El día anterior salimos dirección Graskop sin una sola parada, con el retraso del aeropuerto no podíamos permitirnoslo.
Llegamos a nuestro alojamiento sobre las 22.00h... bastante tarde para el ritmo de vida que llevan. Habíamos reservado un iglú (sí, sí, un iglú
No paró de llover en toda la noche... ni en todo el día siguiente, así que nos quedamos con las ganas de hacer la ruta, la niebla impedía ver nada a 5m en la carretera. Cuando nos levantamos nos dirigimos directamente al siguiente hotel, Protea Hotel by Marriott Kruger Gate evidentemente junto a la Kruger Gate.
Contratamos en el propio hotel el full day drive para el día siguiente, y nos fuimos a descansar. A las 5:45 estabamos desayunando en el hall del hotel y recogimos nuestras cajas de picnic para el día en recepción. Nos recogió nuestro guía, el coche solo para nosotros. Debíamos ser los únicos locos que con el frío que hacía se iban a pasar el día en un coche abierto...
Nos dejaron una manta y nos dirigimos al parque. Nada más entrar tuvimos la suerte de encontrar una leona con 6 crías, impalas, impalas y máaas impalas, será por impalas... había comida de sobra para los leones y leopardos



Los guías se comunican entre ellos cuando hay algún avistamiento. Comimos en uno de los campamentos y continuámos nuestra búsqueda. Y tuvimos muchísima suerte porque cuando ya pensábamos que sería imposible coronamos con el leopardo, logramos ver los Big Five el primer día! Lo pillamos comiendo, a la sombra de un arbusto, a penas se distinguía entre la maleza, pero de vez en cuando se veía su cabeza asomar intentando arrancar un pedazo de carne de su trofeo.

Al día siguiente nos regalamos un masaje en el spa con vistas al Kruger, una pena que volviera a llover. El lugar precioso, pero el masaje fue de todo menos relajante

Nos dirigimos al parque, esa noche dormiríamos en Berg-en-Dal. De camino al campamento tuvimos la oportunidad de ver a las jirafas junto a la carretera, el día anterior las vimos desde muy lejos.

Ya en Berg-en-Dal y tras hacer el check in nos entregaron una tabla de horarios con los game drives. Lamentablemente la tabla que nos dieron no estaba actualizada y perdimos nuestro drive de aquella noche. Como no fue nuestro error uno de los empleados nos llevó en otro coche en busca de nuestro guía que había salido del campamento hacía 20 minutos
Hicimos el night drive, eramos unas 20 personas. A 3 les entregaron unas linternas, el plan? Buscar ojos brillando en la oscuridad. Aunque encontramos poco más que 2 hipopotamos y muchos más impalas fue una experiencia diferente que hay que probar. Así como el morning walk que hicimos al día siguiente.
Aquí sí que solo vimos un Kudu (símbolo del parque Kruger), y huellas
Al terminar nuestro ultimo paseo por el parque nos dirigimos a Johannesburgo para coger nuestro último avión, dirección Cape Town. Esta vez viajamos con Kulula sin ningún problema, llegamos a la hora prevista.