Las 7Am y serenoooo
Teníamos la visita a la Necrópolis Vaticana a las 10:15 y la idea era dar una buena vuelta antes por la plaza. Cogimos por fin el transporte público y usamos el metro para ir hasta Ottaviano (1,5 eur cada billete). Cuando salíamos del subsuelo empezamos a ver bastante gente ofreciendo tours por los Museos Vaticanos y diferentes servicios relacionados. Pasamos de todos y fuimos directamente a la Plaza de San Pedro. Eran algo más de las 9 de la mañana. Qué impresión. Qué sitio… ¡Qué de sillas! Estaban preparando algún evento para la Inmaculada Concepción y aquello parecía un teatro. Pero de ningún modo deslucía. El lugar es una maravilla (tenía que ponerlo
). 
Dimos una vuelta por allí, hicimos tropecientas fotos (árbol de Navidad incluido) y a las 10 fuimos a las oficinas 'scavi', desde donde comienza la visita guiada a la Necrópolis. A estas oficinas se accede por el lateral izquierdo de la columnata según miras a la basílica. Al llegar, la guardia suiza pide los papeles con la reserva, pasas un control de seguridad y luego hay que entrar a las oficinas para que registren la llegada. No se pueden introducir bultos voluminosos, así que tenedlo en cuenta. Nosotros llevábamos una pequeña (y fina) mochililla a la espalda y no hubo ningún problema.
Como decía, la visita es guiada y en el idioma solicitado, en grupos muy reducidos de máximo 12 personas. En nuestro grupo, sin embargo, sólo éramos 5. Al empezar la visita, la guía nos dijo que las entradas para ese día estaban todas vendidas pero que la gente no estaba acudiendo, seguramente debido a los recientes atentados en París
La visita duró 1 hora y media aproximadamente. Y la recomendamos al 100%. Poner los pies en el suelo de un antiguo cementerio de más de 2000 años de antigüedad es… Se me ocurren mil adjetivos, pero mejor id y lo comprobáis. No soy una persona religiosa, con lo que ese componente para mí no era el fundamental. El hecho de que el lugar donde reposan los resto de San Pedro (¡spoiler alert!) no sea más que un pequeño hueco donde hay una luz que se ve a cierta distancia no me importó. Sí me interesó mucho la historia, muy bien explicada por la guía, sobre cómo se fue edificando la Basílica en sus diferentes evoluciones, el porqué unas tumbas eran de un tipo u otro y en definitiva toda la historia que va unida al lugar. Muy muy muy interesante. No dejéis de visitarla
. La visita terminó en un abrir y cerrar de ojos, por desgracia. De nuevo, me habría quedado por allí olismeando un buen rato más, pero había que moverse (además de un pequeño detalle: al acabar cierran una cancela por la que has salido y no hay posibilidad de vuelta atrás). El punto final de la ruta es la zona de las tumbas papales, así que dimos un vistazo. Tras eso, la disyuntiva estaba entre visitar directamente la Basílica o subir a la cúpula. Recordad que estaréis ya dentro de lo que es el recinto de la Basílica, así que haciendo lo mismo que nosotros hay que olvidarse de las temidas colas previas a los controles de seguridad.
Decidimos darle alegría a nuestras piernas y subimos a la cúpula. Había gente esperando para conseguir los tickets (6 eur por persona humana) pero no duramos ni 5 minutos en tenerlos en nuestras manos. La subida no es dura, que no os asuste el número de escalones o lo que podáis leer por ahí (hay posibilidad de subir una parte en ascensor y entonces el coste es de 8 euros, pero a no ser que estéis muy fastidiados no merece la pena). Hay una primera zona desde la que se contempla el interior de la Basílica desde lo alto. Impresionante.

Tras eso, hay que subir un poquito más para acceder a la zona en la que se consigue la típica foto de San Pedro y la Via della Conciliazone:

Estuvimos un rato echando fotos aquí y allá y emprendimos la bajada para entrar al interior de la Basílica. Tirando de audioguía estuvimos un buen rato viendo las diferentes zonas. Una… MARAVILLA
. En un momento dado, entró por el pasillo central una especie de procesión difícil de describir y estuvo curioso. En general, nos encantó. Todo es a lo grande y es difícil relativizar los tamaños en semejante monumento. 
Sin darnos cuenta, eran las 14.30. Hora de ir a los Museos Vaticanos. En los 10 minutos que caminamos hacia la entrada comimos algo de fruta y unos dulces para reponer energías. En los hilos del foro dedicados a este tema se dice que al mediodía no suele haber colas para entrar. Y así fue. Llegamos y no había nadie, así que ¡estupendo! Habíamos conseguido el objetivo: hacer todas las visitas del día sin colas que nos rompieran el plan
Compramos los ticket (16 eurazos) e iniciamos el recorrido sabiendo que a las 18.00 cierran y que 30 minutos antes empiezan a desalojar las salas, así que tampoco nos podíamos detener en cada estatua. Para mí no sería un problema, sinceramente soy más de paisajes que de museos
Tras recorrer varias salas y dejarnos otras sin visitar llegamos a la Capilla Sixtina. Habíamos leído que se suele acumular mucha gente y hay personal 'invitando' a no pararse mirando al techo y a abandonar la estancia. No fue así. Estaba bastante tranquila la zona. Tanto que pudimos sentarnos y estar un montón de rato admirando los frescos de Miguel Ángel. Otra maravilla (¿cuántas van?). Nos resultó curioso cómo las personas al cuidado de la sala mandaban callar en voz más alta y provocando más ruido que el propio generado por la poca gente que hablaba. También observamos flashes furtivos y gente ocultando los móviles de las formas más peregrinas para tirar una foto. El ser humano y tal
Tanto estuvimos en la Capilla Sixtina que se nos hizo la hora de cierre del museo. Habíamos exprimido al máximo las visitas, salió todo genial. Caminamos de vuelta a San Pedro, ya de noche. Echamos otras fotos para el recuerdo y caminamos por la Via della Conciliazone, echando cada pocos pasos la vista atrás para contemplar un paisaje maravilloso con la Basílica de fondo. Pasamos por el Castillo de Sant Angelo y echamos unas fotos desde el puente del mismo nombre, pero con las horas que eran no entramos.
Las visitas programadas habían terminado y eran algo más de las 7 de la tarde. Teníamos dos opciones: volver a la zona de Piazza Navona a dar una vuelta o bien ir a tomar algo al Trastevere, del que habíamos leído muchas cosas chulas. Venga, ¡a tomar algo al Trastevere! De nuevo: ¿Bus? ¿Metro? ¿Pies para qué os quiero? Escogimos como es habitual la última opción y caminamos paralelos al Tíber durante un agradable rato
Eran las 22.30 y nuestros cuerpos nos decían improperios en sánscrito
Y ahí vino el momento malo del viaje. Al bajar del bus, mi novio tropezó y se fue de morros con tal mala suerte que había una farola con la que tuvo a bien golpear con su cabeza. Todavía tiemblo cuando recuerdo el ruido que hizo al darse contra la farola y luego contra el suelo