Llegamos con un vuelo de Emirates, escala en Dubai, a las 14:45 Hrs. Nos recibe Ram, que será nuestro conductor durante todo el viaje, con un collar de flores y unas fotos.
Nuestro primer impacto es la caótica circulación. Nada que te hayan explicado o vivido se parece a esto. No hay carriles, ni direcciones ni prioridades (aparentemente). Manda la ley del pito, y a pesar de ello, durante el viaje solo vimos un accidente. Los 23 km hasta el hotel, suponen de 1 a 2 horas.
El hotel, Palace Heights, está situado en Connaught Place, en el centro de la ciudad y las tiendas “modernas” y kis restaurantes, ideal para pasear y comer bien. El precio 100 €, caro para un 3 estrellas, pero Delhi es más caro y se pagan la situación y las fechas.
La gente en la plaza fue el segundo impacto. La India prometía sorprendernos.
A pocos pasos del hotel está el recomendado restaurante Embassy, bueno pero caro; y en el hotel, el Zaffran, apreciado por los nativos y algo más económico. El primer contacto con la comida india no nos defraudó, picaba hasta lo “no spiced”.
