Teníamos el check out a las 11:00, así que aprovechamos al máximo las horas de sueño y pusimos el despertador a las 10:30, el tiempo suficiente para una ducha y hacer la maleta. Entregamos las tarjetas de la habitación en recepción. Teníamos 2 opciones, ir en metro hasta la estación de Lyon Part-Dieu donde cada media hora sale un tren en dirección a Saint-Étienne o ir a la estación de Lyon-Perrache que hay tren cada 2 horas a Saint-Étienne. Vimos en Internet que el siguiente tren desde Perrache era en 1 hora, así que nos dirigimos hacia la estación de Lyon-Perrache.
Llegamos a la estación, compramos los billetes y estuvimos 5 minutos chapurreando francés con el que nos vendió los billetes. Nos dijo que el tren salía del andén 4. Guardó uno de nosotros los 5 billetes, fuimos a comprar el desayuno, croissants, similares y algo de beber y nos fuimos al andén 4. Nos sentamos a desayunar. Las medidas de seguridad eran fuertísimas, militares con metralletas por los andenes, las papeleras todas desmontadas y colgando solo una bolsa transparente para ver su interior, etc. Quedaban 5 minutos para que viniese el tren y solo estábamos nosotros 5, algo que nos sorprendió. Cuando quedaban 3 minutos uno preguntó si alguien había confirmado en las pantallas que era el andén correcto, todos dijimos que no y fue el a ver las pantallas.
De repente nos grita, no es ese andén, es el andén H y salimos los 5 corriendo, pero cada uno en un sentido diferente, los militares que allí estaban empezaron a correr detrás de alguno de nosotros, hasta que se dieron cuenta de que corríamos porque perdíamos el tren. Llegaron las 12:15, hora de salida del tren y estábamos cada uno en un punto de la estación, yo en el andén J, otro en el I, etc, el andén H estaba en la parte posterior de la estación que no era una vía de paso, era una que se acababa en un lateral de la estación. Nos reagrupamos, estábamos 4, de repente suena el teléfono y nos llama el que faltaba, que donde estamos, que el está dentro del tren y que no nos ve. Le decimos que perdimos el tren y que nos espere en Saint-Étienne. Preguntamos quien tiene los 5 billetes de tren y resulta que los tiene el que está montado en el tren, premio.
Así que nosotros 4 fuimos caminando hasta la parada de metro, cogimos el metro estación de Part-Dieu y nos metimos en el primer tren para Saint-Étienne sin billete. 50 minutos de camino en tensión a ver cómo le explicábamos al revisor lo que había pasado, pero por suerte no pasó por nuestro vagón y nunca sabremos lo que habría pasado.
Llegamos a Saint-Étienne y nos encontramos con el otro que llevaba ya un buen rato allí. Cogimos el tranvía en dirección al hotel. Bueno, a la parada que está a 30 minutos andando hasta el hotel (nos dicen que hay un bus que hace ese recorrido pero no lo encontramos). Bajamos del tranvía, damos una vuelta por la zona buscando donde comer, todos los que encontramos son de comida rápida, así que entramos en el que tenía menos pinta de ser una cadena. Lo regentaba un hombre solo, era un local pequeño, tenía una cámara frigorífica como la de las charcuterías con todos los ingredientes allí, así que cada uno pidió lo que le apetecía, hamburguesas, perritos, kebabs, etc. El hombre supermajo, nos preguntaba cómo llegamos a Saint-Étienne, le dijimos que de turismo y se echaba las manos a la cabeza diciendo que en Saint-Étienne no hay absolutamente nada. Esa situación nos pasó alrededor de 10 veces más durante el viaje, la gente sorprendida de que alguien fuese de turismo a Saint-Étiene.
Tras comer media hora de paseo hasta el hotel F1, en las afueras de la ciudad. Llegamos, hacemos el check in, las habitaciones eran enanas, los baños y duchas eran compartidos y parecían cabinas de avión. Aprovechado el espacio al máximo, así se explica su precio. Al lado del hotel solo había una gasolinera. Aprovechamos para tumbarnos un rato y descansar hasta las 6 de la tarde, 3 horas antes del partido que salimos en dirección al estadio que estaba a menos de 10 minutos.
Llegamos y lo que más nos sorprendió es la poca o ninguna gente que se concentraba en los bares y puestos alrededor del estadio. Compramos unas bufandas del Saint-Étienne para ir con el equipo local, empezamos a beber cervezas en los puestos alrededor del estadio y a hablar con la poca gente que allí había. Nos explicaban que en Francia era al revés que en España. Que alguno había ido a algún partido a España y que el ambiente está antes del partido en los bares y en la calle y dentro del estadio no hay casi ambiente, y que en Francia era lo contrario, fuera del estadio no había nada de ambiente, pero dentro mil veces mejor que en España. Y era cierto, fuera del estadio ni gente cantando, ni gente bebiendo, lo único que había era gente comprándose algo para cenar, el partido era a las 21:00.
Tomamos las últimas cervezas antes de entrar al estadio acompañadas de unas raciones de patatas. 45 minutos antes de empezar el partido ya estábamos en nuestro sitio.
Lo que decían los franceses se cumplía, dentro del estadio el ambiente era espectacular. Para muestra una foto:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Las casi 2 horas de partido, salvo los 15 minutos del descanso, la gente no paraba de cantar, nunca había visto tal cosa, lo único que no entendía las cosas que cantaban. Cerca de las 11 de la noche el árbitro pitaba el final con el resultado, por si a alguien le interesa, que a mí no me gusta el fútbol, Saint-Étienne 0 - París Saint-Germain 2, los 2 goles de Ibrahimovic.
Salimos del estadio, nadie se paraba a tomar nada, todos directos para casa hasta que nos quedamos allí solos. Buscamos algo para cenar cuando rozaban las 12 de la noche y solo quedaba abierto un restaurante estilo KFC. Cenamos allí.
Tras la cena regresamos al hotel y 2, entre ellos yo, nos fuimos directos a dormir y los otros 3 se quedaron de cháchara en la sala de entrada del hotel.
Última noche en Francia, tan solo nos quedaba el día siguiente el arriesgado reto de hacer turismo en Saint-Étienne.