Hoy toca reclamar para el cambio de camarote, no se puede dormir en una colchoneta y no poder abrir el armario, voy a reclamar y pasa lo esperado, lo estudiaran y en los próximos dos días me dirán algo.
El día de navegación hubo una reunión para viajeros que viajan solos, es un bar muy chulo de la planta 18, todo de cristaleras y con buenas vistas, solo para adultos +18 años.
Me voy a la reunión de solteros y no veo a nadie que vaya solo, el problema es que MSC no pone nadie para que ponga en contacto los viajeros single, una consejera. Tengo un golpe de suerte y una señora estaba preguntando por el evento a una camarera, entablo conversación y me cuenta que ha llegado tarde al evento porque se ha cambiado de camarote, ha tenido el mismo problema que yo, le han dado un zulo como el mio, lo de esta señora es peor, había hecho el crucero anterior y no le dieron el mismo camarote, en primero tuvo un individual normal y en el segundo le dieron un zulo como el mio. Esta señora venía de amotinarse en recepción, un clásico en los cruceros, para arreglar un problema hay que liar una gorda, con buenas palabras no te arreglan nada. Gracias a la charla con esta señora me voy a recepción a hacer mi segunda reclamación, esta vez le comento al chico de recepción que si mañana, el día de Bar Harbor vengo de la excursión y no me han arreglado el problema me voy a echar la siesta al promenade (paseo central del barco), consigo la misma respuesta, largas y que vuelva mañana.
Cena.
El matrimonio francés se había cambiado de mesa y me toca con cinco italian@s de 70 años largo, solo una habla español, los demás un poco. Es estresante intentar tener una conversación cuando no conoces el idioma e intentas hacerte entender.
Me voy de cachondeo, no me voy a amargar.