Domingo, 13 de Agosto:
Nuestro segundo día completo por la zona de los Cinco Lagos del Fuji lo pasamos de nuevo divididos en varios grupos, ya que los intereses eran distintos. Jorge se dio un buen madrugón para subir al Fuji. Desde la estación de Fujisan, en la misma línea que va a Kawaguchiko se pueden coger autobuses que te llevan a la zona de la gran montaña para empezar el ascenso, y eso fue lo que él decidió hacer ese día. Isa y Juanlu se tomaron el día con calma debido al estado de salud de Isa y lo dedicaron a conocer un poco la ciudad de Kawaguchiko y algunas de las atracciones que ofrece como el Bosque Musical, un museo sobre instrumentos musicales que dijeron que era muy interesante y que yo me quedé con ganas de ver. También fueron al Shizen Seikatsukan, un jardín desde donde se pueden obtener impresionantes vistas del Fuji reflejado en el lago... pero ese día, como de costumbre, el volcán ni estaba ni se le esperaba, ya que volvíamos a tener nubes y amenaza de lluvia en cualquier momento. En ambos lugares hay parada de la línea roja de bus, por lo que es muy cómodo llegar.
Por nuestra parte, Mar, Víctor y yo nos encaminamos, como primera parada, al Fuji-Q Highland. Este parque de atracciones es famoso en todo el mundo no sólo por su ubicación, a los pies del monte Fuji, sino también por la calidad y cantidad de sus montañas rusas. Tiene su propia parada de tren, que te deja justo en la taquilla y tornos d entrada, pero también es posible llegar desde Tokyo en unos buses directos que salen desde Shinjuku, por si a alguien le interesa ir en una excursión de un día completo desde la capital nipona.
Precio de la entrada al parque: 1500 yenes, 900 para niños.
Precio de la entrada con pase gratuito para casi todas las atracciones: 5700 yenes, 4300 para los niños y 5200 para los estudiantes.

Como no teníamos intención de montar en muchas de las atracciones compramos sólo la entrada, porque además, la casa del terror que era lo que más nos atraía no está incluida el el pase diario, así que no nos compensaba en absluto el "free pass". Nosotros llegamos temprano, a eso de las 8:30, ¡¡¡y ya había 3 horas de cola para las montañas rusas!!! Se veían unas colas enormes en las zonas habilitadas para que la gente espere. Las montañas rusas más importantes del parque son:
-Montaña rusa Takabisha (高飛車): La montaña tiene el record Guinnes de la caída con pendiente más pronunciada de una montaña rusa, con 121 grados. Mientras subes el tramo vertical puedes disfrutar de las vistas del monte Fuji.
Longitud del recorrido: 1.004 metros
Máximo ángulo de caída: 121 grados
Máxima velocidad: 100km/h
Capacidad 8 personas
Apertura: 2011
-Montaña rusa Dodonpa (ドドンパ) : Es otra montaña de record Guinness. Esta vez el record es de velocidad punta – aunque hoy en día ya ha sido superada. En 1,8 segundos la atracción alcanza los 172 kilómetros por hora (en esto todavía ostenta el record Guinness de aceleración).
Longitud del recorrido: 1.189 metros
Máxima altura: 52 metros
Máxima velocidad: 172km/h
Capacidad: 8 personas
Apertura: 2001
-Fujiyama: en el pasado ostentó otro record Guinness, en este caso el record es de altura. Ahora ya no es la más alta del mundo, si no la octava, la quinta más larga, y la décima más rápida. Y es que la parte más alta de esta montaña rusa alcanza los 79 metros de altura. Además, como no, desde allí puedes ver el monte Fuji. En la entrada han colocado un vagón antiguo de la atracción donde te puedes hacer fotos frikis sin necesidad de montarte en la montaña rusa.
Longitud del recorrido: 2.045 metros
Máxima altura: 79 metros
Máxima velocidad: 130km/h
Capacidad: 28 personas
Apertura: 1996
-Eejanaika (ええじゃないか) : Esta es sin duda la montaña rusa que da más respeto. Ostenta el record de la montaña con el mayor número de giros del mundo. Y es que no sólo tienes los “looping” de la propia montaña, si no que en tu asiento estarás con los pies colgando, girando hacia los lados, hacia atrás y hacia delante (giros de 360 grados).
Longitud del recorrido: 1.153 metros
Máxima altura: 76 metros
Máxima velocidad: 126 km/h
Capacidad: 20 personas
Apertura: 2006
Otras atracciones llamativas del parque son las de agua, la Nagashimasuka (ナガシマスカ) es un recorrido por un canal de agua montado en una especie de tazas que giran, todo presidido por unas enormes estatuas de gatos. El Great ZABOON es la típica que te montan en un vagón que sube una pendiente y desde arriba te lanzan a un estanque con la consiguiente salpicadura. Han colocado un paso elevado justo enfrente, protegido por cristales, para que la gente pueda ver la atracción en primer plano y sin mojarse. Hay también atracciones para niños, algunas más suaves, puestos de comida, tiendas, etc, lo típico de los parques de atracciones, y por supuesto, innumerables puntos donde hacerte fotos frikis metido en un pan de perrito caliente o como si fueras un Power Ranger.

Sin embargo, nuestras intenciones en el parque eran un poco diferentes a todo este tipo de atracciones. Nos interesaban sobre todo 2: La casa del terror (Super Scary Labyrinth of Fear) y el Ultimate Fort. Ya he dicho que nos gusta el terror japonés, ¿no?, pues preparando el viaje encontré que este parque tiene una casa del terror brutal. Como llegamos temprano no había prácticamente cola y en 5 minutos de espera estábamos dentro. Primero te meten en la historia de un hospital abandonado con un vídeo, y luego una enfermera te guía a una puerta, te da una linterna y al más puro estilo "Silent Hill" tienes que recorrer los pasillos llenos de camillas, consultas, material médico, muertos, sangre, vísceras... y gente que te asusta y te hace salir corriendo. ¡Fue genial! Además no íbamos sólos los tres, si no que nos metieron con dos chicas y un chico japonés algo peculiares y nos reímos bastante. La atracción dura una media hora, y recorres el hospital entero subiendo y bajando escaleras, pasillos largos y oscuros con muchas puertas donde en cualquier momento te puede salir alguien, cortinas que se mueven, la morgue.. .¡una pasada! Era un poco como estar en el juego de "Silent Hill" pero de verdad. Estos japoneses son unos genios del terror.
Lo que yo no sabía es que unos días después viviría una experiencia aún más real y espeluznante, pero eso es otra historia que ya llegará en su momento.Al salir del hospital del terror nos fuimos derechos al Ultimate Fort 2, aquí ya había algo más de cola, unos 20 minutos. Te meten en el papel de unos investigadores que tienen que recuperar unos documentos ocultos en una fortaleza y a cada miembro del grupo le ponen un chaleco. Esta fortaleza está protegida por cámaras y guardias de seguridad, incluso un robot que se mueve por los pasillos, y hay que evitar que te pillen. Además, si pillan a uno del equipo el otro queda eliminado. Aquí en España hemos ido ya a unas 15 habitaciones de escape y, aunque no es lo mismo, queríamos probar este reto. Realmente es muy difícil, de hecho un 99% de la gente no lo consigue, y más si te lo explican en japonés

El resto de la mañana la pasamos paseando por el parque viendo desde abajo las atracciones que antes mencioné y haciendo fotos. En un momento dado vimos un cartel que anunciaban fuegos artificiales para esa misma noche dentro del parque por el Obón, pero no nos apetecía quedarnos todo el día dentro del parque porque ya habíamos visto lo que nos interesaba y además se había puesto a llover otra vez. Preguntamos a los trabajadores de la taquilla y nos dijeron que podíamos salir del parque y entrar por la tarde otra vez, y eso hicimos.
Cogimos el primer tren hacia Kawaguchiko y allí de nuevo el bus verde, ya que teníamos el pase para dos días. Aprovechamos para comer algo en el bus y así ganar tiempo. Nuestro objetivo era entrar a alguna de las cuevas que no pudimos ver el día anterior, la Wind Cave o la Ice Cave. Elegimos de nuevo la Ice Cave ya que por los planos que había parecía más larga y más vistosa. Esta vez sí conseguimos entrar y de nuevo nos pusieron los cascos. La verdad es que la entrada es mucho más impresionante que la Bat Cave, con un enorme agujero en el suelo, y nada más entrar ya se nota el frío que hace dentro. Había bastante gente pero como allí es todo tan ordenado la visita se hacía sin problemas. Hay tramos complicados en los que prácticamente había que ir a rastras por el suelo, y aún así volvimos a ver gente mayor que lo llevaban estupendamente. Lo más espectacular de la cueva es la zona de hielo, donde hace tanto frío que con la humedad se ha formado hielo y se conserva perfectamente.

Tras la visita decidimos meternos un poco en el bosque. Esta parte era mucho más frondosa y tenebrosa que la vimos el día anterior en la ruta de senderismo, había hasta telarañas. Me encantó. Anduvimos un rato pero tampoco queríamos adentrarnos mucho, pero fue un rato realmente chulo, no se escuchaba absolutamente nada, ni gente, ni animales, ni viento ni lluvia. Después tomamos un café en la cafetería que hay en la zona de las taquillas para descansar un poco y porque estaba lloviendo otra vez. Cuando escampó otra vez salimos a buscar los famosos letreros para disuadir a los suicidas ¡y por fin los encontramos! Esto es lo que dicen:
"La vida es un don precioso de tus padres. Por favor, piensa en tus padres, tus hermanos y tus hijos. Por favor, no se preocupe por su dinero. Hable con nosotros". Y detrás un número de teléfono de la policía abierto las 24h.

Emprendimos el rumbo hacia el parque FuiQ de nuevo y llegamos un poco antes del anochecer. Nos acercamos hacia la zona del lago donde iban a tener lugar los fuegos para ir cogiendo sitio. Antes de los fuegos propiamente dichos hubo un espectáculo de música algo gótica y danza combinado con fuego y antorchas que nos gustó mucho, aunque el público asistente era un poco frío. El presentado se esforzaba en animar a la gente pero nada, más bien sosos. Una vez terminado esto empezaron los fuegos artificiales, con una de las montañas rusas como telón de fondo. Empezaron bien, pero acabó montándose una humareda, supongo que debido a la humedad y la neblina, que deslució completamente los últimos fogonazos.

El resto del grupo estaba ya de vuelta en el hotel así que nos fuimos para allá para ir todos a cenar al chino otra vez. Al pasar por las casas cercanas a nuestro hotel nos llamó la atención que en algunas puertas habían puesto unas tablillas de madera quemándose y supusimos que serían parte de las celebraciones del Obón.