DIA 5: MORON – CAYO GUILLERMO
La noche en autobús para Álvaro no fue tan buena como para mí. Yo estaba más cansada y fui casi todo el camino durmiendo. Al bajarnos lo primero que me preguntó fue: ¿tenemos que coger más autobuses? A lo que yo respondí: me temo que sí... Y entonces me dijo que el autobús estaba minado de cucarachas pequeñitas! Claro está que no me quiso decir nada porque a mí me da muchísimo asco y pánico a la vez! Y menos mal, porque sino me hubiese bajado en la primera parada!
Milagros nos buscó la casa en la que dormiríamos en Morón, y la señora nos consiguió el taxista que nos recogería con llegasemos. (De esta casa no he puesto la dirección, porque nos gustó más en la que nos quedamos a la vuelta, y además estaba más alejada del centro.)
A las 5:15 cuando nos bajamos del autobús nos estaba esperando nuestro taxista. El camino desde Ciego de Ávila hasta la casa en Morón fue corto, creo que unos 20 minutos y el precio fueron 20CUC/pareja. El taxista era muy amable, incluso nos invitó a un café que pedimos en un kioskito (1MN).
Cuando llegamos a la casa era bastante temprano y lo que no queríamos era pagar una noche extra solo por eso. Se lo explicamos a la señora y sin problemas. Nos echamos un par de horitas en la cama pero yo no podía dormir, así que me puse a lavar toda la ropa que llevábamos sucia.
Sobre las 8:15 salimos a tomar el desayuno, bastante bueno por cierto, que nos costó 4CUC/persona.
A las 9:00 nos recogía nuestro taxista Pedro para ir a Cayo Guillermo. Os prometemos que es la mejor persona que hemos conocido en toda Cuba. Por aquí os dejo su teléfono, y por favor, si vais por allí no dudeis en contactar con él, no os vais a arrepentir. El viaje de Morón al cayo vale 60CUC, pero lo compartimos con otra pareja (una mexicana y un alemán) entonces pagamos la mitad cada pareja. Al sentarnos en la parte de alante del coche, que era un almendrón, fuimos todo el camino charlando con Pedro, y tuvimos conversaciones bastante interesantes. Es un hombre muy noble con un grandísimo corazón.
Esa carretera parecía que no tenía fin y jamás te puedes imaginar al sitio al que vas a llegar. Nosotros fuimos a Playa Flamencos. Literalmente agua cristalina, de esas en las que te metes y tienes que andar un rato para que te cubra la cintura y arena blanca super fina. Definitivamente una de las mejores en las que hemos estado, MUY recomendable.
Fue muy curioso que entrando en la playa iba comentándole a Álvaro que al igual que en Tailandia llevaba mucha ilusión por que un monje me colocase la pulserita de hilo blanco de protección, aquí me encantaría ver una estrella de mar. Y fue dicho y hecho! Al entrar en el mar nos avisó un americano de que había una enorme estrella de mar. Allí estaba yo dando botes de alegría!!
Pagamos 2CUC por una hamaca y nos pedimos una piña colada en el chiringuito "Coco Loco". Como en el desayuno nos sobró bastante comida, nos hicimos bocaditos y nos los comimos allí.
Después de haber disfrutado de un día de playa impresionante, nos dirigimos a nuestro taxi para volver a Morón. El camino es sobre 1 hora y media, y le pedimos a Pedro si podía darnos un paseo en el coche por el centro. Nos paró en el Parque Jose Martí, donde pedimos una piza extra grande en Turbo Pizza por 70MN y 3 refrescos por 1.50CUC. Estaba riquísima!! Y los 3 nos sentamos en un parque cerquita de la casa para comérnosla. Ahí vimos algo inédito: una niña de no más de 3 añitos bailando... Madre mía, la debería de haber grabado! No podíamos quitarle ojo de encima, porque aquello era increíble!
DIA 6: CAYO COCO
Nos levantamos sobre las 8 para tomar un buen desayuno antes de empezar nuestro plan de hoy: Cayo Coco. A las 9:30 llegó Pedro a recogernos con la misma pareja del día anterior. El precio eran 25CUC/pareja y se tarda un poco menos que a Cayo Guillermo, ya que está un poco antes.
Como el día de antes, fuimos todo el camino compartiendo historias y anécdotas con nuestro amigo Pedro.
Cuando llegamos a la playa nos volvió a sorprender el color del agua, incluso más clara que en Cayo Guillermo. Aunque la arena no era tan finísima.

Las cervezas valían 1.50CUC, y llevábamos bocaditos, 2 platanitos y 4 galletas del desayuno. Con eso nos apañamos :).
A la vuelta de la playa nos volvimos a parar en el parque, para comprar la misma piza del día anterior que tanto nos había gustado. Mientras la pedíamos, Pedro nos había buscado maní molido que aún no lo habíamos probado. Y vaya cosa más rica!
A la vez que cenábamos aprovechamos para conectarnos un ratito a internet, y después a casita a darnos una ducha y a dormir.