
Ruta del quinto día por la isla de Skye
Primer día en Skye y una agenda muy cargada de lugares a donde ir. Teníamos previstos dos días casi completos en la isla. Visto ahora, una vez acabado el viaje, hubiera intentado dedicar algo más de tiempo. Con dos días puedes ver lo básico pero Skye da para mucho más.
Madrugamos y a las 8.00 estábamos saliendo del B&B. Primer destino: una caminata hacia el icónico Old Man of Storr, quizás el punto turístico más famoso de la isla. En poco más de 40 minutos estábamos en el parking desde donde comienza el trekking. En temporada alta es conveniente llegar pronto hasta aquí, ya que el aparcamiento se llena pronto. A la vuelta vimos aparcados muchos coches en cunetas y en zonas llenas de barro.
Ya desde la carretera, antes de aparcar, se puede apreciar el famoso pináculo rocoso, Old Man of Storr, un tipo de formación que se puede encontrar en varios puntos de la geografía escocesa.

Al fondo se distingue el Old Man of Storr, ¡un menhir digno de Obélix!
El trekking es aparentemente sencillo. Algo más de 4 kilómetros que se pueden hacer entre 1,5 y 2 horas. En estos links tenéis todos los detalles de la ruta, con información paso a paso de cada tramo y fotos.
www.walkhighlands.co.uk/ ...torr.shtml
www.travelechoes.com/ ...es/node/96
El objetivo es llegar al Old Man of Storr y, una vez allí, seguir hasta un mirador. Como decía, la ruta es en principio sencilla, pero en Escocia siempre hay que contar con el factor meteorológico. En nuestra caso, el día se levantó algo nublado y, lo que fue peor, ventoso, muy ventoso. Así que durante todo el camino nos acompañó un viento que en ocasiones fue bastante molesto (con rachas de 70 km/h, según leímos después en internet). ¡Imprescindible en estos casos llevar un buen gorro, capucha o braga para evitar que las orejas queden petrificadas!
Pero la belleza de la ruta lo compensa todo con creces. Según vas ascendiendo en los primeros tramos de la ruta, merece la pena parar y darse la vuelta para admirar las vistas del estrecho de Rassay. Cada vez la panorámica es mejor y hay numerosos miradores donde hacer fotos.

Al poco de acabar la primera subida aparece este espectacular mirador
Y llega un momento en que empiezas a ver el pináculo. Las primeras vistas no son gran cosa pero hace ilusión:lol:
Fotos, fotos y más fotos, y el camino continúa en ascenso rodeado de imponentes farallones rocosos.

Aquí puede verse el camino y, al fondo del todo, el mirador final

Parece que se va a caer... pero no
Una vez superado el pináculo las vistas son aún más chulas.

El contraste entre el verde tapiz del suelo y las oscuras rocas es muy llamativo
Hasta que alcanzas el mirador final, una especie de balcón desde donde se domina toda la panorámica del sendero por donde se ha ido ascendiendo.

Una de las fotos más famosas de Skye y de toda Escocia, que no defrauda
Pero no nos íbamos a ir sin el habitual aguacero. De repente se nubló del todo y descargó una tormenta breve pero intensa, agravada por el incesante viento. Nos parapetamos junto a una pared rocosa, paraguas en mano para evitar el viento, y esperamos a que pasase. No fue gran cosa pero nos sirvió de entrenamiento para lo estaba por llegar en la Coral Beach y, al día siguiente, en el trekking del Quiraing.
Descendimos del mirador y comenzamos la vuelta al parking. A la altura del propio pináculo puedes detenerte y hacer algún pequeño recorrido por la parte trasera para ver el gran pedrusco desde otras perspectivas.
La vuelta transcurrió sin problemas. Unas 2,5 h. habíamos tardado en completar la ruta.
Y en solo 10 minutos estábamos en la siguiente parada, las Lealt falls. Se trata de unas cascadas junto al mar. Bonitas para hacer una parada breve, recorrer los senderos y sus miradores, y continuar el viaje. Nos sorprendió que en este lugar no hubiera demasiada gente. Quizás aquí no paren las excursiones de autobuses y demás grupos organizados.


Las vistas de la costa son casi mejor que las cascadas
Para llegar al siguiente destino nos esperaba un buen rato en coche. Deshicimos el camino para volver al Old Man of Storr, desde allí a Portree (que visitaríamos al día siguiente) y, pasada la capital de la isla, nos dirigimos hasta la zona noroeste de Skye por la A850, donde teníamos previsto dar un paseo por la Coral Beach, ver el castillo de Dunvegan y acabar el día en el faro de Neist Point.
Para visitar la Coral Beach hay que llegar hasta la zona de Claigan. Una vez allí, hay que dirigirse al parking Claigan Coral Beach Car Park (en Google es fácil de localizar). El camino para llegar al parking es estrecho y lento, hay que tener paciencia…
Desde el propio aparcamiento sale un camino (no tiene pérdida) que nos llevará hasta la playa. Nosotros tardamos unos 30 minutos pero se puede hacer más rápido. Es un paseo muy sencillo, apto para toda la familia. Nos entretuvimos bastante con las fotos y también nos pilló un aguacero con viento que nos hizo estar un rato ‘refugiados’ junto a un muro hasta que pasó, por eso tardamos algo más.
Al principio del paseo –en el que apenas nos cruzamos con gente– aparece una primera playa. A diferencia de la famosa Coral Beach, esta no es blanca, pero los contrastes entre el verde de las algas y las piedras negras son muy llamativos.

Primera playa. Al fondo ya se ve el blanco de la Coral Beach
Todo el paisaje que rodea esta preciosa bahía es muy agreste. Los acantilados aparecen al fondo, las pequeñas colinas están teñidas del morado del brezo, pequeños muros grises van surgiendo a cada paso y el oleaje del mar es incesante. Parece una postal.
Y al cabo de un rato aparece, majestuosa, la blanquísima Coral Beach. Al parecer, el color se debe a algas que están fosilizadas y han sido blanqueadas por el sol. La playa es una verdadera joya, ideal para poder hacer un picnic o pasar una mañana si el tiempo acompaña. Tras pasear un rato, tomamos el camino de vuelta al parking. Esta vez nos libramos por poco del aguacero, que nos cogió ya en el coche.

¡Toda la playa para nosotros!
Era ya mediodía y decidimos parar en el pueblo de Dunvengan a tomar algo caliente. Las rutas del Old Man of Storr y la playa nos habían dejado con ganar de comer algo. Normalmente a la hora de comer tomamos algo rápido pero hoy teníamos ganas de sentarnos. Encontramos un pequeño café llamado The Misty. En el cartel de la entrada ofrecían sopa de pescado y la propuesta nos convenció. El sitio era muy acogedor y la sopa… bueno, normalucha. Uno se pregunta por qué en Reino Unido y otros países del norte de Europa se empeñan siempre en ponerle nata a las sopas…
Salimos de comer y nos acercamos hasta el castillo de Dunvengan. No teníamos tiempo para hacer la visita por dentro y buscamos algún sitio desde donde se pudiera ver, pero nada. Después de dar varias vueltas y buscar un parque desde donde se supone que se veía, nos cansamos y decidimos pasar al siguiente destino. Ese parque, parece ser, está ya dentro de los límites del castillo, junto a los jardines, y no es posible llegar si no pagas la entrada. Al menos eso supusimos…
Siguiente, y última parada del día, Neist Point, el faro más famoso de la isla de Skye. Desde Dunvengan hasta Neist Point hay un trayecto largo. En principio era media hora pero tardamos más. Hay muchos tramos de ‘passing place’ y encontramos bastante tráfico. Es un lugar muy concurrido. Tanto que, al llegar, ¡había atasco para poder aparcar!
Según nos acercábamos a Neist Point la tarde se iba complicando, cada vez más viento y nubes cerradas. Hasta que empezó a diluviar. Justo cuando conseguimos aparcar se hacía imposible salir del coche. Jarreaba. Al cabo de 15 minutos paró un poco. Pudimos salir del coche, dar un pequeña vuelta y volver. No nos arriesgamos a hacer la ruta hasta el faro, pintaba muy mal la cosa. Una pena.

La única foto decente que pudimos hacer de Neist Point
En este post del blog Masedimburgo hay buena información sobre la ruta hasta el faro y las distintas opciones para visitar Neist Point masedimburgo.com/ ...isla-skye/
En el camino de vuelta hicimos una parada que no teníamos prevista. Pasamos junto al Sligachan Old Bridge y aprovechamos para descansar un poco de tanto coche y hacer algunas fotos. Este puente piedra, otra imagen muy conocida de Skye, atraviesa el río Sligachan, que ese día pasaba con un importante torrente debido a las lluvias.

Algunas montañas aquí parecen volcanes
La zona merece la pena. Hay un pequeño mirador desde donde se pueden contemplar las montañas Cuillin. Ese día, come veis, aparecían totalmente nubladas. Las vistas desde el puente son también estupendas.

Típico cielo escocés...
Y por fin llegamos al B&B. Descasamos un poco y salimos a cenar. Ese día elegimos el restaurante Claymore, en Broadford. La experiencia no fue mala, pero decepcionante en comparación con el Café Sia. Tomamos fish and chips de haddock y unos mejillones. Ni fu ni fá… comida correcta, poco más. Todo, con un par de cervezas, fueron 27 £.