El día comienza pronto, muy temprano. Ayer por la tarde, de vuelta desde Kolomenskoye cronometramos cuanto tiempo nos costaba ir desde la estación de Paveletskaya (estación donde se coge el Aeroexpress para Domomedovo) a nuestro hotel. Vimos que tardaríamos unos 25 minutos.
Nuestro vuelo salía a las 10 y cuarto de la mañana, así que calculamos aproximadamente lo que nos costaría llegar hasta el aeropuerto. El despertador sonó a las 6 y 20 (el madrugón de la ida no costó tanto, pero este de vuelta…) y sobre las 6:50 estábamos ya por la calle. A las 7:15 llegamos a la estación anteriormente citada, donde sacamos los billetes para el tren (cada tren sale cada media hora) de las 7:30.
El recorrido fue muy tranquilo, viendo como nos alejábamos de la ciudad y comenzábamos a ver grandes bosques de abedules. Sobre las 8 y cuarto ya estábamos en Domodedovo.

Nada más entrar al aeropuerto hay que pasar el primer control (en una futura entrada hablaré de la seguridad en el país y otros aspectos) y rápidamente nos dirigimos a salidas, donde pasamos el segundo control y posteriormente pasamos el de aduanas.
Alrededor de las 9 de la mañana ya estábamos tranquilamente desayunando en la terminal, esperando a nuestro vuelo.
Embarcamos en el avión sobre la hora prevista. Las azafatas nos dieron una comida igual que en la ida y con un poco de entreteniento, se pasó rápido el trayecto.

Aterrizamos, bajamos a tierra y pasamos el control de aduanas, ya estamos en la terminal del Prat. Vamos a por la lanzadera para ir a la T2 donde cogemos el rodalies a Sants. Llegamos sobre las 4 y media. Allí nos toca esperar un buen rato, ya que nuestro tren no sale hasta las 6 de la tarde.
El viaje en Ave se pasa rápido y a las 7 y media llegamos a Zaragoza (para nosotros son las 8 y media ya). Por una parte, hay ganas de llegar después de un largo día de viajar, pero por otro se termina este viaje por tierras rusas.
Gastos del día:
Tren aeroexpress a Domodedovo: 850 rublos
Postres en la estación de Sants esperando el Ave: 5 euros.
