Miércoles 14 de Agosto:
Nuestro viaje terminaba este día, pero aún nos quedaban algunas horas hasta la salida del vuelo así que teníamos que aprovecharlas. Tras nuestro último desayuno con los Jim rehicimos las maletas por enésima vez en este viaje, ya preparadas para facturarlas, dejando en las mochilas lo imprescindible. Cuando ya lo tuvimos todo listo nos despedimos de los dueños del B&B dándoles las gracias por su hospitalidad y les prometimos que si volvíamos a la Big Island nuestra primera opción para el alojamiento sería su casa, ya que nos habían hecho sentir muy a gusto.
Para nuestra última mañana en Hawaii dejamos la zona de Hilo y alrededores, ya que así estábamos cerca del aeropuerto. La primera parada fueron las "Rainbow Falls". Estas cascadas están en un parque muy cerca del centro de Hilo, así que son fácilmente accesibles y por eso mismo muy visitadas. El nombre de estas cascadas se debe al arcoiris que se forma en los días soleados, especialmente por la mañana. A nosotros nos pilló una mañana nublada, pero aún así nos gustaron. En el parque también se pueden encontrar magníficos y enormes ejemplares de árboles exóticos.

Dejamos las cascadas para irnos a ver el Panaewa Rainforest Zoo, cuyo mayor atractivo son los dos tigres de Bengala, uno blanco y otro anaranjado. Las instalaciones del zoo son antiguas y el estado de conservación algo descuidado... Se nota que en la ciudad llueve mucho y los hierros están oxidados en muchas partes. (Foto de Internet)

Por desgracia no pudimos ver los tigres, estaban escondidos, pero sí que vimos otros animales exóticos como largartos, insectos, tortugas, cabras, peces, pavos reales y geckos hawaianos, unos simpáticos animales que parecen lagartijas de un verde muy llamativo y con manchas de colores.



Tras la visita del zoo nos fuimos a buscar algún sitio para comer que nos pillara de camino y una gasolinera para llenar el depósito antes de dejar el coche. Los trámites fueron fáciles, y como llegamos con tiempo tomamos un café en el aeropuerto.
Por delante teníamos un viaje de vuelta a casa bastante duro con varios vuelos. Ese día teníamos el Hilo-Honolulu con la Hawaian otra vez. Por la noche, tras una escala de unas horas en Oahu, el vuelo Honolulu-Vancouver. En la ciudad canadiense otra escala de varias horas, además había que facturar la maleta de nuevo en cada uno de estos tramos. Por fin, el vuelo Vancouver-Frankfurty y el Frankfurt-Madrid ya sin tener que recoger la maleta y facturarla de nuevo. Fueron muchas horas de vuelo y de espera en los aeropuertos, pero no fue tan mal como pensábamos que iba a ser.