La primera visita de hoy es el Ferry Building. Este edificio centenario está reformado y ahora luce un nuevo farmer’s market, tanto en el interior como en el exterior hay paraditas de comida y productos frescos. Es un día de diario por la mañana y muchos puestos están todavía a medio abrir.
Luego nos dirigimos al Presidio, el enorme parque del norte de la ciudad. Aquí se encuentran los estudios de Lucasfilms y una peculiar fuente coronada por una escultura de Yoda.
Un corto paseo entre jardines nos lleva al Palace of Fine Arts, un hermoso remanente de los pavellones construidos para la Exposición Internacional Panama Pacific de 1915

Nos dirigimos al Golden Gate bridge con otro paseo, éste de hora y media, por el Crissy Field, un camino sólo para peatones y bicis por la orilla del mar. No hay establecimientos para comprar comida o bebida ni baños hasta el Warming Hut Café, una acogedora cafetería que es a la vez punto de información turística.

Seguimos hasta la Toll Plaza, todo el trayecto con unas vistas geniales del famoso puente rojo. Aquí está el Roundhouse Café que aunque muy bien situado, carece del encanto, la variedad y la calidad en la comida de la cafetería anterior.
Nos adentramos al puente azotados por los fuertes vientos de la bahía. El ruido del continuo tránsito y el hecho de que la acera es demasiado estrecha para tantos turistas a pie y en bici, hace el trayecto poco agradable.
Nuevamente en la Toll Plaza tomamos un bus hacia el Golden Gate park. Nos recuerda al Central Park de Nueva York, por su enorme extensión y encontrarse en medio de una gran ciudad.
Cruzamos el jardín de las rosas y visitamos el Jardín Japonés, muy cuidado y decorado, con lagos y pagodas.

Otro bus nos lleva a Alamo Square Park. En el lado sur del parque ahora desmantelado por reformas están las Painted Ladies, ese conjunto de casitas victorianas tan semejantes y fotogénicas.

Y como Hayes Valley nos viene de bajada nos llegamos a pie al Biergarten, una cervecería al aire libre con una mezcla de estilo alemán y industrial. La calle que le da nombre al barrio está repleta de tiendecitas modernas.
Otro corto paseo para llegar al ayuntamiento. El San Francisco City Hall es un edificio neoclásico con una enorme cúpula, escalinatas... de entrada libre.

Justo al norte del ayuntamiento está el barrio de Tenderloin, que tiene fama de ser el hogar de los sin-hogar de la ciudad. Nos dirigimos hacia allí por curiosidad. Estamos subiendo Larkin street y en un cruce miramos el mapa con la intención de dirigirnos hacia el este y un peatón nos advierte que no sigamos en esa dirección. “It gets worse over there”.
Cabe decir que en San Francisco es muy habitual encontrar vagabundos por las calles, no son peligrosos ni nada por el estilo, pero lo cierto es que este barrio da mal rollo.
Cenamos en Mel’s Drive-in de calle Mission, muy cerca del hotel, un restaurante retro muy americano.