Sábado, 12 de Agosto:
Hoy nos levantamos muy pendientes del tiempo, ya que íbamos a estar prácticamente todo el tiempo al aire libre y un día de lluvia nos fastidiaría mucho los planes y teníamos previstas un par de actividades de las que más ilusión nos hacían de todo el viaje. La mañana empezaba lluviosa y cubierta, pero después fue mejorando y en algún momento hasta vimos el sol.
Fuimos a la estación de Yoshikenonsenmae para coger el tren hasta Kawaguchiko, la ciudad que es la capital de la zona de los 5 lagos y la que cuenta con más infraestructura turística. Para recorrer esta zona existen barias líneas de bus, pero las más utilizadas son la verde para moverse por el lago Saiko y la roja para moverse por la ciudad de Kawaguchiko. Podéis ver los horarios aquí:
bus-en.fujikyu.co.jp/ ...tail/id/1/
Cada parada está identificada con un número así que es fácil orientarse. En este enlace podéis ver un mapa de las líneas verde y roja.

Existe un ticket de 2 días por 1500 yenes que te permite usar cualquier bus de la compañía por un número ilimitado de veces, y como justamente íbamos a estar por aquí dos días fue el que compramos y lo amortizamos bastante bien. Nuestra primera parada era el bosque de Aokigahara. El bosque se formó por la lava que expulsó el Fuji en la erupción del año 864 y es un bosque mixto de coníferas y árboles de hoja caduca. Hay varios senderos que se pueden recorrer. Hoy en día es tristemente famoso por ser el segundo lugar del mundo donde más suicidos se producen, sólo por detrás del Golden Gate de San Francisco. Como ya he dicho en alguna ocasión, nos gustan las historias de terror japonesas y también tuvimos claro desde el principio que queríamos visitarlo. Además, hace no mucho vimos la película americana "El bosque de los suicidios", ambientada en Aokigahara y aún nos animó más a venir.
El bosque tiene una asociación histórica con demonios de la mitología japonesa, y hay poemas de 1.000 años de antigüedad que indican que el bosque está maldito.El turismo ha quedado limitado únicamente a zonas vigiladas y, aunque no está prohibido adentrarse al bosque, se colocan numerosas señales de advertencia en varios idiomas para ayudar a las personas que piensan en suicidarse a que busquen ayuda de familiares antes de dejarlo todo.
En el Japón feudal del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población, las familias más pobres abandonaban a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar. Por este motivo, surgieron historias que afirmaban que el bosque estaba encantado por los fantasmas de los que allí murieron. Su fama como lugar de suicidio quizá se deba a que en 1960 se publicó la novela Nami no Tou, de Seicho Matsumoto, en la que al final de la obra dos amantes se suicidan en el bosque. Además, en 1993 se publicó "El completo manual del suicidio", de Wataru Tsurumi, una guía para suicidarse donde recomienda este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida.
Nuestra primera parada fue la Bat Cave, la número 66. Debido al origen volcánico de la zona existen numerosas cuevas, algunas de las cuales se pueden visitar. Para entrar te tienes que poner casco y es entretenida de ver. En algunos momentos el paso puede ser un poco difícil, pero nosotros vimos a personas bastante mayores visitando la cueva
En la entrada de la cueva, puedes visitar un museo sobre una especie de pez que ha aparecido hace poco en el lago Saiko pero que era endémico de otro lago a 600 Km y los científicos todavía no saben cómo ha llegado hasta allí.
Desde el parking de la cueva sale un sendero que está perfectamente señalizado y que se mete por dentro del bosque. Es un paseo sencillo, de menos de una hora de duración, pero que te permite adentrarte un poco en el bosque y sentir el silencio que reina allí. En un momento nos pareció ver algo entre los árboles, nos acercamos y descubrimos una soga colgada de un árbol. Supongo que no sería de alguien que se hubiera suicidado, pues periódicamente los guardas hacen batidas y retiran los cuerpos y me imagino que las cuerdas también. Además ahora la gente se suicida con pastillas habitualmente, no colgándose de los árboles como antaño, y este sitio estaba demasiado cerca de la pista del sendero que es relativamente transitada.


El sendero termina a orillas del lago Saiko, pero desde allí no se puede ver el Fuji, una lástima porque en ese momento teníamos el cielo bastante despejado.Desde el lago se llega en pocos minutos andando a la aldea tradicional Iyashi no Sato, un pintoresco pueblo situado en las faldas del monte Fuji. Este pueblo fue to talmente destruido en 1996 por un corrimiento de tierra durante un tifón. Fallecieron 94 residentes y los que lograron sobrevivir trasladaron sus viviendas al lado opuesto del lago. En el año 2006 concluyeron su reconstrucción y la pequeña aldea se ha convertido en un museo al aire libre. Cuenta con 20 casas tradicionales restauradas.
El precio de la entrada es de 350Y (150Y los niños).
El horario de apertura es de 09:00-17:00 (abril a noviembre).

En las diferentes casas se pueden realizar distintas actividades relacionadas con la cultura tradicional de la zona, además de probar y comprar diferentes artesanías locales. Cada casa está especializada en una artesanía tradicional diferente, como la cerámica, el incienso o textiles. También imparten talleres donde aprender a fabricar papel washi, carbón vegetal y fideos de soba. Pero lo que más nos interesaba era la casa donde alquilan kimonos y aramaduras de samurais por 1000 yenes. Te permiten caminar con libertad por el pueblo para sacar todas las fotografías que quieras. Mar, Víctor y yo nos animamos y echamos un rato muy divertido haciéndonos fotos por el pueblo, también dentro de algunas de las casas. Hasta otros visitantes japoneses nos grabaron en vídeo, supongo que sorprendidos y muertos de risa, y unas chicas con kimono accedieron a hacernos todos juntos una foto.

Después llegamos a una zona donde se podían probar juegos tradicionales como los zancos, y también echamos allí un buen rato haciendo carreras. A la salida de la aldea encontramos un pequeño restaurante donde vendían hamburguesas. Parecía mentira que en un sitio tan perdido hubiera una hamburguesería, y como tampoco había muchas más opciones allí comimos, y además bastante bien.

Tras la comida de nuevo al bus de la línea verde hasta la parada Fugaku Fuketsu o Wind Cave. Desde aquí se puede llegar andando en pocos minutos a la cercana Narusawa o Ice Cave. De las dos nos llamó más la atención la Ice Cave y allí fuimos, pero como había una cola enorme y nos dijeron unas empleadas que ya no daría tiempo a entrar porque cerrarían antes de que nos llegara el turno. Cogimos un bus de la línea azul que pasaba en un rato y nos fuimos a Kawaguchiko. Isa se encontraba regular, estaba teniendo unos problemas de salud que la tuvieron todo el día bastante desanimada y Juanlu y ella decidieron volverse al hotel en cuanto llegamos a Kawaguchiko. El resto nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo, aunque ya estaban cerrando todo encontramos algunas de recuerdos y compramos algunas cajas de kit-kat. Habíamos leído que en Japón son muy populares y que los hay de muchos sabores diferentes: rosas, tarta de queso, té verde, melón... Por lo visto en cada región pueden variar y entre los japoneses no es raro que cuando van de viaje dentro del país lleven de regalo a las familias y amistades cajitas con kit-kats. Compramos algunos para probar y también para traernos de regalo a amigos.

La orilla del lago Kawaguchiko estaba ya bastante muerta. No quedaba apenas nadie por allí y el señor que alquilaba barcas de pedales con forma de pato estaba ya cerrando el chiringuito, así que nos conformamos con pasear un rato, pero entre que estaba oscureciendo y que volvía a chispear decidimos volver también al hotel.

Antes de ir a Japón estuvimos viendo documentales donde hablaban del bosque de los suicidios y hablaban de los carteles que intentan disuadir a los posibles suicidas, pero no habíamos visto ninguno. En la película "El bosque de los suicidios" también salían y nos picaba la curiosidad verlos. Esa noche me dediqué a buscar por youtube vídeos sobre ésto y al final encontramos la zona donde más o menos debían estar algunos, justo en la Wind Cave pero en la acera de enfrente. Habíamos estado muy cerca y no nos habíamos dado cuenta.