Viernes 28 de Julio:
Nuestro vuelo aterrizaba en el aeropuerto de Kansai sobre las 9 de la mañana hora local. El viaje había sido largo desde que salimos de Ceuta, teniendo en cuenta que además habíamos pasado casi 10 horas en Helsinki de escala, y se notaba en el cansancio, pero la emoción de la llegada y empezar a descubrir cosas nuevas era más fuerte. Lo malo, que Victor seguía fatal.
Lo primero que hicimos tras salir del avión fue ir al baño, y allí ya pudimos tener una primera toma de contacto con los WC japoneses modernos, los de los botones y los chorritos y la verdad es que no me parecieron difíciles de utilizar, está todo bien indicado. A lo largo del viaje probamos muchos de estos servicios y la verdad es que me encantaron, ¡quiero uno para mi casa!.
Recogimos las maletas y salimos ya al hall de llegadas, donde cambiamos dinero en un puesto de cambio que allí había, con un cambio más que aceptable. Del hall salimos a la calle para cruzar a la estación de tren que hay junto a aeropuerto. La primera sensación de humedad y calor fue sofocante, una bofetada en la cara en toda regla, y eso que en Ceuta en verano con el levante estamos muy acostumbrados a la humedad veraniega, pero ni punto de comparación con lo de allí. Este clima se mantuvo durante los primeros días del viaje, mucho calor y humedad elevadísima, lo que nos hacía estar reponiendo líquidos constantemente y dejarnos un presupuesto en las famosas máquinas de vending japonesas. ¡Menos mal que están por todas partes!
Buscamos el logo de la zona de taquillas:

y allí nos atendió nuestra primera empleada ferroviaria, de los muchos que conocimos durante este viaje. Ésta al menos sabía un poco de inglés, que en otras ocasiones no sabían apenas nada. Aún así, siempre consigues comunicarte con ellos, la legendaria amabilidad japonesa es cierta y siempre están dispuestos a ayudarte en cualquier situación. Lo primero que hicimos fue canjear el JR PASS, le dimos el vale y a cambio nos dieron el documento que te da acceso a las estaciones y los trenes. Le pedimos que pusiera fecha de activación para el día 1 de Agosto, ya que en los días que pasaríamos en Kyoto no lo íbamos a usar, y así ya nos duraba para todo el resto del viaje. También le pedimos que nos diera los billetes con asientos reservados para el día 2 de Agosto, que teníamos planificada la excursión a Himeji.
Cogimos el primer tren directo que salía para Kyoto, el Limited Express Hakura 14 de las 10:46. Llegar al andén fue fácil, en las estaciones de tren está todo muy bien indicado y con muchos carteles, así que es fácil saber donde tienes que ir. Buscar el punto del andén fue un poco más complicado pero con la ayuda de alguien a quien preguntamos, problema arreglado. El tren iba casi vacío, al menos en nuestro vagón, y además tenía wifi gratuito, por lo que aproveché para bajarme los idiomas japonés e inglés en la aplicación de traductor de goole, ya que veía que nos tocaba ir de médicos en cuanto llegaramos a Kyoto.
A las 12:04 habíamos llegado a nuestro destino y salimos de la estación central de Kyoto hacia nuestro hotel. De camino en el tren fui buscando información sobre los hospitales que había en Kyoto y había uno justo al lado de la estación, y que además tenía consulta de urgencias de urología, por lo que supuse que sería ese al que nos iba a mandar nuestro seguro. El hotel estaba a unos 5 minutos andando de la salida de la estación, pero debido al cansancio, el calor, las maletas y las circunstancias nos parecieron más. El hotel era el Guesthouse in Kyoto Karatachi Nanajo Ainomachi, que tiene aspecto tradicional por fuera pero completamente reformado por dentro. Las habitaciones son amplias y son como estudios, con tu zona de cocina, lavadora, etc, y con un baño que hace las veces de secadora también

Cuando llegamos era pronto para hacer el check-in, ya que, en general, en todas partes es a partir de las 2 de la tarde como poco, muchas veces a partir de las 4. Hablamos con los empleados y nos dijeron que tenían preparada una de las 3 habitaciones que teníamos reservadas, así que nos la quedamos Victor y yo para que él pudiera descansar y empezar ya a llamar al seguro y gestionar la asistencia hospitalaria.
Como me esperaba, nos dijeron que teníamos que ir al Takeda Hospital, el que está justo al lado de la estación de tren. En 5 minutos estábamos allí y preguntamos en el mostrador de admisión. Primer problema, ninguna de las chicas que había allí sabía inglés, pero nos dieron unos formularios para que fuéramos completando que sí estaban en inglés, y además le tomaron la temperatura. Como tenía fiebre le hicieron ponerse su mascarilla, como un japonés más
Mientras rellenábamos el formulario apareció por allí una señora, trabajadora del hospital, que fue nuestra salvación. Ella sí hablaba inglés y fue la que estuvo pendiente de nosotros en todo momento, diciéndonos los pasos que teníamos que seguir y a qué consultas había que entrar. Le hicieron analíticas y una ecografía y le dijeron que la piedra había llegado a la entrada de la vejiga y que había ocasionado una obstrucción y retención de orina, de ahí la fiebre. Le pusieron más goteros y el médico de urgencias que le atendió le dijo que le pinchaban antibiótico, y que tenía que volver todos los días al hospital a que le pusieran uno durante 1 semana. Esto evidentemente nos trastocaba todos los planes, porque implicaba perder tiempo en ir al hospital y además cancelar las excursiones que teníamos programadas a Nara e Himeji. La intérprete nos comentó que el médico que le había visto era un internista, no un urólogo y que si queríamos una segunda opinión podíamos volver al día siguiente por la mañana temprano y nos atendería, y quedamos en que haríamos eso.
Volvimos al hotel y pasamos el resto del día en la habitación, solamente salí un rato por la noche para comprar algo para cenar y desayunar en un combini cercarno al hotel. Los combinis son tiendas donde venden un poco de todo, y que vienen muy bien para hacer comidas rápidas con un presupuesto ajustado, tienen desde patatas fritas y guarrerías varias a bandejas de shushi, platos combinados de cocina japonesa, sandwiches, bebidas, dulces, etc. Me llamó la atención que pese a ser ya tarde, porque serían las 11 de la noche o así, seguía haciendo un calor y una humedad de mil demonios, de hecho se me empañaron las gafas nada más salir a la calle
Los otros 4 componentes del grupo siguieron con el plan original y esa tarde aprovecharon para ver la zona más cercana al hotel: Torre de Kyoto, templos Higashi Hongan-ji (東本願寺) y Nishi Hongan-ji (西本願寺), mercado Nisjiki, etc. Nosotros de momento no pudimos disfrutar de la ciudad, aunque por otra parte nos evitamos los calores y agobios climatológicos con el aire acondicionado del hotel.