:21   📚 Diarios de angel2711
Gracias Monik2012 Pense que nadie me leia, jeje. Prometo seguir actualizandolo. Un abrazo
Imagen: Monik2012  Monik2012  02/09/2015 13:53   📚 Diarios de Monik2012
Ahhhhh espero entonces. Grenada es una isla que nos interesa, no hay información y tu forma de relatar es muy amena! Un saludo!
Imagen: BaNGo  BaNGo  09/09/2015 21:24
Muy interesante Grenada. Ánimo con tu diario.
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