Tras nuestro paso por París y Versailles, iniciamos nuestro road trip por Normandía
Llegamos justo para la hora de comer, así que tras dejar el coche en un parking muy cerquita del centro, buscamos un restaurante. Escogimos Le Saint Nicolas y la verdad que fue un acierto. El personal muy amable, la comida rica y a buen precio. Ya con el estómago lleno, empezamos a recorrer la capital de la Alta Normandía.
Nuestra primera parada fue para visitar su Catedral, ¡que es preciosa!. La entrada es gratuita y en verano se proyecta por las noches un espectáculo de luz y sonido en su fachada
Seguimos adentrándonos por esta calle y llegamos a la Iglesia Sainte Jeanne d’Arc, ubicada en una plaza me gustó mucho por el ambiente y la arquitectura que tiene. Tengo que reconocer que la iglesia no me terminó de convencer porque tiene un toque moderno que contrasta con el entorno en el que está. La iglesia está ubicada donde falleció Juana de Arco aunque es precisamente donde se encuentra la cruz, situada en mitad de la plaza, donde se colocó la hoguera que terminaría con la vida de Juana de Arco. Una vez visto lo más interesante de este destino, cogimos el coche para dirigirnos a un lugar espectacular: los acantilados de Étretat.
Bajo mi punto de vista, Étretat fue uno de los sitios más bonitos y con más encanto de nuestro viaje por Normandía. El pueblecito, pese a ser bastante turístico, uno se puede mover sin problemas por la playa y por las rutas de trekking que hay para tener unas vistas espectaculares desde los acantilados.
Muy cerquita de allí, a media horita en coche, nos alojamos en el NOMAD Hotel Le Havre, que lo que más nos gustó fue la relación calidad-precio. Un hotel para recomendar.
Espero que os haya gustado el post y nos vemos en nuestra próxima parada por Normandía.