Hoy en el desayuno había huevos y bacón, además de los embutidos, queso y la bollería dulce, a la que no pude resistirme a tomar una pequeñísima porción de un pasteis de nata, que me supo a gloria. El desayuno en el patio rodeado de plantas es muy agradable, pero teníamos que terminar de recoger y pedir nuestra pequeña nevera con los quesos comprados para regalar y los enfriadores para la vuelta. Nos despedimos de Caldas de Monchique con la idea de volver para ir a sus termas cuando sea posible. El alojamiento muy recomendable.
El día estaba nublado y no parecía día de playa, el parque megalítico de Alcalar que ya conocemos y al que no nos hubiera importado volver estaba cerrado, así que decidimos ir a Portimao pueblo donde nunca habíamos estado, aunque sí en la Praia da Rocha. www.monumentosdoalgarve.pt/
Como es habitual en fin de semana tanto la oficina de Turismo, como el antiguo Colegio de Jesuitas con el Museo de pintura Diego Gonzalves, y la Iglesia matriz de Nossa Senhora de la Concepción, estaban cerradas. Hicimos fotos de la fachada gótica de la matriz, resto que queda de la primitiva del XV, puesto que el famoso terremoto de 1755 obligó a reconstruirla y nos dirigimos por algunas de sus calles peatonales con casas que aún guardan sabor tradicional.

La plaza “1º de Dezembro”, nos gustó con sus bellos paneles de azulejos que explican los acontecimientos importantes de la Hª de Portugal. Esta plaza está presidida por el palacete Sárrea Garfía, de estilo neoclásico, precedido por una escalinata con dos bellas estatuas de estilo art decó. El palacete fue rehabilitado y convertido en Teatro Municipal, donde en su fachada informaban de un concierto que homenajeaba a la gran fadista Amalia Rodríguez por los 100 años de su nacimiento, para el que estaban todas las entradas agotadas. Recorrimos la plaza deteniéndonos en los azulejos y en una fachada con un colorista mural pintado que representa las antiguas calles portuarias.
Nos gustó mucho el proyecto gráfico de 2019, del Colegio "Manuel Teixiera Gomes", que cubre los registros telefónicos de las calles con diversas impresiones.

Salimos a la rivera del Arade con una bella perspectiva de frente de la población de Ferragudo y su antiguo puente en el que se soportaban antes de la autopista largas colas. Una bica para reposar lo que se estaba viendo y continuamos paseando por el puerto con una interesante exposición de esculturas de artistas de distintas partes del mundo. El paseo del puerto está salpicado por las casetas que venden los paseos hasta Silves, Cuevas de Benagil o la costa, y nuestro objetivo era visitar el Museo de la Ciudad en una antigua Fábrica de sardinhas del XIX, ampliado desde su inauguración en 2008.

El Museo es muy recomendable, con una exposición de referencia: “Territorio e Identidade”, que muestra el origen y la evolución de esta comunidad, su territorio y de los aspectos que han marcado su historia industrial y marítima. La entrada es libre los domingos. www.museudeportimao.pt/
Se comienza el recorrido por el núcleo del río Arade, donde se exponen objetos de la prehistoria, como ídolos placas, romanos relacionados con la pesca, la conservación de salazones y árabes. Otra zona se dedica a la construcción naval en madera que era traída por el río Arade desde la cercana sierra de Monchique. Su paso de actividad agraria a la marítima e industrial, explicando la transformación de los higos y su comercialización. También se explica la vida de Manuel Teixiera Gomes,( 1860-1941) nacido en Portimao, artista, literato, industrial, viajero y político que llegó a ser el 7º Presidente de la República Portuguesa. Dimitió de su cargo y terminó exiliándose a Argelia donde falleció, por su oposición al régimen de Salazar.

Muy interesante es la bajada a la cisterna del siglo XIX, de la antigua fábrica donde se recogían y conservaban las aguas pluviales para los tanques de salmuera y las calderas de la fábrica. De nuevo en la planta se exponen diversas maquetas de barcos, pescados que traían, así como unos interesantes paneles y mobiliario donde se explicaban los espacios sociales de la Fábrica, lugares donde los hijos bebés de las operarias podían ser atendidos, lo que permitía que las mujeres pudieran traer a sus hijos mientras trabajaban.
En otro gran espacio se visitan todas las zonas dedicadas a la transfrmación del pescado, desde su llegada, el destripado y descabezado, limpieza, salado y enlatado con las tapas impresas y litografiadas. Las tapas eran los emblemas de las fábricas. Nos acompañaba en todo momento el sonido de fondo de la sirena que marcaba el comienzo y fin de la jornada al personal que aquí trabajaba.

En la planta alta dedicada a exposiciones temporales había una conmemorativa dedicada los 25 años del grupo “O teatro de la Caverna” de la Escuela Secundaria “Manuel Teixeira Gomes”.
Recomendamos su visita, donde no pudimos dejar de comprar unas latas de sardinas “Rosa”.
Con el buen sabor de boca de los visto, nos fuimos paseando hasta el coche, disfrutando de las pinturas en la calle sobre la actividad pesquera. Lo que pegaba y nos apetecía era irnos a Ferragudo a comer, por supuesto, ¡sardinas!
Preferimos aparcar antes de pasar el puente para pasear por la zona del puerto que es tan marinera y no está alterada como en otros lugares. Comimos en “Borda do Cai”, donde había una mesa libre que además miraba a la cercana Portimao y a la desembocadura del Arade. Unas almejas muy buenas, y una ración de sardinas cada uno, riquísimas y bien hechas a la grelha, que la dominan como nadie, acompañadas de fuentes de verduras y patatas bien cocidas. Una tarta de algarroba que no tiene ni lácteos ni trigo y estaba de rechupete, cerveza y 1 copa de vino que luego hay que conducir, y unas bicas, por unos 60€, pero el sitio y la materia prima aunque es barata merecía la pena. El paseo hasta el coche con sabor a despedida, nos hacía sentir el tener que dejar nuestro país vecino.

¡Até em breve Portugal! Nos queda mucho para volver: Ir a la playa de Amado, subir de nuevo a Odeseixe, repetir lugares y sitios en otra estación, volver…
Atasco en la autovía de Huelva a Sevilla, sobre todo en la salida de Bollullos/Almonte, y a las 20:30, hora española, llegamos a casa.
“EL VIAJERO VUELVE AL CAMINO.
No es verdad. El viaje no acaba nunca. Sólo los viajeros acaban. E incluso éstos pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en relatos. Cuando el viajero se sentó en la arena de la playa y dijo: “No hay nada más que ver”, sabía que no era así. El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano. ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino.
José Saramago, “Viaje a Portugal” [/align]