Hoy madrugamos para ir a la isla de Alcatraz.
Es muy recomendable comprar las entradas con antelación por internet, se ponen a la venta tres meses antes y los fines de semana de verano se suelen agotar.
La única forma de visitar Alcatraz es a través de estos ferrys. El trayecto dura una media horita y hace una rasca de flipar. ¿California en agosto? Olvídate de las sandalias. Sólo los guiris mal informados llevan calzado descubierto y pantalón corto en San Francisco.

La entrada incluye una entretenida audioguía en varios idiomas que va dirigiéndote por los puntos más interesantes de la prisión y con grabaciones de testimonios reales cuentan la vida diaria de la quizás más famosa cárcel del mundo.
Además se ofrecen varias charlas en las que un guía voluntario cuenta anécdotas, experiencias y hechos del lugar.
La web oficial informa que la visita completa suele durar unas dos horas y media como mínimo. Nosotros estamos el doble. Os advertí, somos turistas lentos.
Por la tarde visitamos el Pier 39, el turístico muelle de madera con restaurantes, bares y sus habitantes más famosos: los leones marinos. Nos entretenemos contemplándolos gritar, bañarse y yacer al sol sin hacer nada, su pasatiempo favorito.

Degustamos una especialidad local, el sourdough bread, el pan de masa madre, del centenario obrador Boudin servido abierto en forma de bol y con sopa de tomate dentro. Muy sabroso, y esto de comerte el “plato” tiene su gracia.
Desde delante del muelle 39 cogemos el bus 39 hacia la Coit Tower. Esta torre en forma de cigarrillo estraño que ofrece unas vistas 360º de la ciudad. También destacan los murales de la planta baja, con escenas de los años 30.

Descendemos hasta Chinatown , el barrio asiático lleno de farolillos y tiendas de souvenires y decoración kitsch. Las calles principales son Grant y Stockton.

De aquí cogemos un tranvía turístico, llamado Cable Car y subimos y bajamos y subimos y bajamos las calles de San Francisco hasta Lombard Street, la callecita serpenteante tan fotogénica y empinada.

Un consejo sobre los Cable-cars
Nosotros nos encontramos mucha cola en este extremo de la línea, porque tiene poca frecuencia, pero en el otro extremo o en otros puntos del recorrido nunca tuvimos que hacer cola. Eso sí, la frecuencia es muy baja y un tanto irregular. Paciencia.
De casualidad nos alejamos dos calles de Lombard St. y descubrimos una escalinata que ofrece vistacas de la puesta de sol sobre el puente Golden Gate.
