Nos levantamos temprano para ver el amanecer en la sabana que es la hora en la que se ven más animales.
El paisaje del parque no tiene nada que ver con el de Queen Elizabeth, este es mucho más bonito y variado.
La temporada de lluvias está en su final y es cuando la hierba está más alta. Es el peor momento para ver los animales, ya que la densa vegetación dificulta su visibilidad, sobre todo la de los animales más pequeños, pero también es el momento que más verde y vivo está todo.
El objetivo principal era ver los leones que tan esquivos nos habían sido en el Queen Elizabeth. Paul nos había dicho que en este parque hay un 60% de posibilidades de verlos, pero después de 3 horas viendo miles de animales, no lo conseguimos. Debe ser que no tenían mucha hambre por qué desde luego tenían más comida que en un buffet libre.
Al acabar el Game Drive nos acercamos a un restaurante para comer antes de hacer el crucero por el Nilo hacia las cataratas.
Tuvimos casi 3 horas libres, en las que aprovechamos para tomarnos alguna que otra botella de cerveza
Fue nuestro primer momento de relax de todo el viaje.
Hicimos el crucero en un barco grande junto con otro grupo de ingleses.
Durante el recorrido, el objetivo es ver las cascadas desde lo más cerca posible, pero además de eso vimos elefantes y sobre todo hipopótamos. Los tuvimos tan cerca que hubo un momento en que la proa del barco tocó el culo de uno de ellos. Cosa rara por que hasta ahora los hipos eran muy huidizos y en cuanto te acercas a ellos se meten bajo el agua.
Fue un paseo súper agradable aunque me hubiese gustado acercarnos más a la cascada, pero la fuerza del agua es tan fuerte que el barco no es capaz de situarse a menos de 300 metros.
Del vuelta al hotel, Paul nos propuso hacer un safari por el camino para intentar dar de una vez por todas con los leones, aprovechando que hacía demasiado calor y en el hotel se estaria muy mal por qué no había piscina. Fallo por nuestra parte.
Pensábamos que sería cosa de una hora, pero se le fue un poco de las manos y estuvimos 3 horas, de las cuales la última fue de noche.
Vimos un atardecer espectular, pero se suponía que iba a ser nuestro día sin coche, y entre los safaris e ir al crucero, volvimos a estar más de 7 horas dentro de el. La última hora nos resultó pesadísima y encima no conseguimos ver los leones, así que llegamos de bastante mal humor al hotel.





