Domingo, 6 de Agosto
Dejábamos Beppu de la misma forma que lo encontramos, lloviendo, aunque esta vez con más intensidad. El Tifón Noru ya estaba prácticamente encima y se notaba. Sentimos pena por no poder ver lo que teníamos previsto, eran algunas de la cosas que más ilusión nos hacían del viaje, pero no podíamos hacer nada. Con toda la lluvia y el viento poco íbamos a ver estando al aire libre. Aquí tenemos al culpable de nuestros cambios de planes:
Hicimos de nuevo el trasbordo en Kokura y sobre las 11 y pico de la mañana llegamos, por tercera vez, a la estación de Hiroshima, pero esta vez para quedarnos en la ciudad. A la tercera va la vencida

Dejamos las maletas y salimos a conocer Hiroshima. En esta ciudad funciona un autobús turístico que sale desde la estación de trenes y que va recorriendo los puntos más importantes de la ciudad. Realmente son dos líneas, naranja y verde, pero ambas llegan a la zona de la cúpula y el Parque de la Paz. En esta web podéis encontrar más información:
www.chugoku-jrbus.co.jp/ ...purupu/en/
Un detalle a tener en cuenta es que el bus está incluido en el JR PASS, por lo que si tenéis el bono de trenes os sale gratis.
Nos bajamos en la parada que hay justo al lado del museo de la bomba atómica, ya que íbamos a empezar por ahí la visita, pero antes de entrar comimos en un italiano que había justo enfrente un menú del día y nos gustó bastante.
Ese día el museo estaba abarrotado. Se notaba que era el día del aniversario de la bomba porque había una marea humana increíble. Aún así, entramos rápidamente sin apenas cola y puedo decir que lo disfruté mucho. Nos enteramos de muchas cosas sobre el conflicto, se podían ver fotos de la Hiroshima de antes de la bomba y era realmente emotivo. La Hiroshima de hoy no tiene nada que ver, es una ciudad moderna, de calles largas y rectas y edificios altos de acero y cristal, aunque bastante bonita, amplia y, por supuesto, limpia y ordenada. Había una exposición de objetos encontrados allí después de la explosión: ropa, juguetes, objetos de la vida diaria, así como muchas fotos de las victimas que lograron sobrevivir a la explosión, realmente era bastante crudo de ver. Sin embargo, lo que más me impresionó de todo el museo fue un documento en el que se mostraba un estudio que los americanos hicieron para ver dónde iban a soltar la bomba, buscando el mayor daño posible. Para eso estudiaron la orografía del terreno y buscaban una ciudad rodeada de montañas que concentrara las ondas expansivas. Espeluznante. Entre las candidatas estaban Hiroshima, Yokohama ... y Kyoto. Si el golpe para Japón fue tremendo no me quiero ni imaginar lo que hubiera significado si la bomba hubiera destruido la antigua capital imperial y el símbolo de la tradición japonesa.

Al salir del museo unas niñas de un colegio me hicieron una entrevista, supongo que para un trabajo del colegio, preguntándome mi opinión sobre el museo, la bomba, etc. ¡Me hizo hasta ilusión!
Después nos dedicamos a recorrer el Parque de la Paz. Este parque está lleno de monumentos conmemorativos como la llama eterna, el cenotafio en memoria de las víctimas coreanas, el monumento de los niños, etc. Por ser el día que era había también distintas actuaciones de solistas y grupos corales y una cola para hacer ofrendas y rendir homenaje a las víctimas. De todo el parque lo que más impresiona, por motivos obvios, es el edificio de la cúpula. Está en ruinas pero su estructura todavía es visible pese a encontrarse a pocos metros del punto donde cayó la bomba, fue de los pocos edificios que quedaron en pie. En el museo se veía alguna foto de la ciudad y estaba todo arrasado, sólo quedaron algunos edificios sueltos desperdigados, entre ellos la cúpula.


Justo al lado de la cúpula habíamos quedado con el resto del grupo. Nos estuvimos contando las batallitas del día que habíamos pasado por separado y nos contaron que por la mañana, a la hora en que cayó la bomba hay una ceremonia presidida por el silencio y también un desfile con banderas de los países del mundo. ¡Nuestra amiga Isa se las ingenió para llevar la bandera española! Tomamos un café en una cafetería cercana a la cúpula y fuimos a prepararnos para el acto de la tarde-noche, que posiblemente sea el más bonito. Delante de la cúpula, a la orilla del río, hay un escenario donde iba a tener algún tipo de discurso o actuaciones y algunos del grupo se colocaron delante del escenario. Mis intenciones eran un poco diferentes. Cogí un sitio en un al lado de un puente, en la orilla opuesta a la cúpula, para poder tener algunas fotos chulas del acto que iba a tener lugar después. A eso de las 5 de la tarde, justo delante de la cúpula, empiezan a soltar farolillos por el río. Al principio era un poco decepcionante, pues no se veía la llama que tenían dentro porque había mucha luz y muchos se hundían en el agua, dando una imagen algo deprimente, pero en cuanto se hizo de noche mejoró muchísimo y la imagen de los farolillos encendidos llevados por la corriente con la cúpula detrás es realmente evocadora.



Tras el acto volvimos al hotel, cenando algo en un 7 Eleven cercano, y estuvimos decidiendo qué hacer al día siguiente. En el plan inicial el día 7 de Agosto era el día que teníamos reservado para Hiroshima, pero ya lo habíamos visto, así que teníamos que buscar plan alternativo. Barajamos varias opciones pero ninguna era especialmente buena, entre otras cosas porque nuestro amigo Noru, el tifón, llegaba al día siguiente a esa zona de Japón y traería con él las lluvias y los vientos de los que estábamos escapando. Al final optamos por la opción más fácil y decidimos ir a ver algo de Osaka, ciudad que no estaba contemplada en el plan inicial.