Nos levantamos y comprobé que el coche seguía aparcado enfrente del hotel, nunca se sabe, así que nos fuimos a desayunar (nuestra habitación estaba en otro edificio cercano al hotel, no en el mismo Tattva Hostel propiamente dicho); desayuno muy correcto, salvo por el zumo demasiado aguado, con la plancha para hacer tortitas, nutella, salsas de queso, mermeladas, panecillos, embutidos, salchichas, huevos cocidos..el que pasa hambre es porque quiere

Mirando en Google maps (gracias a Vodafone por eliminar el roaming) veo que la calle de las tiendas, la Rua de Santa Catarina, está a 6’ en dirección contraria a la Catedral, con lo que en nada estábamos en la Praça da Batalha, al inicio de la misma, sin dejar de admirar la bella Iglesia de Santo Ildefonso y sus azulejos.

La calle tiene tiendas de ropa, H&M, Zara etc, y también el icónico Café Majestic, todo un símbolo de la ciudad, pero al que sólo deben entrar los turistas porque tiene fama de caro.

Un poco más allá, además de encontrar artistas callejeros tocando la guitarra o el saxo, tenemos el centro comercial Via Catarina shopping, en donde aprovechamos para ir al baño y comprar ropa en New Yorker.
No dejéis de llegar hasta la siguiente calle perpendicular, la Rua de Fernandes Tomás, ya que en la esquina se encuentra la hermosa Capela das Almas:

Cómo teníamos que dejar el hotel a las 12 y ya eran las 11:30, nos volvimos por la Rua de Cimo de Vila al hotel a recoger y hacer el check out, donde nos devolvieron los 5€ de la reserva de la Tarjeta-llave; dejando las cosas en el maletero del coche y sin moverlo, nos bajamos de nuevo al Barrio de La Ribeira por las empedradas calles que hay a los pies de la catedral.


La plaza da Ribeira llena para variar, con la gente vermuteando (el día veraniego incitaba a ello), y nosotros a mirar puestos y buscar un sitio donde vendiesen aceitunas, ya que la otra vez nos habían encantado; a pesar de que la misma tienda ya no estaba, sí que había otras parecidas que vendían de todo, entre ello las aceitunas; tras comprar algún que otro mantel y mandil para regalar, dimos un paseo por la zona de arriba de los arcos mirando cartas y restaurantes para al final decidirnos por el ya conocido Porto Escondido y sus calamares y Bolinhos de Bacalhau (croquetas de bacalao).

Al irnos de la terracita vimos muchos barcos tocando las sirenas y una especia de Papa Móvil, ¿Francisco aquí? ¿, no, es donde traen a la Virgen de Fátima para pasearla por el Duero en procesión para protección de los pescadores o algo parecido.

A las 15h estábamos moviendo el coche pero ya para volvernos a Asturias con la satisfacción de un fin de semana bien aprovechado


Nota*: Respecto a autopistas con peaje electrónico, esas con los arcos y las cámaras que se supone debes pagar por adelantado en internet, correos o en los puestos….no hicimos nada, veremos si nos llega algo y aun llegando pasaré de pagar un euro, por chapuzas.