Hoteles: Marina Bay Sands, 305€/noche
Fragance Bugis Hotel, 70€/noche
DÍA 19/11
El vuelo a Singapur dura aproximadamente 1h30, a la llegada, ya nos espera la primera sorpresa. Hay ciertos vuelos que tienen que pasar un control antes de salir del aeropuerto y el nuestro fue uno de ellos.
Nos preguntaron si llevábamos alcohol o tabaco y pasaron las maletas por los detectores. Indicamos que llevábamos los dos cartones (200 cigarrillos cada uno) y nos dijeron que había que declararlos.
Inocentes de nosotros, no miramos la normativa de Singapur, y miramos en Langkawi que se podían llevar 200 cigarros por persona, como en casi todo el mundo, y al llegar a declararlos nos pedía 190 SGD (130€) para meterlos al país. Como era algo desorbitado, decidimos dejarlos.
Cambiamos algo de dinero en el aeropuerto para poder coger el metro hasta el hotel, el cambio 1€=1.48SGD, en este caso el aeropuerto da prácticamente el mismo cambio que la ciudad.
Al llegar ya vas notando que has abandonado Malasia, es un mundo completamente diferente, comparable sólo a grandes urbes, gente mucho más fría y precios elevados.
Nuestro hotel para esta noche era el capricho del viaje, alojarnos en el Marina Bay Sands, llegamos al hotel bastante pronto, sobre las 12h, y pensábamos que sólo nos dejarían dejar las maletas, puesto que el check in era a partir de las 15h.
Para nuestra sorpresa, nos indicaron que podían darnos ya la habitación, lo que significaban las llaves al mismo cielo (a la piscina). Nuestra habitación era de las más básicas del hotel, aún así estaba estupendamente, y tenía vistas hacia los jardines Gardens Bay.
Según dejamos las cosas subimos a la piscina. Había leído que podías subir si te colabas con algún huésped en el ascensor. No es sólo que haya que pasar la llave para que funcione el ascensor, es que para acceder a la zona de las piscinas, hay tornos de seguridad vigilados, dónde pasar la tarjeta. Así que creo que es muy difícil acceder si no te alojas allí.
La piscina es espectacular, dimos una vuelta por toda la parte del "barco" y decidimos bajar a comer, para disfrutar el resto del día del capricho.
Comimos en el mismo centro comercial, en el food court que tiene, está muy bien, con muchos tipos de comida, y a un precio de unos 10SGD (7€) por plato.
El resto de la tarde la pasamos disfrutando de la piscina del hotel y las vistas desde allí.
A última hora decidimos ir a dar un paseo por los Gardens Bay, son muy bonitos, obras arquitectónicas, y el paseo por el parque es muy agradable.
Queríamos volver a la piscina para ver espectáculo de luces de los jardines y el de la bahía desde allí. Así lo hicimos, vimos los dos espectáculos desde la azotea y después salimos a cenar.
Habíamos leído sobre los puestos de satays que ponen en hawker del Lau Pa Sat, (hawker son los mercadillos de comida). Entre las 19-22h cierran una calle al tráfico, para poner varios puestos de comida con satays. Nos sentamos en el primero que vimos y cenamos un set de brochetas de pollo, gambas y cordero buenísimo, de los mejores del viaje, por 28 SGD (18€), unas 26 brochetitas.
Si te gustan las ciudades y los rascacielos, tienes que ir a cenar allí, es una calle rodeada por decenas de rascacielos, te sientes rodeado y muy pequeñito. Espectacular.
Volvimos al hotel, para poder disfrutar de la piscina, que cerraba a las 23h. Si las vistas de día son bonitas, de noche son mucho mejor, la ciudad de Singapur parece otra por la noche, todo iluminado, es una maravilla.
Al acostarnos dejamos las cortinas abiertas, para poder ver el amanecer por los jardines.
DÍA 20/11
El amanecer, bastante bonito desde la cama, porque no tuvimos fuerzas para levantarnos.
Más tarde decidimos aprovechar la hora que nos quedaba de acceso a la piscina. El check out lo tienes que hacer a las 11h, y ya no tienes acceso a las instalaciones del hotel.
Cuando se acabó nuestro horario, nos dirigimos al otro hotel que teníamos reservado el Fragance Bugis hotel, muy bien situado para hacer las visitas que teníamos planificadas.
Al llegar nos dicen que no nos dan la habitación hasta las 15h, así que les dejamos las maletas y empezamos camino.
Visitamos el barrio indio y el barrio árabe antes de comer, no sé si porque veníamos de ver otros barrios iguales o por qué motivo, para mí no tienen nada destacable, no están mal, pero nada del otro mundo.
Comimos en el barrio árabe, en un restaurante que llevábamos anotado, Sufi's corner, un turco que tenía un menú por 12SGD, y que sirve unos tés, que desde nuestro viaje a Estambul no había probado nada igual. La comida muy buena, consigue trasladarte a Turquía. Pagamos 30SGD (20€), por dos platos y cuatro tés con hielo.
Como se había hecho la hora del check in y no nos quedaba nada por ver en esa zona volvimos al hotel. Supongo que aquí se nos juntó que veníamos del Marina Bay Sands y que el hotel no era lo que esperábamos. Nos dieron una habitación de escasos 6 m2, oscura y sin ventana, un zulo. No recomendaría este hotel a nadie, creo que se puede encontrar algo mejor, porque además el wifi era de pago. Lo único bueno que tiene es la situación y que no está sucio.
Más entrada la tarde, evitando las horas de calor, volvimos al metro para ir hasta Chinatown. Este barrio sí merece la pena una visita, todos sus puestecillos, el templo, las calles de comida callejera y el ambiente.
Desde allí paseamos hasta Clarke Quay, una zona con muchísimo ambiente, muchos bares y restaurantes. Seguimos el curso del río hasta Boat Quay, otra zona con muchísimos restaurantes y desde allí a la bahía.
Vimos el hotel Fullerton y nos hicimos las fotos con el Merlion. Desde aquí las vistas a toda la bahía, incluido el Marina Bay, son una pasada.
Volvimos para cenar en Boat Quay, son todos restaurantes bastante caros, paramos en uno que tenía bastante gente y cenamos un plato de ternera con pimientos y una sopa con cangrejo que estaba muy buena. Esto y dos cervezas, fueron 75 SGD (50€).
En este momento mis conclusiones de Singapur eran que es una ciudad que me encanta por la noche, pero que hay que tener bastante dinero para disfrutarla.
El Singapur de día no me ha emocionado, no hay nada que me haya llamado la atención.
DÍA 21/11
Era nuestro último día del viaje, el último en Singapur y nuestro vuelo salía a las 23h. Dudamos entre ir a Sentonsa o ver Orchad road, como era sábado, nos aconsejaron no ir a Sentosa, porque estaba masificado.
Dejamos las maletas en el hotel y nos fuimos a ver la parte que teníamos pendiente, Orchad Road. Es una calle con infinidad de centros comerciales, uno tras otro. Supongo que para alguien que le guste comprar será un paraíso, a nosotros nos pareció la máxima potencia del consumismo y la ostentosidad.
Otra vez el Singapur de día, volvía a dejarme fría.
Tras esto, decidimos volver a la zona de Gardens by the Bay, a dar un paseo. Volvimos a comer el centro comercial del Marina Bay, y pasamos al casino para ver cómo era.
Tienes que enseñar tu pasaporte a la entrada, tiene un par de plantas y cuando fuimos está lleno de chinos apostando. Dentro te dan gratuitamente bebidas sin alcohol.
Volvimos al hotel a recoger las maletas e ir hacia el aeropuerto, poniendo fin a dos semanas estupendas.