Nos levantamos temprano y nos sorprende el desayuno del hotel, no es que sea espectacular pero todo lo que tienen está muy bueno: bollería, quesos, fiambre, huevos,etc, no hay grandes cantidades pero están muy pendientes y reponen de forma inmediata.
Camino a la estación y sacamos el billete Alta + journee groupe (valido los sábados, domingos y días festivos) que es válido para grupos hasta 5 personas y con una validez de 24h, el precio varia respecto de las zonas a recorrer, en nuestro caso fueron 23,30€, lo que para 4 personas salía rentable.
Si vas a ir en tren en la zona en fin de semana o festivos, haceros con un horario, en las taquillas los tienen, ya que el número de trenes disminuye significativamente el fin de semana y así te evitas esperas innecesarias en la estación y se puede aprovechar más el tiempo.
Tras un ratito de espera, tomamos el tren a Colmar, no éramos nada originales, parece que todas las familias de la zona con crios pequeños tuvieron la misma idea, en unos 15 minutos estábamos en Colmar. Al salir de la estación giras a la izquierda y a un corto paseo empiezas a ver las indicaciones de los mercadillos navideños.
Colmar no es muy grande, al menos el casco antiguo que es donde están los mercadillos, por lo que es muy cómodo ir visitándolos; están bien indicados, son cinco y te vas encontrando indicaciones con flechas hacia donde dirigirte siguiendo los números.
Lo primero que nos llamó la atención, aunque ya habíamos visto algunas fotos, fue la decoración de las fachadas, las tiendas, etc. Todo realmente cuidado y bonito, por todos los sitios, adornos, ositos de peluche, decoraciones varias, todo cuidado al máximo.

Los mercadillos en general son bastante parecidos a los alemanes, que eran los que nosotros conocíamos, casitas como de madera con bastante oferta de artesanía de todo tipo y con una muy buena selección gastronómica de productos alsacianos: quesos, foie, pato ahumado, mermeladas, vinos, etc. el prácticamente todos los puestos te ofrecían a probar, son super amables. Los precios no eran demasiado baratos, pero si asequibles, nosotros compramos un foie artesano impresionante, y un pato ahumado magnifico.
Otro tipo de puesto muy abundante son los de vino caliente, similar al alemán pero con alguna diferencia, en primer lugar aquí hay tinto y blanco, en Alemania nosotros solo vimos tinto, y el sabor es un poco diferente, a mi me gusta más el teutón, pero el vin chaud también está rico. Otra diferencia en que aquí las tazas se sustituyen por vasos de plástico decorados, te cobran una señal por el vaso y cuando lo devuelves en el puesto te reintegran la fianza.

La mañana la dedicamos a pasear por los mercadillos 1, 2 y 3, un vino caliente aquí, un poco de queso allí, alguna que otra opción que podíamos poner en la carta a los Reyes Magos para la familia, poco a poco se nos hizo la hora de comer, y la necesitábamos sentarnos un rato.
Nos llamó la atención un restaurante porque nos gustó su decoración exterior, la carta nos pareció que tenía buena pinta, y nos quedamos era la Brasserie de les Tanneurs, el local tiene dos plantas pero es mas bien pequeño, las mesas están muy juntas por lo que puede ser un poco incomodo, pero es lo único malo que encontramos. Pedimos dos platos alsacianos, uno eran distintas carnes con chucrut y patatas y otros una tarta salada de carne, una especie de empanada. Mi hijo pequeño se decidió una una tarta flameada, una especie de pizza de masa muy fina y yo por una sopa de cebolla, magníficamente servida con una buena cantidad de queso y pan tostado. Todo estaba buenísimo y el personal de lo más amable, con agua con gas y un postre fueron 61€, nos pareció que estaba más que bien.

El día continuó por el mercado cubierto, con un buen número de puestos de productos locales, el de queso era fantástico, también había mieles, mostazas, etc. Vimos que dentro había un par de locales dentro del mercado con muy buena pinta donde también se podía comer. Había bastante gente comprando las viandas para la cena de Nochebuena.



Seguimos hacia Little Venice, el sitio es muy bonito, aunque el nombre desde mi punto de vista le viene un poco grande, ya que es un solo canal y no muy grande, Todo el mundo se quería hacer la foto en el puente, estábamos en hora punta.

Seguimos viendo los mercadillos haciendo hora hasta las 5 que era cuando los niños llegan en las barcas cantando villancicos junto a Papa Noel. Un rato antes de la hora nos quedamos junto al canal para verlos. A los críos no se les oye demasiado cuando cantan porque son pequeños, pero es bonito verles, y sobre todo las caritas de los peques al ver a Papa Noel en su barca.

Como empezaba a hacer frío decidimos deshacer el camino hasta la estación y regresar al Mulhouse.

Cuando legamos nos fuimos a la plaza de la catedral y cenamos allí en el mercadillo.

Paseito hasta el hotel y a descasar que falta hacía ya.