Hoy pasamos el día en Nikko, también muy bien acompañados por la pareja de la excursión al Fuji.
Sobre las 8:30 cogimos desde Ueno el tren que nos llevaría a Nikko, cogiendo al llegar a la estación un autobús hasta la zona de templos. Nos atendió un señor mayor muy amable, que al ver que éramos españoles puso su mejor intención para hablarnos en español, aunque le costaba un mundo.
Nikko tiene un complejo de templos sencillamente espectacular. Es difícil no quedarse continuamente asombrado por la belleza de lo que vas viendo, ya que además de estar en un entorno natural, la decoración es bastante profusa.
Tras las primeras fotos al puente Shinkyo, que ahora es de pago,

empezamos en el santuario Toshogu,, en mi opinión uno de los mejores templos de Japón, cono una recargada decoración mezcla de estilos, y donde está la típica imagen de los tres monos reflejando la creencia de cómo llevar una vida correcta para evitar los problemas en la vida: no ver el mal, no hablar del mal no oír el mal. También son curiosas las tallas de elefantes que no parecen elefantes, pues el artista nunca había visto un elefante.



Seguimos por el templo Rinnoji, cuya fachada estaba en obras, pero que dentro es espectacular, con sus estatuas lacadas en oro que estuvimos viendo durante un buen rato.
Después subimos hasta el Futurasan, menos recargado.
De ahí fuimos caminando hacia el abismo de Kanmangafuchi, con sus múltiples estatuas de jizo, si bien antes hicimos una parada técnica en un puesto que estaba preparando los típicos "crepes" con forma de pez rellenos de pasta dulce de judía o de crema. Las dos estaban deliciosas.
El abismo tiene también algo curioso, y es que cuenta la leyenda que si cuentas las estatuas a la ida y después a la vuelta, el número no es el mismo. Nosotros éramos 4 y rara vez coincidimos...

Ya no fuimos a ver la cascada, y volvimos caminando hasta la estación. Paramos a cenar en Utunomiya, pues tiene mucha fama por sus gyozas, y terminamos cenando en el Gyozakan una amplia variedad: fritas, al vapor,...

Y vuelta a Tokyo, que al día siguiente tocaba madrugar para ir a Takayama.


