Nos levantamos prontito para aprovechar el día, el hotel está bastante bien, el Grand Resort & Spa, el desayuno regular como en todos los hoteles etíopes, otra ventaja del hotel es que da al lago, y aparte de las vistas no hace falta que vayas a buscar una barca que te lleve a ver los monasterios del lago, la barca te viene a buscar a tí (si ya la tienes contratada).
La gente suele ver como tres monasterios por aquí, pero nosotros sólo vamos a ver uno, se supone que es el mejor, y el que está más lejos, una horita hasta allí, otra para volver, un ratillo por allí, otro ratillo viendo el nacimiento del Nilo Azul.. creo que suficiente para pasar la mañana, y te ahorras los otros monasterios que deben ser más normalitos y a veces tienes problemas con la movida de que si dejan pasar a las mujeres ( me cuesta disfrutar de un sitio cuando estoy pensando que Izaskun está esperando aburrida en la puerta y acordándose de los familiares más lejanos de los machistas retrógrados que iniciaron este tipo de costumbre...), así que directamente a Debre Maryan.
El paseito en barca es de lo más agradable y relajante, el Lago Tana, el más grande de Etiopía, es de origen tectónico, estás en el cráter de un antiguo volcán, y tiene 84x66 kms.

Desembarcamos y nos dirigimos al monasterio propiamente dicho entre un montón de puestecitos (bastante caritos, pero en fín, si tienes tiempo y ganas de regatear supongo que el precio irá reduciéndose), encontramos con un rinconcito que ha preparado una estudiante para sacarse un dinerillo, muy agradable, y puedes tomar un té por 5 birs por cabeza

Y llegamos al monasterio, redondo, con una curiosa "campana" de piedra (que es una losa de piedra que se golpea con otra piedra, y suena mejor de lo que parece)

Pero lo bueno está en el interior, las pinturas nos gustan mucho, no soy experto en arte, pero tienen un colorido espectacular y tienen un puntito naif que queda muy bien, mejor que lo veáis




El guía que nos acompaña se toma su tiempo y nos lo explica muy bien, desde como las pinturas no son frescos, no están pintadas sobre la pared, sino sobre unos lienzos que están pegados a la pared, también nos explica todas las pinturas y luego nos acompaña al pequeño museo donde exponen los tesoros de la iglesia, y el sacerdote pone cara de foto para mostrar sus más antiguas biblias

Y volvemos a atravesar la zona de tiendas para volver al barquito y sequir disfrutando del paseo, esta vez al Nacimiento del Nilo Azul, el conductor (o chófer, o piloto, o patrón, o capitán o como se llame el señor que lleva una barquita) ve hipopótamos se acerca diciéndonos que tenemos mucha suerte, yo malpensado de mí pienso que se lo dirá a todos para que se sientan afortunados, pero cuando saca su móvil para hacer fotos me lo empiezo a creer.

Y como ya se nos ha pasado la mañana nos dejan en un restaurante pijo con embarcadero, tiene pinta de trampa para turistas, pero la comida tiene buena pinta, es carillo pero ya va siendo hora de darse algún homenaje, la verdad es que acertamos, la comida está muy buena (hay que probar el fish cutlet, nos gustó aquí y en el otro restaurante que comimos), y el sitio está muy bonito, pillamos una mesa al lado del lago, y.. ¡Sorpresa! ¡Salen hipopótamos! al lado de nuestra mesa, con el consiguiente revuelo en el local, se nos echan encima cuatro japoneses con sus cámaras para inmortalizar el evento, y digo encima, cuando estoy planteándome pincharles con el tenedor para ver si se apartan un poquito y me dejan comer, creo que ven mi cara, empiezan a poner a poner cara de vergüenza, a decir sorry y a hacer reverencias, pobrecicos, tenían una cámara, no pueden evitarlo, y nadie sabe pedir disculpas como un japonés....
Con la tripa llena ( y 230 birrs menos en la cartera por dos platos y dos cervezas, ha merecido la pena el dispendio, me gustó la comida y el sitio) nos dirigimos a las cataratas del Nilo Azul. El paseíto es de lo más agradable, cae un poco de xirimiri, pero qué narices, somos de Bilbao, si no llueve parece que falta algo, primero te encuentras con un puente muy bonito

y continuando con el agradable paseo el paisaje es bastante chulo, pero cuando llegamos... chasco, las cataras apenas llevan un hilillo de agua, ahora depende de una central eléctrica que han construido, y no hemos tenido suerte...en fín, ha sido una excursión agradable.


Regresamos a Bahir Dhar, nos tomamos un café tradicional para chutarnos de cafeína ( 7 birs en un sitio pijillo, no está mal) y nos vamos a dar un paseo, echamos un ojo en una tienda y preguntamos si tienes banderas (tengo un amigo que colecciona banderas traídas del país), no tiene pero nos lleva a la tienda de un amigo, que tampoco tiene, pero cree que otro amigo... y así poco a poco acabamos viendo el mercado de Gondar, asomando el morro a un molino, nos sonríen y nos invitan con gestos a entrar, creo que no van muchos "farenjis" por alli, y nos vamos metiendo en la parte auténtica del mercado, esa con un palmo de barro mezclado con excrementos de animales variados, y al 5º amigo...TACHAN!!, tiene una bandera, pero nos piden una cantidad exagerada, no bajan casi nada el precio, así que me doy media vuelta y me largo, me sigue y la acabo sacando por el 30% de lo que pedía, aún así me parece carilla, pero con la aventurilla que me ha costado conseguirla, ni tan mal.
Se nos ha pasado la tarde, así que nos vamos a cenar donde hemos ido antes a tomar el café (Wode Cofee)la comida y el café están ricos, 130 birs por dos platos y una cerveza), mientras cenamos se pone a caer el tormentón y nos vamos al hotel, que hoy el día nos ha cundido.