Dia 4. Elizondo - Cuevas de Zugarramurdi ( 30 km) - MIrador de Gorramendi ( 20 km) - Amaiur ( 14 km ) - Elizondo ( 8 km).
Desayunamos estupendamente en el Hotel, muy completo y con un bizcocho delicioso, que como no, es el de la Panificadora Baztanesa. Delicioso. Antes de coger el coche, nos acercamos a la pastelería MALKORRA., la más famosa de Elizondo para comprar los famosos txantxigorris. No tenemos hambre, pero pedimos que nos guarden algunos para llevar. Los dejamos pagados, por si acaso se olvidan.

Como suele suceder en estos casos, este dulce navarro a base de chicharrones se consumía sobre todo después de la matanza del cerdo y no en grandes cantidades por ser una bomba calórica pero ahora y “gracias” a los libros, hay pastelerías que lo han vuelto a fabricar, como la misma Panificadora Batzanesa. Malkorra está al lado del hotel, y cada vez que pasamos por delante siempre hay gente, se nota cuando son turistas, haciendo cola para entrar. En estos días, por el tema Covid, aún se nota más..
En poco más de una hora llegamos a Zugarramurdi, donde tenemos visita libre reservada a las 11 pero llegamos media hora antes y sin problema nos dejan pasar. Imaginamos que será por lo raro de este año, pero en todos los lugares donde teníamos entrada reservada on line, podías comprarla al momento para visitarlo durante el día. Si no fuera por el año COVID, seguramente sería imposible conseguir entradas para las cuevas, por ejemplo, el mismo día.
Nada más entrar, te impresiona la dimensión de ese enorme túnel kárstico La historia que se explica en los paneles, lo que habíamos leído y el lugar en sí, estremece un poco al pensar en los akelarres y todo lo que allí sucedió entre 1609 y 1614, cuando hombres, y sobre todo mujeres y niños. Más de 300 personas de Zugarramurdi fueron juzgados, acusados por la Inquisición de brujería.
El recorrido termina delante del museo de las Brujas, que también visitamos. Y aunque te puedes entretener todo lo que quieras, no te aburre y está muy bien musealizado.
En el camino de vuelta, paramos en el mirador de Gorramendi, situado a 1071 metros de altura. Desde la carretera, pasado Otsondo hay un desvio de 11 km hasta la cima, adonde se puede llegar en coche. En este punto conviven algunos rebaños de vacas y los restos de una antigua base militar americana que existió entre 1959 y 1966. Las vistas de todas las montañas son impactantes.

Regresamos a Elizondo porque volveremos a probar en el restaurante CASA GALARZA, donde ayer queriamos cenar. Sin reserva, probamos, y como llegamos pronto, nos aceptan. Un rato más tarde, está lleno. En Casa Galarza no hay menú del día, así que toca comer a la la carta. Comemos unos espárragos navarricos, un chuletón de ternera, un ajoarriero de película, y unas tartas caseras de queso espectaculares, por 53 Euros. Absolutamente recomendable. Eso sí, acordaros de reservar.

Una comilona así, merece una siestecita. Salimos a media tarde hacia el Museo SANTXOTENA, un museo de escultura al aire libre ubicado en Arizkun del que salimos encantados. Es un lugar precioso, creado por el propio autor Xabier Santxotena, nacido en 1946, y que fue alumno de Oteiza. En el año 2003, inauguró este jardín de esculturas formado por unas 10 casitas donde se exhibe la obra, mayoritariamente esculturas de madera que necesitan están a cubierto. La obra de acero, bronce y hormigón está al aire libre. Creo que pagamos 4'5 euros de entrada. Ah, y solos por completo.

Para despedirnos del Valle, nos acercamos a Amaiur, uno de los pueblos más bonitos. Con su arco de entrada al pueblo, sus casonas con escudos y fachadas imponentes. Amaiur fue el último pueblo de Navarra en plantar cara a la Corona de Castilla antes de su incorporación en el siglo XVI, y el Castillo un importante foco de resistencia, que aún sigue en proceso de excavación.
Las vistas del VAlle son preciosas y a esa hora, al caer el sol, aún más.
Siguiendo el Manual del Buen Turista, nos comemos el Txatxingorri en uno de los miradores sobre el río Batzan en el centro de Elizondo, como despedida.
