Jueves 27 de Julio:
Nuestro vuelo Finnair AY736 salió puntualmente a las 01:05 en dirección a Helsinki, ciudad donde haríamos escala. Siempre hemos intentado volar sin escalas, pero esta vez decidimos hacerlo así ya que salía bien de precio. Eran casi 9 horas en la capital de Finlandia y nos daba tiempo a darnos un paseo por la ciudad y conocer algunos de sus puntos más emblemáticos. No es una ciudad que estuviera en nuestra lista de destinos prioritarios ni la teníamos contemplada para una escapada de unos días, así que nos pareció una buena idea aprovechar esas horas para llevarnos una idea general de la ciudad.
Este primer vuelo fue bien, Victor se encontraba animado y sin molestias renales. Llegamos a las 06:40 de la mañana al aeropuerto y tras dejar algunas cosas en unas taquillas para ir ligeros de equipaje, fuimos a la parada de tren de la terminal (Helsinki Vantaa Airport ) para ir hasta el centro de la ciudad. También es posible hacerlo en autobús pero la diferencia de precio es mínima y es mucho más rápido y sencillo hacerlo en tren. El trayecto nos costó unos 6 euros por persona, comprado en las máquinas VR de autoventa. Estos billetes tienen una validez de 90 minutos. Existe la posibilidad de comprar un pase para todo el día pero salía más caro ya que sólo necesitábamos dos trayectos.

Al llegar a la estación de tren, con un estilo Art Nouveau entre arquitectura comunista y El Señor de los Anillos, nuestra primera misión fue encontrar algún sitio para desayunar. Al lado de la estación había un centro comercial y allí encontramos una cafetería abierta, ¡pero vaya precios!, el desayuno, un café y una pasta o tarta por persona salió caro para lo que estamos acostumbrados en España, pero entra dentro de lo esperable en un país nórdico.

Entre croasanes y tartas varias vi algo que me llamó la atención ya que no lo conocía, era una especie de pasta rellena de arroz y decidí probarla, en los viajes hay que probar cosas nuevas, ¿no? Sin saberlo (de eso me enteré después) me comí una Karjalanpiirakka, o pastel de Carelia, una región finesa limítrofe con Rusia. No estaba malo pero creo que me quedo con las tartas normales

Tras reponer fuerzas cogimos un bus justo en la explanada de al lado de la estación para irnos a un punto situado hacia las afueras de la ciudad, el Parque Sibelius, para ver la estatua que los fineses dedicaron a su compositor más afamado internacionalmente (con el permiso de Lordi

Desde aquí volvimos andando hacia el centro de la ciudad, pasando primero por la Iglesia de Piedra (Temppeliaukio), una iglesia subterránea excavada en la roca que presume de una acústica perfecta debida a su gran cúpula. Me gustó la visita, y además había allí una señora tocando. Es conocida de forma coloquial entre los finlandeses como Piruntorjuntabunkkeri (bunker de defensa anti-diablo).

Tras visitar la iglesia nos encaminamos hacia el centro propiamente dicho, pasando por delante de edificios emblemáticos como el Museo Nacional de Finlandia, el Parlamento, el museo Ateneum, el Teatro Nacional... hasta llegar al paseo de la Explanada, una avenida donde se ubican tiendas de lujo y mansiones, vamos la zona comercial por excelencia.
Tras recorrer la avenida llegamos a la Plaza del Senado (Senaatintori), donde se encuentra la que es quizá la imagen más característica de Helsinki, la Catedral luterana, con su blanca estampa recortada contra el cielo azul. El diseño de la plaza es de estilo neoclásico y junto a la Catedral se pueden encontrar el Palacio del Consejo de Estado y la Universidad. La Catedral es del siglo XIX y se eleva encima de una escalinata sobre toda la plaza.
Tras esta parada teníamos previsto ir a ver la catedral ortodoxa y la zona del puerto y el mercado para comer por allí y volver al aeropuerto, pero Victor empezó otra vez con dolores en el riñón, bastante fuertes, y nos volvimos al aeropuerto. Comimos en un MacDonalds algo rápido y nos fuimos a recoger las cosas que teníamos en las taquillas. Ya dentro de la zona de embarque nos encontramos con el sexto miembro del viaje, Jorge, que venía desde su Galicia natal en otro vuelo distinto y nos uníamos ya en el tramo Helsinki-Osaka.
Nuestro vuelo JL6802 de Japan Airlines salía a las 17:25 y teníamos varias horas por delante para ver películas, dormir, probar la comida del avión... si podíamos claro. Victor pasó el vuelo bastante regular, con dolores que no se iban pese a tomarse la medicación que le dieron en Málaga, pero ahí ya poco podíamos hacer. Decidimos que cuando aterrizáramos en el aeropuerto de Osaka-Kansai cogeríamos el tren a Kyoto como estaba previsto y en cuanto llegáramos al hotel llamaríamos al seguro para que nos mandaran a un hospital nipón. El viaje empezaba estupendamente
NOTA: Las fotos de esta etapa están sacadas de Internet, ya que he tenido problemas con mis fotos y he perdido las de algunos días, incluyendo las de Helsinki.