Una vez en el puerto, eran las 14:30 y no nos daba tiempo a comer, así que fuimos a beber y picar algo y salimos para reunirnos con los 4x4 que nos estaban esperando a las 15:00 h.
El conductor que nos tocó iba de blanco impoluto, la vestimenta estaba recién planchada, vamos el hombre daba gozo de lo limpio que se veía. El 4x4 era de 7 personas, uno con el conductor, 3 detrás y otros 3 más atrás. Menos mal que nos toco detrás del conductor porque los que iban más atrás no iban tan cómodos como nosotros.
Nos dirigimos hacía el desierto, luego nos paramos unos 10 min. Junto con otros 4x4 que habían allí y nos dirigimos todos hacia las dunas, uno detrás de otro.

Tampoco fue nada espectacular, pero bueno, una nueva experiencia. Nos dejaron en el campamento y nos dijeron el número de mesas que teníamos reservadas para nosotros. Todas las mesas están numeradas, así que el conductor que os diga el número de vuestra mesa. La comida era un bufé con una bebida. Hicieron un par de bailes, y uno con un espectáculo de fuego y ya está. Al salir vimos que no había cola para subir en los camellos y aproveché a subir, nada, una vueltecita de 3 min. y ya está. El conductor nos dijo que nos daría, de vuelta, algunas bajadas más por las dunas de noche, el hombre muy majo, la verdad, tenía pinta de Jeque o adinerado...





Después de la experiencia, hubiera pasado de este safari que era de 6 horas y lo hubiera aprovechado para ir a Marina Dubai y al zoco que no me dió tiempo a ver, y con los 47 € que nos costo por persona la excursión, mira los taxis que podría haber cogido.
A las 21:00 p.m llegamos al puerto y subimos a ducharnos y cenar. Mi intención era volver a salir para ver las fuentes que solo las vi una vez pero estábamos cansados y teníamos que estar a las 3:30 a.m. en el teatro para ya desembarcar. Así que, después de cenar, hicimos las maletas, las dejamos en el pasillo y dimos una cabezada.