Para el día de hoy, teníamos previsto visitar la ciudad de Ávila. Para ello, dejamos el piso de Toledo y antes de poner dirección rumbo a Ávila, tomamos el coche para acércanos al Mirador del Valle.

Desde este mirador, se obtienen las mejores vistas de la ciudad de Toledo, pues se puede ver perfectamente el río Tajo, la catedral, el Alcázar, la Iglesia de San Idelfonso, el Museo de Santa Cruz…



De aquí se obtiene la postal típica de la ciudad, la que aparece en todos libros, guías de viaje… (de hecho es la portada de este diario). Es recomendable visitarlo después de haber visitado la ciudad, así es posible distinguir los diferentes monumentos.
Tras unas cuantas fotos, tomamos el coche y tras casi 2 horas de viaje llegamos a la ciudad de Ávila, en Castilla y León. Se encuentra situada junto al curso del río Adaja y se trata de la capital de provincia más alta de España, a 1131 m sobre el nivel del mar, en virtud de lo cual en su casco urbano son relativamente frecuentes las nevadas durante el invierno.
Pequeña historia: Tras la fundación romana y la asimilación de la población autóctona vetona de la zona —pues no existen indicios claros de un asentamiento prerromano en el casco histórico— la ciudad pasaría al poder visigodo. Ávila cayó, al igual que la mayor parte del territorio peninsular, bajo dominio musulmán a comienzos del siglo VIII, y no sería reconquistada de forma definitiva por las tropas cristianas hasta el siglo XI. Experimentó un notable auge durante el siglo XVI, para verse posteriormente sumida en una prolongada crisis y declive hasta el siglo XIX, en el cual la construcción del ferrocarril consiguió dar un empuje al desarrollo económico.
La seña de identidad es su muralla medieval completa, de estilo románico, destacando también otras construcciones representativas como la catedral del Salvador —cuyo cimorro se monta sobre la muralla— o la basílica de San Vicente. Ha sido considerada tradicionalmente como «ciudad de cantos y de santos» y su casco histórico medieval, en excelente estado de conservación, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1985.

Antes de nada, nos dirigimos con el coche, a otro mirador, en este caso al de Los Cuatro Postes. Desde este sencillo humilladero abierto, situado en la carretera de Salamanca y asociado a un episodio de la Infancia de Santa Teresa, se obtiene la panorámica más completa del conjunto amurallado.

Destaca un templete, construido en 1566, formado por 4 columnas dóricas, en cuyo centro se alza una cruz de granito.
Desde aquí se observa la imagen más típica de Ávila, el conjunto amurallado y la catedral al fondo.



Tomamos de nuevo el coche para dirigirnos al centro histórico de la ciudad; conseguimos aparcar al lado de la Iglesia de San Martin, de estilo románico.
De camino al centro, ya nos encontramos con las Muralla, símbolo de la ciudad. Se trata de uno de los recintos amurallados medievales mejor conservados de Europa. En el siglo III a. C. los romanos construyeron la primera muralla, siendo reconstruida en el siglo XI. La muralla extiende sus muros almendrados a lo largo de unos 2,5 km de trazado rectangular, contando con 9 puertas y casi un centenar de cubos y torreones. Los enormes muros de piedra se alzan hasta los 12 metros de altura, con un grosor que ronda los 3 metros. Unos números que impresionan.

Empezamos a bordear la muralla hasta que llegamos a la Basílica de San Vicente. Es el gran modelo del románico en Ávila y sus cuidadas proporciones lo convierten en un edificio único del románico hispánico. Es de un color naranja muy característico y es que está construida con piedra extraída de Villamayor en Salamanca.
Consta de planta de cruz latina con tres naves, cimborrio, tribunas, tres ábsides, atrio, dos torres y cripta. En el exterior destaca la portada occidental, conocida como el “Pórtico de la Gloria de Ávila“.

Después de pagar 2,5 € por persona, accedimos al interior donde sobresalen las bóvedas de la cubierta.
El altar mayor no es el original, sino uno barroco de madera dorada con columnas salomónicas, con la figura de San Vicente en el centro y las de sus hermanas a los lados.
La cripta está dividida en tres capillas, situadas bajo cada uno de los ábsides. En la central está la imagen románica de la Virgen de la Soterraña, patrona de la ciudad junto con Santa Teresa.
Pero el elemento más destacado del interior es sin duda el cenotafio (no alberga los restos, que como se ha indicado están en unas urnas en el altar mayor, sino que es un monumento funerario conmemorativo) de los santos titulares, Vicente, Sabina y Cristeta. De piedra policromada, es una de las obras más sobresalientes de la escultura románica en España, encontrándose además en un magnífico estado de conservación. Tiene forma de arca con tejado tripartito a dos aguas, con decoración de escamas. Los distintos relieves recogen escenas de la historia de los Reyes Magos y del martirio de los propios santos.

Justo al lado, se encuentra la puerta homónima, la de San Vicente.

Detrás de la basílica, se sitúa la Iglesia de San Andrés, edificada en los últimos años del siglo XI y es el templo abulense que muestra unas líneas más puramente románicas.
Continuamos el recorrido por la muralla hasta que nos encontramos con otra de sus puertas, la denominada Puerta de Carnicerías o del Peso de la Harina. Esta puerta es la que se encuentra más cerca de la Catedral.. Aquí se encuentra actualmente la Oficina de Turismo y es uno de los puntos de acceso al Adarve de la Muralla.

A la derecha de la Puerta, está la antigua Casa de la Misericordia (siglo XV), donde se ofrecía ayuda a los pobres; en la portada puede verse una escultura de San Martín dando su capa a un mendigo. Actualmente es un bar-restaurante.

A la izquierda de la Puerta tenemos un detalle muy original pues la parte trasera de la Catedral (la girola), llamado Cimorro por los por los abulenses, se integra en la misma muralla, como un elemento defensivo más, con torres y almenas.

Un poco más abajo, encontramos la plaza principal de la ciudad, la llamada Plaza de Santa Teresa o Plaza del Mercado Grande: en este lugar fue donde apareció la llamada Farsa de Ávila, episodio durante el cual fue destronado figuradamente Enrique IV de Castilla.

En ella destaca la Puerta del Alcázar, la más importante de la muralla, ya que era la más cercana al antiguo castillo. Tiene dos torres con almenas y un puente, también almenado, que une ambas torres por la parte superior.

Otro de los lugares de interés de la plaza es la Iglesia de San Pedro. Data de los siglos XII-XIII, es una de las más antiguas de la ciudad. Es una bella construcción, que cuenta con un rosetón cisterciense en su portada. Dentro, la austera ornamentación contrasta con el interesante conjunto de pinturas y retablos.

Al lado de la Iglesia de San Pedro, se halla otro templo religioso: la iglesia de Santa María la Antigua.

Pero si algo negativo hay que reseñar, es el horrible edificio (de Moneo) que construyeron hace unos años y que rompe con el estilo de la ciudad y estropea la visión de la plaza.

Como iba siendo hora de comer, comimos en un restaurante cerca de la muralla el menú del día. Entre los productos típicos de Ávila, cabe resaltar las Yemas de Santa Teresa, pequeñas bolas de color anaranjado elaboradas con yema de huevo batido.
Regresamos a la Plaza de Santa Teresa, y detrás de ella se abre la Plaza de Italia con distintos puntos de interés:
1. Museo de Ávila-Palacio de los Deanes: exhibe hallazgos arqueológicos de toda la provincia, muestras de arte popular y, pinturas y esculturas, desde la prehistoria hasta el siglo XIX.

2. Iglesia de Santo Tomé el Viejo: se conserva restos de la iglesia románica (siglo XII) de Santo Tomé el Viejo. Actualmente reconvertida en museo y almacén del museo Provincial.

3. Palacio de los Serrano: palacio renacentista reconvertido hoy en centro cultural perteneciente a la Fundación Caja de Ávila.

Volvimos de nuevo a la Puerta de Carniceras o del Peso de la Harina, y accediendo por esta puerta, nos encontraremos en uno de sus escenarios más interesantes: la Plaza de la Catedral, en torno a la cual se agrupan los siguientes edificios notables.
El primero de ellos es el Palacio de los Velada, justo a uno de los extremos de la catedral está este palacio, hoy reconvertido en día en hotel de lujo y comúnmente utilizado para celebrar bodas. En su interior se halla un bonito patio con techo acristalado donde podremos tomarnos un café sin estar alojados en el hotel.

Otro palacio es el del Rey Niño, que debe su nombre a que fue residencia del joven Alfonso XI mientras estuvo bajo la tutela del Obispo Don Sancho. Conserva la puerta original del palacio (hoy biblioteca pública) y parte de la portada y un balcón de esquina de la que actualmente es Oficina de Correos.

Finalmente tenemos el Palacio de los Valderrábanos (Casa de Gonzalo-Dávila), del siglo XIV, en el que destaca su espléndida portada con escenas y blasones nobiliarios. Actualmente, igual que el palacio de los Velada, es un hotel de lujo.
Pero el edificio más destacado de la plaza, es la propia catedral. Se inicia su construcción en el siglo XII, siendo la primera catedral en España que incorpora el estilo gótico, y se termina ya en el siglo XV. El templo tiene aspecto de fortaleza, ya que su ábside, denominado cimorro, está adosado a la muralla constituyendo el conjunto más voluminoso de la muralla.
Escasa de detalles en la fachada y en la torre debido a la complejidad para trabajar este tipo de material, el granito. Aún así, transmite la fuerza de una fortificación y parece a la vez un templo y una fortaleza.

Tiene dos portadas principales y su interior sigue el esquema gótico con planta de cruz latina con 3 naves y girola.


En el interior de la catedral hacia bastante frio para estar en abril, nosotros fuimos sin chaqueta y teníamos bastante frio en el interior, no me quiero imaginar cómo tiene que ser en enero. Es recomendable llevar una chaqueta, para evitar morirse de frio como nos pasó a nosotros. La catedral tiene un precio de 5€ y incluye una pequeña audio-guía.


El Retablo del Altar Mayor es una obra, que se perfila como una de las obras maestras de la pintura abulense, se inicia a manos del pintor palentino Pedro Berruguete en 1499, dando las trazas generales y realizando el cuerpo inferior o predela, en la que representa a los cuatro doctores de la Iglesia y a los evangelistas.
En cuanto a las vidrieras, un detalle importante es que sufrieron graves desperfectos como consecuencia del terremoto que asoló Lisboa en 1755.

En la zona del claustro, enfrente de la portada que lo comunica con la nave principal, se encuentran enterrados Adolfo Suárez y su esposa.

Salimos de la catedral, y un en dirección norte, nos encontramos de nuevo con la Puerta de San Vicente.
En esta misma calle nos encontramos con la Casa de los Verdugos, un austero edificio de principios del siglo XVI, construido en sillería de granito, con fachada plateresca con escudos nobiliarios y flanqueados por dos torres, que indicaría un carácter defensivo. Está declarado Monumento Nacional y, es sede permanente de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España y alberga el Archivo Histórico Provincial.


Prácticamente en la otra acera tenemos la Casa de los Águila, distinguible por su fachada de granito y mampostería, y su sobria portada. La casa lleva muchos años siendo restaurada para convertirse en anexo del Museo del Prado.
Un poco más adelante tenemos la Capilla de Monsén Rubí de Bracamonte, un convento de dominicas construido durante el siglo XVI en estilo gótico tardío y remodelado después conforme a gustos manieristas.
Aquí se encuentra enterrado Rubí de Bracamonte, noble participó en la conquista de las Islas Canarias.
Siguiendo por la misma calle, nos encontramos con el antiguo Palacio del Marqués de Benavites, que recibe este nombre en honor al noble encargado de construir la muralla por orden del rey Alfonso VI. Actualmente esta reconvertido en Parador de Turismo.
Justo aquí tenemos otras de las 12 puertas de la muralla, en este caso con la Puerta del Carmen. Debe su nombre a un antiguo convento de monjes carmelitas calzados, del que solamente queda el campanario.

A su lado hallamos el Convento del Carmen, fundado en el siglo XIV como monasterio de Carmelitas Descalzas, desde 1852 funcionó como cárcel provincial durante más de cien años. Tras una profunda rehabilitación se ha convertido en el Archivo Histórico Provincial.

Próximo, en dirección sur, se sitúa la Iglesia de San Esteban, el único templo románico intramuros. Conserva del siglo XI su ábside casi desnudo, y el resto de la iglesia, fue reconstruida en el siglo XVI.
*** Imagen borrada ***
Foto de avila.viajareslomio.es/ ...conventos/
Por esta misma calle (C/Vallespín) se alza el Palacio de los Polentinos, que antes de convertirse en el Museo de Intendencia a partir del 2011, fue residencia del general Mavaliches y más tarde, del Ayuntamiento mientras se construía el actual edificio ubicado en la Plaza del Mercado Chico.
Es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil de Ávila, con bella portada plateresca y patio columnario.

Detrás del palacio se levantan los juzgados de la ciudad.


Desde aquí, accedimos al centro neurálgico de la ciudad, a la Plaza del Mercado Chico. En ella se montan los principales puestos de ferias como la del medieval así como una pequeña pista de hielo en invierno.
En una fachada de la plaza se localiza el Ayuntamiento.
Y en la otra asoma la Iglesia de San Juan, de estilo románico, pero muy reformado en el siglo XVI en estilo gótico. La cabecera y las capillas del crucero son de estilo renacentista – herreriano. Conserva la pía en la que fueron bautizados Santa Teresa y otros abulenses ilustres.


Salimos de la plaza y nos encontramos con la zona comercial de la ciudad, por lo que paramos un poco en algunas tiendas.

Tras esta pequeña parada, nos dirigimos hacia el Convento de Santa Teresa, pero antes aprovecharíamos para visitar varios puntos de interés, entre ellos varios palacios y puerta de la muralla.
El primero de ellos, ya en la Plaza del Teniente Arévalo, es el edificio del Palacio Episcopal, que en su origen perteneció a una de las dos ramas en que se dividió el linaje de los Dávila. Pasó a propiedad de los jesuitas en el siglo XVII hasta su expulsión en el siglo XVIII. En este lugar ha desaparecido el adarve de la muralla, pues se vació el muro. Actualmente, el edificio alberga el Palacio Episcopal y la Iglesia de San Ignacio de Loyola.

En la plaza siguiente, tenemos el Palacio de los Dávila. Es el mejor ejemplo de palacio medieval que existe en Ávila; está formada por cuatro casas, siendo la más antigua (siglo XIII) la más cercana a la muralla. Actualmente pertenece al Palacio Arzobispal.

En esta plaza también tenemos la Puerta del Rastro.
Un poco más adelante vistamos la Plaza del Corral de Campanas, donde se halla el Torreón de los Guzmanes, actualmente sede de la Diputación Pronvincial de Ávila. Es un edificio del siglo XVI y donde tuvo residencia el rey Alfonso XII de manera temporal.

Justo al lado se halla otro palacio, en este caso el Palacio de Superunda, que está considerado como el último Palacio renacentista construido en la ciudad. En 1916 el pintor italiano Guido Caprotti se instala en el palacio. El Ayuntamiento ha comprado el edificio y las obras de la colección de este importante pintor costumbrista, que ahora pueden ser visitadas.


Adosado al Palacio de los Superunda se encuentra el Palacio de los Almarza, palacio de estilo gótico-renacentista.

Finalmente llegamos a la Plaza de la Santa, donde se halla el Convento de Santa Teresa, inaugurado en 1636 sobre la casa natal de Santa Teresa de Jesús, uno de los personajes más ilustres de la historia de Ávila. En 1886 el Convento y la Iglesia de Santa Teresa fueron declarados Monumento Histórico Artístico Nacional.


Es de estilo barroco, tiene escudos en la fachada y una escultura de la santa, guarda imágenes de Gregorio Fernández y cuenta con un museo teresiano y en él están enterradas sus reliquias.

También se puede ver un Museo de Reliquias y el Museo de Santa Teresa.
En esta plaza tenemos otra de las puertas de la muralla, la Puerta de Santa Teresa.
Pegada a ella por el lado derecho se sitúa el Palacio de los Núñez Vela, que actualmente acoge la sede de la Audiencia Provincial. Luce una sobria fachada con un gran puerta aboveda, y vigilan el acceso unas esbeltas columnas rematadas por los escudos de la casa.

Salimos por la puerta de Santa Teresa y empezamos a bordear la muralla.
A la salida nos encontramos con el Centro de Interpretación del Misticismo, un moderno edificio extramuros que, desgraciadamente estaba cerrado.
Llegamos a la Puerta del Alcazar, y tras cruzar por ella nos encontraremos con una estatua de Adolfo Suárez a tamaño real y que da nombre a esta concurrida plaza.

También acoge la antigua sede del Banco de España, un bonito edificio de principios del siglo XX que hoy en día es la Delegación de Hacienda.

Salimos al exterior, y tras un pequeño paseo, decidimos finalizar nuestra visita por la ciudad de Ávila. Tomamos el coche, y tras 1 hora de viaje, llegamos a Segovia, nuestro proximo destino para los siguientes 3 días. .