
VIERNES 21/08
El despertador suena a las 7:40. Con las lagañas puestas bajamos a desayunar y después pillar el metro hasta Bir-Hakeim porque la dama de hierro nos esperaba!!!! Nos plantamos a las 9:00 en punto y nos pusimos en la cola, ya bastante grande. Vemos que delante de nosotros tenemos a unos cuarenta taiwaneses (yo a día de hoy aun no entiendo porque no estaban en la cola de grupos). El guía de los taiwaneses muy amablemente nos dice que pasemos delante de ellos y nosotros, no se como lo hicimos, nos quedamos justo en medio de su grupo. Pues asi estuvimos toda la cola! En medio de un montón de taiwaneses, y claro, el guía les iva explicando cosas y ellos se iban riendo y era todo extraño y confuso xD!! Mo novio me dice “¿no te sientes rara?”, “¿rara? Me siento extraterrestre”, “si… yo también”. Asi una media hora un poco surrealista hasta que nos toco subir. Entonces uno de los taiwaneses nos dijo que pasáramos delante de ellos para pagar y subir a la torre, “thank you hombre, porque si tengo que esperar a que todos vosotros subáis me puede dar algo…”. Pagamos (tarifa reducida por ser menores de 26: 9,90€ ascensor hasta el piso superior) y para arriba!!

Nosotros nos dirigimos directamente al segundo piso y directamente fuimos a por el ascensor al tercero piso, ya que había leído que se formaba mucha cola. Suerte que lo hicimos así porque una vez bajamos vimos que la cola para subir era 5 veces la que habíamos realizado. Por tanto, nuestra visita fue de arriba abajo. En el tercer piso hace una fresca increíble (llevaros chaquetilla aunque vayáis en pleno verano porque la altura se nota!); unas vistas increíbles. Foto de rigor a la plaquita que señalizaba los kilómetros entre Barcelona y la Torre Eiffel y para abajo en ascensor!!!


Llegamos a la segunda planta y bajamos a la primera en escaleras. Supongo que subir será una pereza pero bajar no cuesta nada y ganas mucho: el ascensor para bajar estaba lleno en la segunda planta y vacio en la primera. Así que por ultimo vimos la primera planta y de ahí de nuevo a la calle, en ascensor.
De la torre Eiffel nos dirigimos a la parada de Les Halles. Nuestra primera visita fue La église de Saint-Eustache. Si bien por dentro no tiene ningún encanto especial, me encanta su exterior, y la plaza por la que está rodeada le da un toque chic muy acertado.

Desde esta posición hicimos unas fotitos a la bolsa de París, hicimos la cola para subirnos en la cabeza gigante de enfrente la iglesia (una mujer española se nos coló y creyendo que no le entendíamos dijo: “que se jo***”. Nos os voy a contar que pasó a continuación porque el cabreo mío fue de infarto


De ahí tira que te tira hasta el centro comercial de Les Halles, que tiene un aspecto muy peculiar por fuera y de ahí al Pompidou. Ese día solo vimos el museo por fuera pero juré que volvería para verlo por dentro!.


Nos sentamos un ratito en la fuente, crepe de canela en mano (aunque luego acabaría resbalando liquidillo por piernas, brazos, pantalón, camiseta…)


y cuando nuestros pies estuvieron de acuerdo, nos pusimos a andar dirección Hotel de Ville.Por desgracia el edificio estaba todo vallado y las fotos salieron chapuceras pero el edificio es muy bonito.

De ahí fuimos a ver la Tour de Saint-jaques y luego a por la Église Saint-Germain-Saint-Protais.

Con todo esto se nos hizo la hora de comer y nos metimos en un chino, donde había un aparador tipo charcutería con los diferentes platos que servían; tu elegías uno y ellos te lo ponían en un taper y te preguntaban que querías beber, entonces al lado había las bandejitas con platos, cuchillos tenedores… Cogías lo que necesitabas, te llevabas tu taper y te sentabas en el restaurante. Era una especie de self-service pero sin serlo. La verdad es que lo que pillamos estaba buenísimo, yo no me acabé ni la mitad y el precio excelente (14€ dos personas, contando las coca-cola’s)
Después de comer nos dirigimos a Place des Vogues, uno de los rincones más acogedores de la ciudad. Nos tiramos en el césped como todos los parisinos (una costumbre muy habitual, ya lo veréis) y desde esa posición empecé a disparar fotos. Todo por no levantarme…


Al final, por desgracia, tuvimos que levantarnos y dirigirnos hasta place de la Bastille , donde cogimos el metro hasta la Opera Garnier.

La Opera Garnier es majestuosa, tanto por dentro por fuera. Lo único que me faltó es que dentro de la opera pusieran algún hilo musical, como en versalles, que ayuda a sentir mejor la magia del lugar (no sé si me explico :S)



Después de una horita pululando por la Opera Garnier (la biblioteca, la sala principal, la escalinata de la entrada…) salimos y nos dirigimos a la parte de atrás, donde se encuentran las galerías Laffayette. La estructura es exactamente igual que un Corte Ingles: entras por la zona de perfumería (siempre, eh?? No sé porque), tardas media hora en encontrar las escaleras para subir, otra media para encontrar las de bajada y una hora para lograr salir del local. La diferencia es la zona central, ya que las Lafayette tienen una cúpula preciosa y el corte ingles no tiene nada de nada. Nosotros, que somos jóvenes y por tanto, unos arruinados, fuimos sin pararnos hasta la cúpula para observar las vistas gratuitas de la ciudad.

De aquí dirección Madeleine (en el mapa parece una barbaridad pero la verdad es que está muy cerca de Opera Garnier)


Como estábamos exhaustos hicimos las fotos a Madeleine deprisa y corriendo, la vimos por fuera, por dentro y ahora si, a coger el metro hasta Champs Elysses y de ahí directos a un Mkdonald’s + Mcflurry (el segundo del viaje). Mientras tomaba mi heladito enciendo mi cámara y… horror!! Aun quedan dos días y solo caben 100 fotos más!!! Habrá que borrar. Me puse con la cámara, borra que te borra, “esta la borrarías??” “mmhh… nono, está guárdala que luego la retocamos…” “y esta??” “ui si, esta si”…. Así se nos pasamos como una hora hasta que vimos que la afluencia de gente empezaba a ser insoportable. Volvimos al hotel, y de ahí al mismo local que la noche pasada, esta vez a por una pizza!! Mhhhh!!!! Solo de acordarme