Siendo la salida del avión a las 6.25 de la mañana y siendo nosotros de Almería, era indispensable hacer una noche anterior en Madrid. Pillamos habitación en el hotel Don Luis, en Barajas, cerca de la terminal. El hotel perfecto para lo que lo queríamos. Además estaba al lado de la plaza principal y había muchos bares para cenar esa noche.
Nos llamaron a las 4 y poco después nos recoge un taxi que nos conduce a la T4. Allí facturamos rápido y esperamos dormitando para embarcar, lo cual realizamos sin problemas a la hora indicada.
Llegamos a Bruselas un par de horas y media después y tras un par de horas en el aeropuerto cogimos el vuelo largo, el que nos llevó a Nairobi parando más de una hora en Kigali, lo cual nos dejó medio muertos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Espera eterna en Kigali
Ya en Nairobi mostramos pasamos por un escáner de infrarrojos con lo cual tratan de controlar los posibles casos del ébola, tan en boga ese año. Allí nos esperaban para llevarnos a nuestro hotel. El hombre no habla nada de español (esto solo nos pasaría aquí y en el traslado desde la frontera kenio-tanzana a Arusha, los guías sí que lo hablaban y bien) y medio nos entendimos como pudimos.
Ya cerca de las 11 de la noche llegamos al hotel Boma Inn. Nos duchamos y a descansar que mañana temprano vendrían a por nosotros.
Nos llamaron a las 4 y poco después nos recoge un taxi que nos conduce a la T4. Allí facturamos rápido y esperamos dormitando para embarcar, lo cual realizamos sin problemas a la hora indicada.
Llegamos a Bruselas un par de horas y media después y tras un par de horas en el aeropuerto cogimos el vuelo largo, el que nos llevó a Nairobi parando más de una hora en Kigali, lo cual nos dejó medio muertos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Espera eterna en Kigali
Ya en Nairobi mostramos pasamos por un escáner de infrarrojos con lo cual tratan de controlar los posibles casos del ébola, tan en boga ese año. Allí nos esperaban para llevarnos a nuestro hotel. El hombre no habla nada de español (esto solo nos pasaría aquí y en el traslado desde la frontera kenio-tanzana a Arusha, los guías sí que lo hablaban y bien) y medio nos entendimos como pudimos.
Ya cerca de las 11 de la noche llegamos al hotel Boma Inn. Nos duchamos y a descansar que mañana temprano vendrían a por nosotros.