Después del ajetreado día de ayer que veréis en la última etapa de este diario, nos levantamos tranquilamente, cogimos el metro y paramos cerca de la Ópera para visitar la zona y empezar el día desayunando en el mítico café del Hotel Sacher. Un par de cafés y un par de trozos de la tarta original Sacher la nada despreciable cifra de 23€. Si os somos sinceros, la tarta está muy buena, incluso para un profano del chocolate como yo (soy más de frutos del bosque), pero para pagar 6€ por cada trozo de tarta comp que no. Pero estábamos en Viena y había que darse el lujazo :).
De ahí partimos en círculo, en el sentido de las agujas del reloj para ver el centro con sus impresionantes palacios, uno tras de otro, el espectacular parlamento, la no menos impresionante residencia del primer ministro y el bonito y medieval barrio judío con su monumento al holocausto incluido.
Como hay muchas cosas que visitamos el primer día que dedicamos a la peli, las iré poniendo aquí pero ya sin orden alguno. El orden lo podéis ver en el vídeo.
Visitamos Naschmarkt, un bonito mercado dd puestos al aire libre donde aprovechamos para comer algo. Si estuvisteis en el mercado de la Boquería en Barcelona os recordará a este pero sin atechar :).
También pudimos ver el monumento a los soldados soviéticos caídos en la liberación de Viena en la Segunda Guerra Mundial con los palacios de Belvedere y Schwarzenberg a sus espaldas.
Visitamos la zona de Kursalon con su sale dd conciertos de música clásica, su reloj floral y la estatua de Johann Strauss con su violín.
De aquí nos fuimos a la zona de Hundertwasser House donde podréis ver extraños edificios con una ornamentación un tanto particular y que a mi me recordaron mucho a los diseñados por Gaudí en su día, aunque, siendo sinceros, los de Gaudí son mucho más bonitos.
Para acabar, recorrimos la animada orilla del Danubio con sus pubs y playas artificiales, para ver la catedral y el carillón que hay cerca.
Terminamos nuestra visita al Prater, el viejo parque de atracciones de Viena que cuenta con una vieja noria que tuvo el honor de ser la más alta del mundo hasta 1986.
Por falta de tiempo no pudimos visitar el palacio de Sisi, pero a cambio, en la última etapa podréis disfrutar de nuestra singular visita a Viena que a buen seguro os va a encantar :).
Gracias por leernos y nos vemos en la siguiente etapa, ahora ya, en Budapest.