Eran poco más de las 7Am y ya estábamos arriba

La primera parada fue San Pietro in Vincoli. Todas las iglesias en Roma tienen entrada gratuita y en algunas, como ésta, te lo recuerdan:

En el interior de la iglesia está el Moisés de Miguel Ángel:

El siguiente punto de interés era la plaza de Campidoglio, desde donde ya en la subida se pueden obtener unas bonitas vistas del Foro Romano. La escalinata de la plaza (llamada la Cordonata) es bien chula y está coronada por dos estatuas, Cástor y Pólux:

Pegando al Campidoglio está Santa María in Aracoeli. Famosa por su techo dorado y por los frescos de Pinturicchio, sin duda alguna merece la pena dedicarle un ratillo.

Estas visitas las hicimos sin correr en absoluto así que, sin darnos cuenta, era hora de ir hacia el Coliseo.
A las 11Am teníamos la visita guiada al tercer nivel y subterráneos. Como ya decía en los preparativos, es algo imprescindible ):;. Llegamos allí media hora antes. Había cola para entrar por los controles de seguridad, pero no fue nada loco y en 10 minutos estábamos en la taquilla recogiendo nuestros tickets, que ya estaban reservados. Nos entregaron las walkies y nos indicaron la puerta en la que comenzaría la visita.
A la hora acordada, empezamos. No éramos un grupo muy numeroso, unas 20 o 25 personas. Las explicaciones de la guía fueron muy buenas y nos encantó. Tampoco quiero hacer muchos spoiler, pero es una maravilla. El tercer nivel no deja de ser otra perspectiva de este tremendo monumento, así que diría que la zona de los subterráneos me pareció lo más interesante porque las explicaciones que dan sobre lo que ocurría ahí abajo son de lo más curioso y te hacen estar pendiente de todo lo que estás viendo sin que se haga nada pesado. De hecho, la visita duró 1 hora y 45 minutos y se nos pasó volando. De nuevo, insisto en el consejo: ¡muy recomendable!

La visita concluye en el interior del propio Coliseo, en la zona a la que se accede con una entrada 'normal'. Aprovechamos para dar otra vuelta y quedarnos con un montón de imágenes en el recuerdo. Y de paso, sacamos algo de fruta y dulces que llevábamos encima y repusimos algunas fuerzas. Un pícnic colosal :D.


La verdad es que me habría quedado allí más tiempo. Soy de dar vueltas y vueltas y mirar y mirar aunque ya haya visto lo que miro


Y de ahí ya, al Palatino y el Foro. La última entrada en invierno es a las 15.30 y eran algo más de las 14.00, así que íbamos bien de tiempo. La entrada más cercana al Arco estaba cerrada, así que fuimos a la siguiente situada en la Vía di San Gregorio y empezamos a recorrer el Palatino.
El conjunto Foro/Palatino cierra una hora antes de la puesta de sol y sabíamos que oscurecía sobre las 17.30, así que sin prisa pero sin pausa vimos viendo las ruinas, que van desde la sencilla casa en la que vivió Augusto hasta la Domus Flavia y el Domus Augustana, las alas pública y privada de un lujoso palacio construido por Dominiciano. Antes de bajar hacia el Foro, nos acercamos a un mirador para contemplarlo en global. Una (otra) maravilla.


Recorrimos todo el Foro tratando de imaginar cómo era este núcleo de la ciudad durante el Imperio. Con más tiempo tal vez habríamos tirado más de la audioguía que traíamos desde España, pero no nos podíamos detener. Tampoco eché de menos andar oyendo historias sobre cada monumento porque me parece que es un lugar en el que dejarse llevar y tampoco agobiarse con todo lo que hay que ver, que es mucho.
Al salir del Foro entramos un momento a la iglesia de Santi Cosma e Damiano. Es una visita prescindible, pero quisimos pasar porque desde dentro del Foro hay cristalera a la iglesia y también la quisimos ver desde el ángulo opuesto.
El Foro Trajano era otra de las posibles visitas del día, pero entre que la entrada nos parecía cara (11,5 eur), que ya habíamos visto el Foro Romano y que el Trajano se puede observar (aunque sea un poquito) desde la Vía dei Fori Imperiali, decidimos ir directamente a Piazza Venezia… ¡Otra maravilla! Pero, ¿cuántas llevamos ya?


Pietro nos había dicho que teníamos que subir al mirador del 'Vittoriano' así que le hicimos caso. Fueron 7 euros por cabeza pero como habíamos ido salvando costes de aquí y de allá decidimos subir. Las vistas son preciosas. Lástima que como fotógrafa tenga todo por aprender


Se nos hizo de noche arriba y cuando bajamos ya eran cerca de las 6pm. Tocaba hacer una pequeña ruta de iglesias, empezando por la del Gesú, pasando por Santa María Sopra Minerva (con el elefantino de Bernini en su plaza) y acabando en Santa Andrea della Valle.
Como el día anterior, los cuerpos empezaban a reclamar un descanso. No habíamos parado ni para comer (dejando de lado el pícnic colosal



Total, que tras ver por fuera el palacio Farnese e intuir por sus ventanas el techo de la Galleria (obra de Carracci), nos sentamos en un garito de la propia plaza (il Nolano) y nos tomamos dos merecidas cervezas (13 eur en total).
Sobre las 8.30pm llegamos a Piazza Navona y buscamos el restaurante Mimi e Coco para cenar (bueno, comer/merendar/cenar


¿He dicho terminar la jornada? Noooo. Aún teníamos que volver al B&B. Vuelta a la jugada del día anterior: ¿Bus? ¿Metro? Venga, ¡vamos a andar 40 minutos y rebajamos la única comida del día! Así, señoras y señores, es imposible engordar

Al llegar, ducha y un merecido descanso después de un día colosal. Roma es una MARAVILLA. Pero aún nos quedaban unos cuantos platos fuertes por degustar. El menú del día siguiente incluía nada menos que el Vaticano… ¡a descansar!
