Miércoles 18 de marzo y yo no sé para qué me voy de vacaciones si madrugo más que cuando trabajo.
Abandonamos el piso de la chica noruega(50€ por noche y por cabeza) antes de que su marido vuelva de Sevilla
A las siete de la mañana sale nuestro bus (161nok =18€) en un viaje de algo más de dos horas hasta Åndalsnes. Allí nos espera el tren que nos llevará a Oslo, previa escala en Dombås (jopé con los signos noruegos)
Nos decantamos por el tren porque el avión salía caro y nos dejaría lejos del centro, y por tanto lejos de la casa que reservamos en Oslo, también con Airbnb. El tren a Oslo costó 498nok (28€ por cabeza) y atraviesa un valle muy chulo e impresionante. Nada más salir se mete en el valle del Río Rauma (de ahí que se le llame la línea Rauma) y pasa al lado de Trollveggen (muro de Troll); que es un acantilado, sobre tierra, que forma parte del macizo montañoso Trolltindene («picos de Troll»). La pared de Troll es la pared de roca vertical más alta de Europa, con cerca de 1.100 m desde su base hasta la cima.

El tren no será rápido pero merece la pena totalmente. Este Regional enlaza en Dombås con los que proceden de Trondheim, con horarios bien coordinados. A las 10:56 entrábamos en Dombås y cinco minutos después llegaba el enlace.

Desde Dombås la línea sigue hacia Oslo pasando entre otros por Lillehammer y bordea el lago Mjøsa, el más grande de noruega, y que estaba helado. El trayecto dura cuatro horas más. Pensaba que al ir al sur (más o menos) el tiempo mejoraría, pero en Oslo nos ha tocado un tiempo realmente deprimente con esa semi-oscuridad permanente.

Tres de la tarde y estamos en la estación de Oslo. Lo primero es pasar por el piso. Está en el barrio de Grünerløkka, lo cual creemos que es bastante céntrico. 148.50€ por cabeza para tres noches y lo teníamos para nosotros solos, con dos habitaciones, salón-cocina, baño...
Tras concretar todo con el dueño, nos vamos a la ópera. El día está chungo y no va a dar para mucho.




Como ahora disponemos de cocina para nosotros, lo mejor que se nos ocurre es comprar sushi en un take-away; pero así recordamos viejos tiempos
Mañana, más Oslo, a ver si el tiempo está un poco mejor. nos han dicho que en Oslo llueve poco, pero nos ha tocado la china...
Tromso y sus auroras boreales