Las Montañas Rocosas huelen a curry. Espero que no sea así por todas partes, pero en el camping en el que estamos esta noche, se nos han puesto unos indios al lado (indios de la India, no arapahoes ni nada similar) y llevan dos horas haciendo sus comidillas especiadas en la barbacoa. Total, que estamos ahumados vivos. Bueno, esa es la anécdota, lo importante es que ya hemos dejado las Grandes Llanuras, y hemos llegado a las montañas. Hemos dejado atrás Iowa y Nebraska, y hemos llegado a Colorado. Y por el camino hemos perdido una hora. No nos la han robado, sino que aquí es una hora menos que en la zona central de EEUU.
En Lincoln, capital de Nebraska, dormimos bien, salvo por lo mosquitos que se cebaron con nuestras ricas carnes hispanas. Nada más desayunar, se nos vinieron encima unos enormes nubarrones grises que, como no podía ser de otra manera, descargaron un aguacero sobre nosotros y todo lo que nos rodeaba. Eso nos impidió ver Lincoln tranquilamente, aunque lo cierto es que tampoco tenía mucho que ver, salvo el Capitolio con una cúpula coronada por la estatua de un tío sembrando, prueba inequívoca de que este es un estado totalmente agrícola. Siguiendo hacia el oeste, dejamos atrás la tormenta. Nosotros corríamos más que ella.
La siguiente parada fue en North Platte. Por aquí, y hacia el oeste, era la ruta seguida por miles de colonos que en el siglo XIX viajaban por caminos y rutas aquí llamados “trails” en busca de prosperidad. Entre las principales rutas, estaban las seguidas por los mormones hasta su asentamiento en Salt Lake City, y el Oregon trail. También estaba el famoso Pony Express, que durante unos años era el ágil servicio de correo a caballo que comunicaba las nuevas tierras con el este. Una de las paradas de este servicio la pudimos visitar. Les dijimos que éramos españoles y nos miraban sorprendidos. Quizá seamos los únicos españoles que han pasado por estas tierras en años.
Ruta 80 hacia el Oeste. by Juan Hernando Martín, en FlickrEn North Platte también montó su rancho Búfalo Bill. Y allí estábamos nosotros visitándolo, naturalmente. Es una muestra de los ranchos que por aquí se estilan, con su casa, y su enorme establo. Aquí se entrenaban para las exitosas giras en las que se recreaba el Oeste americano, preludio de lo que sería el género cinematográfico conocido como “Westerns”. Así que entre John Wayne el día anterior, y Búfalo Bill, íbamos entrando en ambiente. Nos quedaba Ogalalla, todavía en Nebraska, punto de encuentro de los cowboys en su época gloriosa, allá por el siglo XIX. Aquí trasladaban el ganado desde Texas para venderlo a granjeros de los estados del norte y centro del país. Tanto hombretón se divertía en los diversos establecimientos de dudosa reputación del lugar. De aquello ya no queda nada, salvo algunas casas de madera imitando el viejo estilo.
Ogallala (Nebraska) by Juan Hernando Martín, en FlickrTocaba buscar sitio para dormir, y cerca teníamos el lago McConaghy. Hemos descubierto que por todas partes hay una red fantástica de Parques Estatales, donde normalmente se puede acampar. El sistema consiste en que tu llegas a la entrada, dónde no hay nadie, y metes 10 dólares en un sobrecito que depositas en un buzón. Se presupone la honradez y buena voluntad de la gente, aunque seguramente hay muchos que no pagan. Nosotros, para dejar el pabellón español bien alto, fuimos honrados y cumplimos debidamente. Acampamos al lado del lago y pudimos disfrutar de un bonito atardecer.
Lake McConaughy (Nebraska) by Juan Hernando Martín, en FlickrHoy viernes, 19 de junio, hemos dejado Nebraska y nos hemos adentrado en Colorado con su correspondiente cambio horario y paisajístico. La parte oriental del estado es árida y está poco cultivada. Eso sí, se ven granjas con miles de cabezas de ganado. A medida que vas viajando a poniente, se empiezan a vislumbrar las Rocky Mountains, altísima cordillera con algunos cuatro miles que conservan sus cumbres nevadas durante el verano. Y aquí estamos, acampados en Estes Park, a la entrada del Rocky Mountains National Park, el primer Parque Nacional que visitaremos en nuestro recorrido. Eso si sobrevivimos a la noche, porque hay avisos de osos sueltos en el entorno…
Colorado. Rocky mountains. by Juan Hernando Martín, en Flickr
Estes Park (Colorado) by Juan Hernando Martín, en Flickr
